Paraguay, ¿quién pateó el tablero?

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Lo primero que me pasa por la cabeza después de la espectacular quema del edificio del Congreso paraguayo, es que alguien temerariamente pateó el tablero del juego político. Alguien o algún sector, que definitivamente quedaba fuera de juego por el poder, si seguían resolviéndose los acontecimientos como se venían dando. Ahora, además de encontrar quién o quiénes lo hicieron, queda saber el porqué.

Los hechos que demuestran este planteo está a la vista de todos. Nunca fue tan fácil tomar el congreso, y estamos hablando de fuertes intentos desde los sectores populares, campesinos y obreros, que en numerosas ocasiones, en numero mucho mayor que los apostados ese día en la plaza, intentaron torcer las votaciones en las cámaras y nunca lograron llegar ni siquiera a las rejas del Congreso.

El viernes por la tarde empieza a desarrollarse el guión. Apenas aprobada la resolución del Senado sobre el llamado a referéndum, en una desprolija, avivada e inexplicablemente apurada sesión del Senado, aparece el presidente de los liberales al frente de unas pocas decenas de correligionarios suyos a protestar ante la inminencia del avance de un proceso que los dejaba definitivamente fuera del la disputa electoral del 2018. En ese momento, uno de los astutos e incorpóreos seres que manejan los hilos de la política paraguaya decidió que había llegado la hora de hacer una jugada impensada en el gran tablero.
Y la policía sale a reprimir como si estuvieran frente a los sectores subalternados que tradicionalmente reciben las descargas de la policía: campesinos, grupos de izquierda, trabajadores, o barras bravas de los equipos de fútbol. Pero allí estaban ¡lideres políticos y parlamentarios! Se da la represión, con golpes, balines de gomas, gases y carros hidrantes, que más que nada enardece e indigna a la ciudadanía. El circo empezaba la función.
La segunda parte del acto se da con la entrega del edificio del Congreso. En una inaudita declaración el jefe de policía dice textualmente “en este momento ordenamos que se retiren las fuerzas antimotines que protegen el Congreso y quedaran solo policías desarmados y mujeres”. Eso sonó como dulce de leche para los niños, no tardaron ni una hora en tomar el Congreso e incendiarlo, todo mientras aun se veía a policías, mujeres y varones, desarmados, correr desesperados sin comprender la extrañísima orden que se dio. Lo demás ya se vio en la televisión, lo que no se vio fueron los relatos de personas que quedaron atrapadas dentro del caos del incendio, que salvaron la vida casi por milagro. Eran los mártires buscados, pero que lograron escapar.
La tercera, y última parte de este guión, se da a la madrugada. Como en las dos oraciones anteriores no se habían logrado los inmolados necesarios, la policía sale a cazar a manifestantes dispersos. En plena madrugada se detiene a casi 300 personas, todas al azar, Y LA POLICIA ASALTA EL LOCAL DEL PARTIDO POLÍTICO MÁS IMPORTANTE DE LA OPOSICIÓN, EL PLRA, elemento clave en la concreción de cualquier plan político en el Paraguay. Es allí donde cae asesinado de un escopetazo cargado con balines de plomo, el joven de la juventud del partido, ¡¡¡dentro del local del partido!!! ¿Que buscaban?, ¿Quién los envió?, ¿Cómo explicar estos hechos?

Cuando se analizan en forma integral estos sucesos, y lógicamente se los compara con eventos de nuestra historia política reciente, encontramos similitudes de discursos, hombres, partidos, hechos y sobre todo modo de detonar la crisis.

En marzo de 1999, el marzo paraguayo, parte del partido colorado, con muchos dirigentes que hoy están de nuevo en disidencia con la conducción del partido, el partido liberal, la prensa y sus voceros, los pequeños partidos que representan a sectores de elite paraguaya, ganaderos, comerciantes, agroexportadores, las iglesias, sumados a un grupo de la izquierda, impulsan el juicio político al presidente Cubas y termina con la muerte de 7 jóvenes, la renuncia del presidente y el inicio del peor gobierno en los últimos 25 años.

En junio del 2012, este mismo grupo, con algunas mínimas alteraciones, pero con los mismos sectores representados, logra concretar el golpe de Estado contra Lugo, luego de la muerte absurda de 17 compatriotas campesinos y policías. Con el pretexto de las muertes en Curuguaty, destituyen a un gobierno legítimo. La principal acusación “Lugo nos lleva a un gobierno Chavista”. Nada más alejado de la verdad, pero como pretexto era válido.

Muchos de los actores del marzo de 99, se repitieron en el golpe del 2012, y nuevamente están en este marzo del 17. Senadores como Galaverna, Ovelar, Desiree Masi, o los ligados a la familia del ex presidente Franco, que asumió ante la destitución de Lugo, los Rubin, los Wasmosy, los ganaderos, los medios más furibundamente neoliberales, la iglesia más conservadora, los liberales, los liberales-progresistas (intelectuales neoliberales vargallosistas), y el infaltable sector de la izquierda, unidos para “salvar la democracia, la constitución y la libertad”.

El pretexto esta vez es evitar una “nueva dictadura”, tratando de impedir el llamado a un referéndum donde se decida en la urnas, el si o el no de la enmienda constitucional. Hoy queda claro que existe un poderoso sector, de la pequeña burguesía local, que cuando ve amenazada la vigencia de sus privilegios políticos-económicos-sociales, cierran filas y consolidan un discurso creíble (vendible), llamando a la ciudadanía a defender la democracia.
Este llamado va cargado de una gran dosis de intolerancia antidemocrática, donde no se permite la disidencia, ni alternativas, y cualquier intento de argumentar o analizar, es sometido a agresiones y descalificación de todo tipo, utilizando falacias , mentiras o medias verdades, porque todo es válido para defender la democracia. Y saben que el argumento esgrimido, tiene poca posibilidad de resistir una discusión política equilibrada.
Hoy, de tanto repetir, es mucho más claro que este grupo actúa por defender su intereses, que de por sí no esta mal, salvo cuando eso conlleva violencia irracional, engaños y sobre todo mártires. Al quedar desplazado este grupo del poder, por el copamiento del presidente Cartes, que con su poder económico ha comprado todo el partido Colorado, al quedar fuera del circulo de la alternativa que representaba Lugo, y con nulas posibilidades de que el partido Liberal pudiera articular algún frente opositor con chances, no les quedaba más alternativa de PATEAR NUEVAMENTE EL TABLERO.
En esta, por suerte para la población más carenciada, que siempre es la que pone los muertos, no pudieron aún embarrar totalmente la cancha. Pero lo volverán a intentar, porque los hilos están manejados desde un lugar donde no llegan los ojos de los mortales. Más que nunca cabe decir que “lo esencia es invisible a los ojos”.
Joaquin Catalejo

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