Rapiña y fraude en la democracia monetaria

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Por Pelao Carballo

Mi última no reflexión electoral. No nos hagamos los boludos. ¿Cómo ganó la Asociación Nacional Republicana (ANR)?: Como ha ganado siempre, pero esta vez de manera más escandalosa: comprando votos, comprando encuestadoras, comprando prensa, comprando al TSJE, comprando a la Corte, comprando integrantes de mesa electoral, comprando apoderados de partidos opositores, comprando cédulas para impedir votar, comprando cédulas para hacer votar a su gente dos o tres veces, comprando la carga de votos, comprando los controladores opositores para hacer vista gorda en la carga de votos., comprando todo lo necesario para su propósito, comprando conciencias.

¿Por cuánto?: Por un 50 mil, por un cien mil, por promesas de puestos, por votos cruzados, por una gaseosa, por un futuro, por las cervezas para cuando abran las bodegas después de la ley seca, por votos para un diputado o concejal departamental, por no ser expulsado, por amenaza o tentación, por lo que sea y por lo que fuera.

Es hora de que saquemos la inocencia de nuestro análisis, es esta una democracia monetaria, en la cual tanto compra la ANR como hay quién se vende, a un precio acorde al lugar dónde se está y su importancia para asegurar el resultado, una democracia dónde el partido mayoritario rapiña las arcas públicas para pagar los votos que le permitirán después volver a rapiñar las arcas públicas.

Dónde ese fraude se tolera porque la tolerancia al fraude está pagada también en forma de resignación y consentimiento, de vergüenza ajena y culpa propia. Sabiendo esto vaya y eche las culpas donde corresponde.

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