Nosotras somos el fuego

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Por Fachu Aguilar

La primera vez que salí a marchar con el pañuelo verde fue en el Encuentro de Mujeres en Mar del Plata. Esa marcha fue, sin dudas, uno de los momentos más maravillosos que viví en mi vida. Miles y miles y miles de mujeres en las calles, cuadras y cuadras enteras. Me faltaban ojos para verlas, sus sonrisas, sus bocas bien abiertas para gritar fuerte, sus cuerpos rebeldes. Llegué a Paraguay sabiendo que no era la misma, que después de ver lo que mis ojos vieron, no sería la misma nunca más. El feminismo tiene la capacidad maravillosa de abrirnos los ojos, de mostrarnos a través de otras mujeres que lo imposible está a punto de suceder, que la culpa es un territorio hostil que hay que evitar, que la rabia es una herramienta creadora y que la organización es la clave.

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Fachu Aguilar. Foto de Mayeli Villalba

Les conté a las chicas con una emoción que me desbordaba. Convencida aseguraba que toda mujer, tiene que poder vivir, por lo menos una vez en la vida esa marcha, esa tremenda expresión de potencia feminista.

Aquella vez que marché con el pañuelo verde jamás imaginé que pudiéramos lograr lo que anoche logramos en Asunción. Sé que a todas nos duele hoy no poder gritar Aborto Legal en Argentina. Pero la fuerza de nuestro Pañuelazo es imparable, esa esperanza inspiradora que sembraron en nosotras las compas argentinas, es un fuego. Un fuego que avivamos en las calles, juntas y hermanadas.

No recuerdo haber visto antes en Paraguay una convocatoria tan grande y diversa a favor del Aborto Legal. Y eso, las chicas, es una victoria y una responsabilidad. Ese fuego poderoso, que se nutre de la histórica lucha de mujeres paraguayas que vienen instalando este debate tan complejo y necesario, es un fuego que no para de crecer, que no para de transformar. Este fuego somos nosotras en las calles, este fuego es nuestra rabia hecha grito, la alegría de no estar solas, la certeza de ser parte de una manada que no conoce fronteras, que late en el corazón de la tierra. Que anuncia que el patriarcado “se va caer, se va a caer”, sabiendo que a este sistema le salen grietas por todos lados.

Esto está sucediendo, no hay vuelta atrás. Nuestra victoria no se mide en votos a favor o en contra, se mide en la capacidad de crecer como movimiento, de aprender de cada momento histórico que escribimos juntas, de ser responsables de escribir nuestra historia de emancipación, de poder construir-más allá de nuestras diferencias- un movimiento que está cambiando nuestras vidas, un movimiento que va vencer.

Hoy más que nunca estoy segura que América Latina va a ser toda feminista.

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Activistas por el aborto legal y sus emblemáticos pañuelos verdes. Foto de Tais Estrada

 

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