García Linera en la UNA: Los destellos de un teórico

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Por Carlos Verón de Astrada

Sin lugar a dudas  la charla magistral- en sentido literal- de Alvaro García Linera fue un acontecimiento histórico .  En términos académicos probablemente no tenga precedente en nuestro país. Ello porque trajo una formulación por demás novedosa. Hemos tenido el privilegio de escuchar a un teórico. Cosa que pocas veces se da. Y a propósito bien vale aclarar, la diferencia entre intelectual y teórico

De primera mano la suya parecería una formulación ecléctica, pero está lejos de ser. Es en todo caso, lo que corresponde a un teórico: una formulación sintética. Un intelectual puede ser un exégeta , un intérprete bien encuadrado en un marco teórico. Pero quien abre nuevos horizontes respecto a los marcos teóricos vigentes en la formulación, es un teórico. Creo que García Linera lo logra, como lograron Antonio Gramsci o José Carlos Mariategui. En ese sentido, se podría arriesgar una calificación, diciendo que es un marxista  abierto, porque su formulación expande los límites de la formulación marxiana (a lo mejor un post marxismo). Su formulación se sirve principalmente de las herramientas que le da el marxismo, pero hace en lo político, una síntesis muy lograda entre lo que le sirve de Lenin  y lo que le sirve de Gramsci. Pero lo  interesante es que además incorpora en su síntesis, elementos del postmodernismo.

Desde esa perspectiva explica la globalización y desglobalización consecuentes de los ciclos económicos y desde ahí una situación caótica, paradójica, algo parecido a lo que David Harvey llama deriva tectónica.

De Gramsci toma la necesidad de la praxis contra hegemónica, el cambio cultural  como prerrequisito para la toma del poder. De Lenin resalta la importancia de la toma del poder y la producción de derrotas al enemigo. Del postmodernismo, toma la singularidad de las coyunturas y el desdén explícito a los trazados unidireccionales marcados por lo que se conoce como materialismo histórico. Él dice que asistimos a un panorama abierto y consiguientemente, incierto.

Con esta síntesis por supuesto, echa por tierra toda lectura dogmática y mecanicista, y llama al desafío a la creatividad para apuntar al cambio. Asimismo,  realiza la autocrítica al progresismo Latinoamericano que se inicia a principios del milenio y que en el presente adolece de un reflujo. Dice entre otras cosas que la estrategia debe ser expansiva en un proceso de irradiación, incorporando a la mayor parte de la sociedad, incluyendo  sectores de la burguesía pero cuidando el límite hasta dónde llegar. Más allá de ese límite corremos el riesgo de ser tragados por la derecha, pero si nos quedamos con el sector fuerte o protagonista principal del cambio  en exclusividad, nuestro proyecto pierde sostenibilidad o gobernabilidad. Habla de una sinergia permanente entre la sociedad civil ( no en el sentido gramsciano, sino a los movimientos sociales) y el Estado.

Por otro lado, resalta la importancia del factor económico, no en  el sentido de una estrategia economicista, sino en la necesidad, superado el escollo político, de dar solución a las necesidades inmediatas de la ciudadanía una vez pasada la catarsis, como diría Gramscsi. Pasados los discursos de agitación , la gente tiene que resolver sus problemas del día a día.

Del análisis de las desigualdades ilustradas rigurosamente en los gráficos, lo que resalta es que los gobiernos nacionalistas en Latinoamérica de los años 40 y 50 del siglo XX, lograron mayor equidad  que los gobiernos progresistas recientes. Las clases medias tuvieron un peso mayor en esos gobiernos, bajaron significativamente en el periodo neoliberal y volvieron a subir en los gobiernos progresistas, pero estuvieron lejos de alcanzar los niveles de los primeros (gobiernos nacionalistas). Pienso que se habrá referido a nombres como Lázaro Cárdenas en Mexico, Getulio Vargas en Brasil , Perón en Argentina etc. Lo que quedó por analizar fue el contexto en el que se dieron esos modelos de desarrollo hacia dentro. Probablemente el contexto apto para esa experiencia haya sido la segunda guerra mundial. Y probablemente  el nivel de corrupción  fue menor que el que se da en algunos gobiernos del progresismo latinoamericano del siglo XXI.

Es además muy importante resaltar que las formulaciones teóricas de García Linera están realizadas desde la gestión y no desde un gabinete de estudio. Eso le da una gran autoridad. Desde ahí, se podría decir sin ambages, que es un estudioso que cumple  a cabalidad los presupuestos gramscianos de la filosofía de la praxis.

La charla da para hablar mucho más y hasta vendría bien un debate sobre la misma, en el ámbito universitario , atendiendo que fue ese de donde surgió la iniciativa .

Sin perjuicio de un tratamiento más desarrollado cuando eso sea,  lo que cabe es felicitar y agradecer a los responsables de este acontecimiento.

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