La tesis nunca hecha y el monstruo “UNASUR”: lo universitario como sufrimiento psíquico

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Por Agustín Barúa Caffarena

En una reunión de investigadores y tutores de tesis en la Universidad Nacional de Pilar, realizada ayer, surgían diferentes debates. A partir de esto, pareciera ser interesante pensar desde  los malestares ciertos procesos institucionales.

“La psicosis de hacer la tesis”

Así se pronunciaba una decana sobre los malestares en la elaboración de los trabajos finales de grado. ¿Cómo podemos pensar la complejidad de la producción de una tesis?:

– La tesis como un umbral de paso (antropología simbólica, antropología institucional) que habilitaría a otro momento: la “adultez”, la “autonomía”. ¿Cuánta invisibilizada presión queda anudada en este pasaje?
– La tesis como momento de hiper solemnidad e hiper formalismo cuando, durante mucho del proceso previo en el desarrollo del grado, esto solemne pudo ser postergado, negado, pervertido.
– La tesis como supuesta “oportunidad de ascenso social” al ser la entrada a la vida profesional, y el paso a la “promesa”: el trabajo seguro, un nivel salarial superior y estable.
Promesa fallida ante la escasa salida laboral para la oferta de egresadxs.
– La tesis en un contexto societal desigual y mafioso, choca con el elemento central de lo investigativo: el construir preguntas transformadoras. ¿Tengo los márgenes de libertad para preguntarme? ¿Se preparan las instituciones para construir preguntas que pueden comprometer su lugar social, su situación política, sus financiamientos, sus debates y conflictos internos? ¿Cómo repercute la orden de investigar con la negación del deseo de conocer que trae cada sujeto estudiante?
– La tesis como parte de una lógica dominante en una sociedad altamente individualista y competitiva[1], donde lo grupal es entendido como “seguro alguno se va a acomodar”; donde lo colectivo no es un valor; donde lo solidario es entendido como algo “anacrónico” o un hecho exclusivamente construido desde la limosna (y no como derecho).
¿Será que esa soledad vivenciada en el “hacer la tesis” puede ser repensada no solo como “haraganería” del estudiantado, sino también axiológica, existencial, ideológica, epistemológica y civilizatoriamente?

Tomo una cita compartida por un compañero de San Luis (Argentina):
“Tener que hacer una tesis es una injusticia. Las facultades de ciencias sociales, tanto a nivel de grado como de posgrado, no preparan para la tarea: no forman para llevarla a cabo con relativa autonomía ni estimulan el tipo de habilidades que se requieren para enfrentarla… y sobrevivirla. Es como si a un/a niño/a le enseñaran a andar en bicicleta durante cinco o seis años y evaluaran su aprendizaje con una prueba… de natación: «Sí, hola, ¿cómo estás? Pasa por aquí. Mira, nos haces dos largos de mariposa, dos de crawl, un clavado con doble mortal hacia atrás y después vamos a la piscina de nado sincronizado. Y con eso terminamos. ¿Qué te parece?» Y, aun es peor, porque esa evaluación, de por sí arbitraria y descontextualizada… ¡es la más importante de todas!”[2]

“Hay que aplicar nomás el reglamento. Simple es”

Respecto a exigencias que no eran cumplidas en la institución, un docente insistía con la frase de este título.

La tarea “normativa” (ej. el “aprobar la tesis”) tiene varias dimensiones (ética, política, afectiva, fáctica) que están complejamente integradas.
Su debate no puede estar reducido a solo algunas dimensiones (metodológica, financiera).
¿Cómo complejizamos este debate si no podemos escuchar múltiples voces, si no podemos prepararnos para oír lo que nos disgusta, si no sabemos cuáles son los temores que generan autocensura?

La pretensión de que el reglamentarismo, el formalismo, el rigorismo, generen ciertos resultados, choca con una institucionalidad nacional masivamente hueca, pervertida, plutocrática, colonizada, patriarcalizada.
Aumentar legislaciones y sanciones por si solo puede estimular tremendamente las prácticas perversas que reproduciran lo que se pretende superar: Desde los zorros coimeando hasta una Constitución Nacional con un alto porcentaje de artículos que no se cumplen (o se dis-cumplen en beneficio de ciertas minorías privilegiadas).

“Universidad garaje”

Finalmente, ante temas como esto, y pensando un tema actual: ¿Es posible pensar “el caso UNASUR”[3] como un espejo para la comunidad universitaria nacional, sin dejarla como “el monstruo apestado”(un “garaje”), t

[1]El doctorado perjudica seriamente la salud mental: uno de cada tres estudiantes está en riesgo. http://www.elmundo.es/f5/campus/2017/04/19/58f646dfca4741dc138b461b.html

[2]Bassi, J. (2015) Formulación de proyectos de tesis en ciencias sociales. Manual de supervivencia para estudiantes de pre- y posgrado. Chile: El Buen Aire S. A.

[3]CONES procede al cierre de carreras de la UNASUR.http://www.abc.com.py/nacionales/clausuran-carreras-de-medicina-de-unasur-1582859.html

 

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