Justicia tributaria o no, esa es la cuestión

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La política se define en el plano de los intereses. Lo formal no es sino una justificación que tiene validez hasta tanto no salgan a relucir los intereses reales de los móviles políticos.

Por Carlos Verón de Astrada

Corrido el velo de lo formal, más temprano que tarde, sale a luz la médula de  la política. Y la médula  de la política tiene que ver con proyectos que a su vez, responden a intereses. Así de simple. Toda la turbulencia y parafernalia montada en torno tanto al tema de la enmienda primero, como  a la directiva del senado, más tarde,  estaba cubriendo lo que ahora empieza a salir a luz. Los acérrimos “defensores de la constitución”, no tienen ahora más remedio que darse a conocer.

La propuesta del Frente Guasu de tratar la aplicación del 15% a la exportación de granos en estado natural, produjo primero el desconcierto, y más adelante la búsqueda urgente de algún  socorrido  argumento que impugne un proyecto de ley, que claramente pretende revertir un sistema tributario vigente por demás regresivo y consecuentemente excluyente . Si se habla de la soja, correspondería agregar como calificación, predador y por qué no, criminal, atendiendo a los daños producidos por la producción del grano.

El Paraguay tiene la menor carga tributaria de la región, con apenas el 12,5% y de ese porcentaje, más del 60%  corresponde a impuestos indirectos, lo que es lo mismo que decir que recae sobre los sectores más carenciados. Esta es una realidad que no puede negarse, a la luz de los datos oficiales y al reconocimiento del gobierno cuando trata de atraer inversiones.

Trasversalmente, exponentes de derecha y también autoproclamados de izquierda, tratan de descalificar el proyecto, con una retórica que siempre gira – a falta de argumentos- , en torno a  lo formal. Esto es, a las supuestas trasgresiones constitucionales, los riesgos del autoritarismo etc. .

Por supuesto, los más coherentes en función a sus intereses, los empresarios de la soja, celosos de sus altas tasas de ganancias, aparecen furibundos y sin ambages, convocan a medidas de fuerza en lo que llaman “tractorazo”, cerrando rutas y en lo posible, conmocionando el país.

El Paraguay es uno de los países de mayor concentración de tierra, lo que significa que una ínfima minoría detenta la mayor parte del territorio. El 2% de la población detenta el 80% de la tierra (gran parte tierra mal habida). De esa minoría privilegiada, cabe acotar que la apropiación por parte de empresarios brasileños es creciente  y la mayor parte de la tierra se invierte en la producción de soja. Producción que además de ocasionar estragos al medio ambiente, no genera empleo.

Por supuesto, la asimetría social que genera esa situación se agudiza con el sistema tributario más regresivo de la región, en el que los que más ganan , menos tributan y al contrario, los que menos ganan, en conjunto, son los que más tributan.

Dicho así, lo más urgente es apuntar a mitigar esa injusticia, si no queremos padecer un desastre social y ambiental irreversible.

El Congreso es el poder del Estado en el que en teoría está representado al pueblo. Y el pueblo es esa mayoría de la población postergada  como consecuencia del injusto sistema al que se alude Es hora por tanto, que se den a conocer quienes realmente están sensibilizados por sus representados, o están abocados a una mera simulación para seguir sosteniendo esta calamitosa situación.

 

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