¿Quién le conviene que gane al movimiento popular, ¿Mario Abdo o Efraín?

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Una eventual victoria de la oposición abrirá una coyuntura favorable al campo popular. Una crisis del sistema de partido único y de un cambio subjetivo en la conciencia de la sociedad constituirán factores propicios para impulsar cambios desde las trincheras del campo popular, una situación absolutamente impensable bajo un gobierno siempre excluyente y filostronista del Partido Colorado.  

Por Bernardo Coronel  

El Partido Colorado es un partido hegemónico, es decir, puede gobernar ejerciendo la coerción y el consenso sin la necesidad de recurrir a otras fuerzas, convirtiéndose en una entidad absolutista, excluyente y totalitaria. Sin embargo, su primo hermano ideológico, el Partido Liberal, no tiene esta característica e indefectiblemente debe recurrir a otras fuerzas políticas si pretende llegar al poder. De ahí la alianza en el 2008 y la de ahora. Los dos partidos nacieron de una misma matriz histórica e ideológica: bajo las botas de los ejércitos de ocupación oligárquicos de Brasil y Argentina.  

El liberalismo no es mejor que el coloradismo, pero necesita el auxilio del campo popular para ganar las elecciones. Efraín Alegre apoyó el golpe contra Fernando Lugo, pero sin Lugo no puede llegar al poder. El movimiento popular y el progresismo devienen de esta manera en aliados claves para el liberalismo, que al abrazarse a estos sectores puede agrietar el bloque oligárquico de dominación, abriendo espacios de participación que en un gobierno colorado sería de extremo improbable.  

Mientras que el coloradismo cierra los espacios de participación, el liberalismo necesita abrir esos espacios para lograr el apoyo popular, generando involuntariamente oportunidades de acumulación de fuerzas al progresismo y al campo popular.  

De triunfar la alianza Ganar en abril, se abrirá este pequeño espacio y su profundización dependerá de la creatividad de la izquierda y de los movimientos sociales, pero la mayoría de los partidos que integran la alianza son los mismos que en el gobierno luguista. Antes que articular el proceso hacia cambios estructurales, pusieron trabas al movimiento popular, cayendo en mezquinas disputas por cargos públicos. Y si así actuaron en el gobierno de Lugo, con más razón lo harán subordinados a un gobierno de la alianza.  

No obstante, una eventual victoria de la oposición abrirá una coyuntura favorable al campo popular. Una crisis del sistema de partido único y de un cambio subjetivo en la conciencia de la sociedad constituirán factores propicios para impulsar cambios desde las trincheras del campo popular, una situación absolutamente impensable bajo un gobierno siempre excluyente y filostronista del Partido Colorado.  

 

Imagen destacada: Los candidatos presidenciales por la alianza Ganar, Efraín Alegre, y por el Partido Colorado, Mario Abdo Benítez. Foto: Facebook.

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