«Extracciones», una cruda metáfora concreta

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Algo que las artes escénicas y las ciencias sociales me ensenaron, a su muy particular manera, fue la belleza de las contradicciones humanas. Para el marxismo, la contradicción era el motor de la historia. Todo ese asunto de la dialéctica que generaba nuevas posibilidades me intrigaba, y me intrigó aun más al conocer otras escuelas y paradigmas que también se valían de la contradicción.
En clases de composición en danza, aprendi a construir metadramaturgias partiendo de las contradicciones concretas en la escena: el uso de niveles distintos en una misma composición, el cambio de planos, el silencio y la voz como posibilidades. Entendí que lo interesante para el espectador podía ser la tensión escénica de ver dos o más cosas contradictorias sucediendo simultáneamente, en tanto opuestos que se alimentan.
Digo todo esto porque la muestra de pintura «Extracciones» de Federico Caballero, es para mi, fruto de la belleza de esa contradicción. Ver una técnica tan clásica como la pintura al óleo colocar la crudeza de la especulación inmobiliaria en América Latina y, específicamente, en Paraguay, me lleva, necesariamente, a varias reflexiones.
Saliendo de la lógica de un tiempo lineal, es importante entender la contemporaneidad como una superposición de tiempos (y de contratiempos). Por ello una técnica clásica como el óleo puede ser la estrategia comunicativa más válida para colocar un discurso tan nuevo y viejo: la lucha por la tierra, esta vez, en el contexto urbano.
Escucho constantemente los cuestionamientos de varios amigos que me dicen que el arte contemporáneo es una bolaterapia, un chanterío, un invento del academicismo para negar el valor de la técnica y del artesano. Un truco de la gente que lee mucho y hace poco, para entrar a las galerías. Mi respuesta favorita a estas cosas es “si y no”.
Si porque existen círculos de poder económico que consagraron un discurso dentro de la academia para determinar que es contemporáneo y que no, que es conceptual y que no. Si porque muchas modas venidas de europa o Estados Unidos están por veces, disociadas de las realidades latinoamericanas, y se imponen de forma acrítica como patrones a seguir para pasar la curadoría y hacer conocer tu trabajo: si no es performance o instalación, no quedás.
Pero también no.
No porque lo contemporáneo es una realidad difusa, justamente al contener varios tiempos en uno. Hay tanto de “pasado” como de “presente” en nuestra contemporaneidad. Hay tanto oleo como instalación en nuestros días, siendo y haciendo contemporaneidad. Tantas cosas que persisten y se re piensan. ¿Que más contemporáneo de nuestra realidad paraguaya que hablar una lengua indígena y poder mezclar modismos del inglés en ella? Decir que el arte contemporáneo es una mierda, hace que ya otra vez retruquemos la pregunta: ¿Qué pa es arte contemporáneo? ¿Qué es lo contemporáneo?
Otros dirán, el arte conceptual es una mierda. Bue. A mi también me cansan las isntalaciones de bananas sobre piedras o pipas. Pero, ¿por qué determinamos que solo estas abstracciones tienen concepto, discurso? ¿Acaso un bolso de los maka no tiene concepto? ¿El arte indígena no tiene concepto? ¿Por qué gua´u pensamos que al disociarnos de una forma concreta de producir, salimos de lo conceptual?
Vuelvo entonces al ejemplo de la muestra Extracciones: pintura al oleo, encuadrada.
La propuesta de Federico logra una cruda metáfora concreta: edificios volando por los aires mientras obreros paraguayos trabajan, casas sin base volando o desintegrándose mientras niños y mujeres lloran. El lavado de dinero y la especulación inmobiliaria (realidades dolorosamente concretas) se expresan a través de la metáfora discursiva de los techos volando. ¿Eso gua´u no es conceptual?
«Extracciones» me obliga, una vez más, a salir del plano de las dicotomías. La realidad está hecha de muchas cosas, de una síntesis de múltiples determinaciones. Entre A y B hay un mundo de posibilidades para entender el arte, lo conceptual y lo contemporáneo. El arte contemporáneo, el arte conceptual, no es una sola cosa, no es una sola estética. Hay tanto concepto en el trabajo de nuestros amigos artesanos, pintores, hay tanta contemporaneidad en sus oleos y pasteles. Como así también, hay tantas otras formas y discursos sobre performance e instalaciones existentes en nuestra América Latina. Ni la más conocida carece de técnica e importancia, ni las invisibles deben seguir invisibles.
Sobre todo esto último. Hay tantos colegas fuera de los circuitos consagrados haciendo performance e instalaciones, y por ende, planteando otras estéticas y otro entendimiento de la performance o instalación, que lo necesario sería no anular el concepto y si, aprender a mirarlo con otros ojos.
La muestra estará en exposición en el Salón Miguel Acevedo de la Manzana de la Rivera durante el mes de marzo. De más está decir que recomiendo mucho que vayan.

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