Aborto legal, control, silencio y verdad a gritos

No hay comentarios

Por Julio Benegas Vidallet

Hay un férreo control, tácito y explícito, sobre lo que verdaderamente pensamos y, finalmente, hacemos. Ese control llegó a un nivel de convención en el que sospechás sobremanera que la otra persona está incómoda, al igual que vos, pero que, al igual que vos, no dirá lo que realmente piensa sino lo que cree debe decir atendiendo el control social.

Esto que los sociólogos han estudiado harto en las sociedades modernas tiene particularidades en sociedades periféricas y sociedades centrales. Es decir, entre sociedades que producen la base material tecnológica de nuestra organización social y sociedades que consumimos, distribuimos y recreamos. En nuestro país existe un nivel de control del pensamiento súper particular cuando de discutir “órdenes morales” de la sociedad se trata.

El silencio de un vasto sector de la población es la respuesta más extendida y en lo público voces habilitadas desde los ruedos religiosos o oenegísticos o directamente reaccionarias pro estatales. Es como si los resortes del pensamiento hegemónico nos hubieran ubicado exactamente en un no lugar. En un lugar en el que mejor callar que decir, aunque e sea de atisbo, lo que pensamos. Este asunto tiene muchísimos componentes étnicos, históricos y sus expresiones culturales, pero uno fundamental es la destrucción del Estado nación mestizo durante la Guerra Grande, en la que se exterminó un proceso de industrialización basado en una especie de capitalismo de Estado.

Tiempos posteriores en que vivimos sin Estado, a la buena de Dios, San Cayetano y posteriormente La Virgencita hasta la aparición del último estado moderno: el stronismo, con su carga de miedo, de amedrentamiento, la lealtad y el silencio. Escuelas, colegios y universidades que se sostendrán sobre la base del control férreo del pensamiento, desde el Estado como desde las órdenes religiosas educativas, súper extendidas en nuestro país.

Una suerte de concubinato “natural” entre un Estado organizado sobre el miedo, el silencio y el control de lo que debés pensar o sentir o hacer. Una combinación perfecta.

Entonces, sabés hina que Diosito ya no más, pero, por las dudas. Entonces, vos sabés hina que fulano solo te dice que es como vos en busca de tu adhesión para diferenciarse rápidamente de vos, pero ha’eko ñande socio, ñande kape.

Entonces, vos sabés hina que la abstinencia es imposible, pero eso ko es lo que dicen en las escuelas para prevenir sida, vos sabés hina que tu prima murió de aborto clandestino, pero te callás nomás porque sabé loo, uy, mama mía, si alguien te llega a acusar de abortista. Válgame Dios si eso llega a ocurrir.

Entonces, sabés hina que ya no te da el cuero comprar útiles, la comida, los pasajes, la luz, el agua, el alquiler y otra vez acompañar las tareas de tus hijos, pero no decís eso, mejor nomás hacerle creer al cura o al director que es tu causa nomás que tu hija -o de ella- no entiende, no comprende, no asimila como debe hacerlo.

Imaginate que te acusen de mala madre o mal padre.

E’ana.

Comentarios

In : Blogs