Pucheta vicepresidenta, acercada por un macho

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Por Elisa Marecos Saldívar

A raíz de la designación de Alicia Pucheta como vicepresidenta se ha desatado un intenso debate sobre el apoyo de las feministas a este acontecimiento.

Para muchos el feminismo deja entrever una supuesta contradicción al no celebrar el hecho de que una mujer llegue por primera vez a ocupar un importante espacio de poder en nuestro país. Ante estas dudas me tomo el atrevimiento de responder desde una visión personal a las inquietantes dudas que siempre estamos generando nosotras, las extrañas mujeres que no “encontramos una pija que nos calce”, como me lo expresó un amable comentarista de Facebook.

En primer lugar es importante señalar que las mujeres no nacemos feministas, nos hacemos feministas y es un trabajo, un proceso doloroso, en constante aprendizaje y desarrollo.

El segundo punto que deberían considerar es que la cultura patriarcal está presente en todas partes, se halla introyectada en todas las personas, por lo tanto, el feminismo no es una guerra de mujeres versus hombres, sino un pensamiento que intenta transformar y superar esta dicotomía.

Y por último, el feminismo lucha también contra una cultura de poder construida desde la mirada y la lógica masculina, en este sentido, una mujer que ocupe altos cargos públicos puede seguir reproduciendo la cultura patriarcal y ser parte de ella.

Muchas feministas no celebramos la designación de Pucheta como vicepresidenta porque no representa los intereses por los cuáles luchamos, porque entendemos que ha conseguido llegar al poder a través de favores políticos y una actitud servil y cómplice con el opresor.

No, no es una conquista, es una muestra más de abuso de poder y sumisión, es el macho ofreciéndote acercarte a casa para intentar abusar de vos por el camino, es la peligrosa amabilidad del patriarcado y las chicas ya aprendimos que con el opresor no negocia.

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