La oligarquía viene por los derechos de los trabajadores

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Por Jorge Villalba Digalo

El Brasil ya aprobó una reforma laboral que recorta de manera violenta los derechos conquistados por los trabajadores. La derecha argentina empieza a plantear recorrer el mismo camino arguyendo la necesidad de defender la competitividad;  y en Paraguay César Barreto, economista de la Ong Desarrollo en Democracia y exministro de Hacienda, ha empezado a plantear la necesidad de subirnos al mismísimo carro que nos lleve a empeorar aún más las pésimas condiciones de vida de los trabajadores.

Las derechas está de vuelta y  envalentonadas por los golpes suaves  y el éxito electoral regional de los últimos años, y está dispuesta a dar rienda suelta a su voracidad:  ahora vienen por los salarios y los derechos de los trabajadores.

Barreto plantea directamente y con toda claridad en el diario Ultima Hora (ver al pie de este material) del domingo pasado la “necesidad” de lo siguiente: “La terminación de los contratos laborales de manera unilateral incluso para aquellos trabajadores con más de 10 años de antigüedad; reducir los periodos de preaviso a un máximo de 30 días; posibilitar negociaciones salariales con representantes de trabajadores no sindicales; permitir reemplazos de trabajadores en periodos de huelga; fijar como máximo el periodo de vacaciones en 30 días corridos; y reducir el salario mínimo para aquellos sectores de menor productividad y para aquellas empresas con menos de 50 trabajadores”.

A esto Barreto llama “modernización del Código Laboral para mantener la competitividad”. Barreto pertenece a la ONG llamada Desarrollo en Democracia,  al igual que Manuel Ferreira Brusquetti (también exministro de Hacienda), organización que hace de soporte intelectual del modelo sojero-ganadero. El servilismo de ambos  respondiendo al poder de los empresarios de la soja y la ganadería les ha valido el premio de convertirse en ministros de hacienda desde donde defendieron con gran eficacia los intereses del sector agropecuario:  el sector que más gana, menos tributa y más evade en uno de los países con la menor presión tributaria de América Latina.

A los empresarios cavernícolas y los economistas cipayos de Desarrollo en Democracia no se les pasa por la cabeza mejorar la competitividad  de las empresas alentando la incorporación de nuevas tecnologías, nuevas maquinarias y equipos, mejorando los procesos productivos y aumentando la capacitación de los trabajadores y los ejecutivos. Y mucho menos se les pasa por la cabeza aumentar la competitividad de la economía en su conjunto actuando sobre factores externos a las empresas como bajar la inflación y las tasas de interés, mejorar las condiciones generales de acceso a créditos blandos, mejorar la  infraestructura vial y portuaria y el acceso a internet, entre muchas otras tareas pendientes.

Pretender que la única fórmula para aumentar la competitividad pase por reducir los costos laborales no resiste el menor análisis. De hecho los países desarrollados tienen mayores costos laborales que el Paraguay pero de todas formas compiten con éxito en el mercado internacional gracias a que actúan sobre los demás costos,  aumentan la productividad y reducen o  eliminan los impactos en los costos de factores externos a las empresas.  Los costos laborales no pueden seguir siendo la única  variable de ajuste de la competitividad.  No se puede so pretexto de mejorar la capacidad de competir, promoviendo el retorno a los inicios del capitalismo con la puesta en marcha de un régimen laboral cuasi esclavista como lo hizo el Brasil de Michel  Temer.

Pero para las derechas brasileña, argentina y  paraguaya, así como para los trogloditas  como César Barreto y los economistas de Desarrollo en Democracia, el aumento de la competitividad pasa únicamente por  la reducción del costo laboral, aunque en nuestro caso es uno de los más bajos de la región. Aún así pretenden aprovechar los vientos favorables para ir contra los salarios, las indemnizaciones, las vacaciones y demás derechos adquiridos por la clase trabajadora, de contramano con la idea del desarrollo, que no es otra cosa que el mejoramiento de las condiciones de vida.

La derecha oligárquica viene por todo. Por un lado mantiene los privilegios fiscales a los empresarios de la soja y la ganadería  y otros sectores privilegiados,  mientras aumenta los impuestos indirectos que impactan más fuertemente en la clase media y de bajos ingresos.  Al mismo tiempo que repara una arremetida  contra los derechos de los trabajadores en el marco de una lucha por llevarse una mayor porción de la torta para satisfacer su angürria que parece no tener límites.

 

Noticia relacionada:

El economista y exminsitro de Hacienda César Barreto afirma que es imperiosa la necesidad de recortar derechos a los trabajadores.

http://www.ultimahora.com/reformas-laborales-el-mercosur-n1118650.html,

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