A qué juegan las corporaciones en las próximas elecciones

No hay comentarios

Por Julio Benegas Vidallet

El Grupo Cartes ya cumplió para los otros grupos de poder el plan: completar la sujeción del Estado con los bancos de Nueva York, habilitar todas las semillas transgénicas, militarizar el Norte y avanzar en la APP. De paso, Horacio ensanchó su grupo con una docena de medios de comunicación y la distribución continental del cigarrillo. Stop le dicen ahora. Hay que jugar con nuevos caballos. Entonces el Grupo Zucolillo y el Grupo Vierci, a través de sus medios, aparecen como guardianes del orden constitucional. Los que ayer formalizaron un golpe de Estado a un gobierno elegido por el pueblo, sumándose a una masacre campesina, se abren del acuerdo por el lado constitucional. Aquellos que no ven ruptura constitucional en Guahory ni en la sentencia a las víctimas de Curuguaty ni en la persecución a las organizaciones de trabajadores aparecen, al tratarse de reelección, como santos cuidadores del orden constitucional.

En este escenario, Fernando Lugo, el candidato más popular, con su política de “mbytetepe, poncho juruicha”, aparece como una caricatura grotesca. Una parodia de sí mismo. La gente que lo acompaña solo espera el resultado de sumas y restas de votos en el Parlamento, ese corredor de crímenes con muchos dólares narco sojeros. Es triste el papel que les toca jugar en un escenario donde el pueblo no tiene resorte institucional alguno.

Para dónde va

Juntar la mayor cantidad medios de comunicación en esta guerra de corporaciones es tal vez la lección mejor aprendida por el Grupo Cartes. El grupo, para seguir creciendo exponencialmente, necesita mantener el Ejecutivo sin restricciones. La absoluta libertad del paso de los cigarrillos por el lado paraguayo y el completo ninguneo a las embarcaciones de las drogas en puertos “paraguayos” son dos cosas que podrían estar en riesgo en el futuro inmediato. Con nuevos árbitros podrían volver las comisiones o las “extrañas” intervenciones en los puertos privados. Por el lado de los sojeros, alguna gente podría insistir otra vez en el impuesto a la exportación en bruto o, por qué no, podría suceder, algunas más quisieran que las tierras robadas se restituyan a las familias campesinas.

Acumulación

Es evidente que el Grupo Cartes tiene dinero incuantificable. Pero la acumulación histórica, con más aceitado engranaje mediático, de los otros dos grupos más influyentes es un contrapeso para nada fácil de sortear. Es una guerra de titanes donde nuestras demandas y nuestras organizaciones, barriales, comunitarias, sindicales, gremiales…, no tienen mucha participación. Por eso el ñembotavy colectivo. En el fondo, sabemos que pueden estar en tu mesa, “pero no estarán de tu lado”, Fito Páez.

Comentarios