Ecuador: ajuste neoliberal y represión

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Por Miguel Méndez

Ante las multitudinarias protestas en contra del paquetazo neoliberal rige el estado de excepción y el toque de queda.

La primera gran experiencia de puesta en marcha del neoliberalismo en el continente latinoamericano fue durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile que duró de 1973 a 1990. Utilizando el brazo armado de los militares, por casi dos décadas, los seguidores de los Chicago Boys desarrollaron su régimen neoliberal (privatización, achicamiento del estado, exención de impuestos y beneficios para ricos, etc.) en el siglo pasado.

El régimen de terror implantado por Pinochet; secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos a opositores, sirvió para llevar a cabo a sangre y fuego la primera experiencia neoliberal en Latinoamérica. Esto es bueno recordarlo porque de la forma en que se está pretendiendo implantar los ajustes neoliberales en el Ecuador de Lenin Moreno es similar: cercenamiento de la democracia y las libertades individuales, estado de excepción, represión y persecución a la ciudadanía que se opone a las medidas económicas que el gobierno pretende llevar a cabo tras cerrar un préstamo del Fondo Monetario Internacional por 4.200 millones de dólares.

El paquetazo; como ya se conoce, pone fin al subsidio a los combustibles (lo que aumentaría a más del doble el costo de vida de todos los ecuatorianos), reducción del salarios y recorte de aguinaldos y vacaciones a empleados públicos. Al mismo tiempo Moreno condonó una deuda a empresarios y banqueros por 2.355 millones de dólares, lo que hubiera permitido pagar la primera cuota del préstamo al FMI y redujo aranceles para artículos de importación (celulares y artículos informáticos).

Moreno, luego de haber traicionado a sectores de izquierda, se mantiene en el poder gracias a sus alianzas con antiguos neoliberales como lo son Jaime Nebot y Guillermo Lasso (ex banquero), en el feudo del primero (Guayaquil) es que ha trasladado su gobierno y ha recibido el apoyo de toda la derecha ecuatoriana para esto, incluido el polémico ex presidente Abdalá Bucaram, así como de los medios masivos de información.

Desde Guayaquil Lenin Moreno comanda lo que ya se puede convertir en un auténtico estado de terror de los años 70 del siglo pasado sobre el resto del país de la mano de los militares que ha sacado a las calles para reprimir las multitudinarias protestas en todo el territorio.

En estos días se han vivido escenas de pavor que no se recuerdan en la historia del país andino: lanzamiento de jóvenes desde viaductos por parte de policías, gasificación con lacrimógenos a centros de salud, guarderías, comedores, hospitales y lugares de reunión de indígenas (teniendo como víctimas principales a mujeres, ancianos y niños, y violando todo derecho humanitario), brutal represión con tanquetas y balas de goma, policías arrollando con motocicletas a manifestantes, uso desproporcionado de la fuerza, allanamiento de medios de comunicación y represión a periodistas independientes.

Caricatura de Hernández

El régimen de Moreno reconoce ya haber detenido a 700 personas y según datos de individuos vinculados a los derechos humanos ya se ha cobrado la vida de 9 personas, asimismo una persona permanece desaparecida. Además se ha promulgado el toque de queda en Quito que restringe el libre tránsito de personas por ciertos lugares de 20 PM a 5 AM, siendo plausibles de ser detenidas quienes infrinjan el toque de queda controlado principalmente por militares, como en los mejores años de las dictaduras latinoamericanas.

Así las cosas la receta recomendada por el FMI a Moreno parece ser clara: ajuste neoliberal y represión.

Lo que está en juego en Ecuador no involucra solamente al país andino, sino a toda Latinoamérica. De mantenerse en el gobierno Moreno luego de 60 días de estado de sitio con ley marcial y no ceder a las demandas de su pueblo se estaría dando un ejemplo a seguir en este nuevo milenio para llevar a cabo las recetas de ajuste del FMI, propiciando el resurgimiento de dictaduras con apoyo militar en todo el continente.

Es bastante delicado el pulso que se está llevando a cabo entre la ciudanía ecuatoriana y el régimen de Moreno, dependerá de la organización y la valentía de las ciudadanas y los ciudadanos, especialmente de los pueblos indígenas, para que el FMI y sus secuaces internacionales no implanten de nuevo regímenes de terror en Latinoamérica. Entre el 96 y 2006 el pueblo ecuatoriano ya ha tumbado numerosos gobiernos que también pretendieron llevar a cabo recetas neoliberales, sin embargo este parece ser el hueso más duro de roer que le ha tocado. Ojalá, por el bien de Latinoamérica que el pueblo ecuatoriano de nuevo salga victorioso de esta encrucijada. Que así sea.

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