Nicanor Duarte y sus frutos de olvido

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Por Gustavo Torres Grossling

Nicanor Duarte Frutos comandó desde su gobierno la represión del movimiento con más historia en la lucha por la democracia en nuestro país: el movimiento campesino. Más de 2000 dirigentes fueron encarcelados y sometidos a interminables procesos judiciales y persecuciones. Mientras tanto, las mafias y el modelo agroexportador ensanchaban sus dominios por casi todo el país. Más de 100 dirigentes campesinos murieron en manos de matones, capangas, sicarios y represiones de las fuerzas públicas.

Lo que no logró acallar con sus maniobras de cooptación a través del uso discrecional y escandaloso de recursos del estado y de créditos provenientes de Taiwán para la construcción de viviendas populares, lo intentó a fierro caliente contra miles de paraguayos y paraguayas que entre el 2003 y 2008 buscaban y siguen buscando hasta nuestros días un pedazo de tierra y mejores condiciones para vivir dignamente.

Hace unos días, NDF sacó un comunicado diciendo que lo que están haciendo en su contra es utilizar “la figura de la senaduría vitalicia como castigo selectivo, garrote político y ansias autoritarias de proscripción política”.

No me corresponde hablar del “castigo selectivo” que ejecutó NDF durante su gobierno contra sus propios correligionarios dentro y fuera de su partido, de eso ya se encargó el propio libro de oro de la ANR al anotarlo como el “mariscal de la derrota” después de la paliza que le dió Fernando Lugo a su candidata, la hoy senadora Blanca Ovelar, en el 2008. Me corresponde sí señalar que, al tiempo de utilizar el “castigo selectivo” contra el movimiento popular en su conjunto y el campesino en particular, se convirtió en uno de los presidentes con perfil más autoritario que pudo haber tenido el Paraguay en la era democrática.

Y si de garrote político hablamos debería estar tranquilo: él fue el más “garrotero” de los presidentes durante esta eterna “transición”.

El olvido está tan lleno de memoria”, escribió el gran poeta uruguayo Mario Benedetti allá por el 95, pero a ese olvido es difícil apuntarle un poroto con tanta barbarie a cuestas.

*Vicepresidente del Partido Convergencia Socialista – Frente Guasu

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