La cuestión de la cachorra y demás productos faranduleros

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Por Rocío Ortega

 

Ante las voces críticas que se levantan frente a una candidatura como la de “la kchorra diputada 2018”1,  suenan tan altas y tajantes excusas como “le atacan porque es mujer” o “todos tenemos derecho acandidatarnos” que clausuran la posibilidad de análisis de los temas de fondo que proyecta este escenario pre-electoral en Paraguay 2017.

Uno de esos temas refiere a los procesos por los cuales los paraguayos identifican a sus líderes políticos. El líder político se convierte en representante político mediante el sistema del sufragio. A través de él la ciudadanía delega su poder de decisión para la conducción y administración de la cosa pública en pos del bien común. En un sistema democrático, el representante político gana los votos necesarios para que una mayoría lo erija en representante de los intereses colectivos, sosteniendo en el tiempo un discurso y acciones coherentes que apuntan al bienestar de la comunidad.

Desde aquí cabe preguntar ¿porqué los paraguayos y las paraguayas se identifican e identifican a un personaje que hace espectáculos musicales, como su líder y representante político?, ¿qué ilusión de un bienestar colectivo le genera a la ciudadanía esa figura de la farándula como administrador de la cosa pública?.

El segundo tema que se trasluce es la decadencia de los partidos políticos tradicionales que, como estructuras organizativas aparentemente no están consiguiendo generar adhesión, aglutinar público, formar líderes, construir “figuras conocidas”; entonces echan mano a éstas figuras del espectáculo, echan mano a su popularidad, sin tener en cuenta ni siquiera mínimamente los trayectos que forjan el liderazgo político. Un factor referente a este tema es la pérdida casi total de confianza de la gente hacia figuras de la escena política tradicional, percepción que se deja sentir en la queja pública permanente.

Pareciera que la urgencia de “ganar las elecciones” hace olvidar a los partidos y agrupaciones políticas el objetivo de esa anhelada victoria: gobernar eficientemente, y desde la obnubilación echan mano desesperada a la figura más popular de la farándula mediática, sea ésta cantante, locutor, modelo o algo parecido.

García Canclini2, apoyado en otros aportes teóricos3que reflexionan sobre el sentido de ciudadanía en el mundo del consumo masivo, señala la diferencia entre las condiciones de ciudadano y la de consumidor, que tienen los habitantes de las ciudades contemporáneas. La primera condición compete a la dimensión participativa en el ámbito de los derechos civiles y políticos de un habitante de la ciudad, la segunda apunta a la actividad comercial del mismo sujeto, a su consumo, a todo lo que alcanza a comprar para satisfacer sus necesidades cotidianas (transporte, comida, ropa, medicina, muebles, libros, música, objetos estéticos, etc., etc.); desde esos conceptos se puede visualizar una difuminada ciudadanía en Paraguay ante un robusto ser consumidor. Las ofertas del mercado capitanean el sentido social del gusto4 de la población paraguaya; los paradigmas de éxito a seguir responden a los perfiles de las estrellas de la farándula… y dentro de esa casi desaforada lógica de consumo, también la cuestión de la elección de representantes políticos se vuelve consumo de un producto del mercado, directamente un producto más… para todo e lpaís!

Ante un supuesto fracaso en las estrategias de las organizaciones político-partidarias para generar nuevas figuras “candidatables”, “vendibles” y convincentes, aparece la farándula televisa, masiva, que siempre está exhibiendo nuevos productos. Ante la ausencia de lo político, se recurre a partes de lo social menos comprometidas, a las más alegres…aquellas que no nos recuerden ni interpelen la devaluación de la calidad del proceso democrático en Paraguay.

 

1 Nombre artístico de una popular cantante de cumbia en Paraguay.

2 Néstor García Caclini, sociólogo y escritor argentino, autor del libro “Consumidores y ciudadanos”

3 Me refiero al aporte de Jean Baudrillard en su libro “La sociedad de consumo” y al concepto de “voto monetario” que Paul Samuelson acuñó en su teoría económica.

4 Título de uno de los libros del sociólogo francés Pierre Bourdieu

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