El Partido Colorado se refundó con muchísima plata

No hay comentarios

Por Julio Benegas Vidallet

He compartido algunas ideas con amigos muy queridos que sostienen con afán que Santiago Peña no pasará o le costará muchísimo ganar las internas del Partido Colorado. En los argumentos aparecen el hastío de la gente con este gobierno saqueador, la rebelión silenciosa de funcionarios públicos afectados por sus políticas de contracción de asignaciones y salarios y la creencia de que existe una dirigencia tradicional que se rebelará contra la imposición de una persona que no tiene pasado en el Partido. Considero, al igual que mis amigos, que estas razones son muy válidas y que, en sentido estricto de juego electoral, el candidato de un gobierno que persigue las organización de trabajadores, que endeudó al país con los bancos de Nueva York, vetó un ruin 10 por ciento de impuesto a los sojeros, aprueba la violencia armada contra comunidades indígenas y campesinas y avanzó en privatizar lo poco o nada que queda en manos del Estado, debería ocupar un espacio mínimo en la consideración de la gente, en el partido oficialista y afuera. Pero he aquí que esta lógica, aparentemente inapelable, está en entredicho con el juego íntimo del proceso electoral impuesto en el partido y en el país.

Explicarse el escenario electoral en nuestro país nos llevaría bastante tiempo. De este juego debo rescatar, sin embargo, un hecho re fundacional del Partido Colorado. Al perder las elecciones de 2008, esta misma dirigencia que hoy denuncia que el Grupo Cartes compra todo, lo habilitó como candidato del Partido Colorado porque podía “comprar todo”. Al quedarse sin las tetas del Estado, la dirigencia colorada entendió que necesitaba sustituirlas por una persona y un grupo con dinero incuantificable que pueda “comprar todo”. Exactamente sucedió como pensaban, masacre de campesinos de por medio y un helicóptero hecho añicos. El Partido Colorado se refundó con muchísima plata y toda la dirigencia se convirtió en operador o operadora. Hoy gente como Blanca Ovelar “descubre” que el grupo Cartes compra a la gente o gente como Nicanor Duarte Frutos habla de traidores vendepatrias o gentes como Mario Abdo Benítez reclaman fortaleza “colorada” a la dirigencia de base para enfrentar a un liberal consagrado como colorado por Cartes para sucederlo.

Deben enfrentar al monstruo que ellos promovieron en la idea del “retorno al poder”. Deben enfrentar la idea de que con muchísima plata se “puede comprar todo”.

No es para nada fácil. O consiguen un dinero más o menos importante para enfrentar la incuantificable disponibilidad del Grupo Cartes o convocan inmediatamente a un cónclave de sicólogos y siquiatras que les diga qué se debe hacer para superar los monstruos internos, creados por uno mismo.

La historia, sabemos, es un punto móvil. Los puntos de inflexión en el universo social a veces son invisibles. Sin embargo, creo, humildemente, que esta vuelta, en las internas del Partido Colorado, ni la humillación a la “tradición” colorada ni el enojo de trabajadores del Estado ni la violencia decretada contra los pobres podrán ubicarse como fuerzas superiores a un hecho constitutivo: El Partido Colorado se refundó con muchísima plata y ya ni recuerdo, aun vago, existe de los pynandi en sus fibras íntimas. Toda la dirigencia, convertida en operadora, quiere su 4×4, modelo nuevo.

 

Comentarios