Abdo Benítez necesitará del impuesto a la soja para gobernar

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Por Jorge Zárate*

Aunque diga que no, lo tendrá que hacer, deberá imponer un impuesto a la soja para financiar el presupuesto público que le va a hacer agua apenas Mario Abdo Benítez comience a desarrollar su gobierno. Su idea originaria es no cobrar, pero todo indica que este tributo, reclamado por organizaciones sociales, sindicales y políticas será una herramienta que entrará en discusión más temprano que tarde.

De aplicarse un tributo de entre un 10 y un 20% las arcas públicas permitirían obtener entre 180 y poco más de 360 millones de dólares para financiar un presupuesto que no alcanza a ejecutarse en un país con una severa recesión, con una población campesina endeudada y desesperada que requiere de rápidas respuestas.

Abdo Benítez mostró un pragmatismo sorprendente al darse un “abrazo republicano” con Horacio Cartes para enfrentar la campaña de la elección general, para después desairar al ex jefe de Estado en su pretensión de acceder a una banca en el senado. Idéntico procedimiento puede ocurrir en lo que hace al impuesto a la exportación de soja en bruto.

Se expone esto en conciencia de que también puede ocurrir lo contrario, como hasta el momento con las Notas Reversales de Yacyretá donde había prometido rechazarlas y los legisladores que le responder terminaron aprobándolas. Si bien es cierto que todavía quedan técnicamente algunas oportunidades para que pueda hacer efectiva su promesa, es claro que Abdo puede decir una cosa y hacer otra con una facilidad asombrosa.

En mayo en visita a una reunión de productores en Santa Rita, Alto Paraná, había indicado que no permitirá que se “cambien las reglas del juego” calificando de “populistas” a los promotores del tributo. “Vine a renovar mi compromiso con la gente de bien, con la gente que trabaja, apoyar al sector productivo, construir el ambiente seguro, mantener al país competitivo. No construir proyectos sobre resentimientos sociales. No vamos a permitir que se le cambien las reglas del juego a un sector que está progresando”, dijo en la oportunidad1.

“Vamos a mantener los impuestos competitivos durante los próximos años. Vamos a pedirles que inviertan en el país, que generen más trabajos, les pido que redoblemos esfuerzos. Si le queremos a la democracia, si no queremos que en el Paraguay haya tierra fértil para proyectos demagógicos y populistas, la democracia debe dar resultados para los más vulnerables de la nación. Eso depende de la generación de empleos, industrializar la materia, elevar la productividad”, expuso2.

En campaña había prometido “promover un desarrollo agropecuario sostenible, dinámico y eficaz”, una propuesta vaga pero que se entiende en el sentido de continuidad del modelo vigente. El mismo que hizo pasar a los cultivos de soja de un millón y medio de hectáreas a 3,5 millones en los últimos 15 años3.

En ese mismo lapso, la superficie destinada a la producción de alimentos se redujo en un 50%.

En ese sentido, en julio pasado, el informe “Perspectivas Agrícolas 2018-2027” expuso que el país “expandirá significativamente su área de cultivo de soja” alcanzando una producción de 12 mil toneladas de la oleaginosa para el año 2027 ocupando unas 4 millones de hectáreas. El documento elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señala a Paraguay como uno de los países en los que se dará una gran expansión del cultivo. En la actualidad la soja ocupa 3,5 millones de hectáreas4.

Es sencillo entender que este avance del agronegocio seguirá conflictuando la relación con la agricultura familiar campesina y con los territorios indígenas, tal como se vió en la gestión de Cartes, donde fiscalías y policías aparecieron en actos de matonismo como garantes del mismo en reiteradas y vergonzosas actuaciones que incluyeron la quema de viviendas en asentamientos, el amedrentamiento con armas de fuego y hasta el derrumbe de escuelas y puestos sanitarios5.

Es imposible olvidar que el golpe de estado parlamentario que derrocara a Fernando Lugo en el año 2012 se fundó en la Masacre de Curuguaty6, donde 17 personas, 11 campesinos y 6 policías resultaros muertos en un hecho hasta ahora no esclarecido por la justicia.

Es lógico entender que el plan de expansión determinará que aumente el uso de agrotóxicos e inclusive es posible la aceptación de nuevos eventos transgénicos, semillas modificadas, objetivo permanente de las multinacionales. Vale citar el informe “La devastación en la República Unidad de la Soja”7 firmada por diversas organizaciones sociales y no gubernamentales que recoge los daños provocados en los habitantes de tierras fumigadas con millones de litros de glifosato y otros herbicidas, además de insecticidas y fungicidas, con graves efectos socioambientales.

Ambiente de tala

A pesar de la cruda realidad del desmonte en el país Cartes elevó a Ministerio Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible a la antigua Secretaría (Seam)8. Pareció casi un gesto cínico porque soló en el mes de mayo pasado Paraguay deforestó una media de 344 hectáreas por día (Há/d) en el Chaco, mientras que Argentina avanzó 204 Há/d y Bolivia 220 Há/d. “De las 23.827 hectáreas de bosques que registraron transformación durante mayo, Paraguay registró el mayor porcentaje de deforestación, aproximadamente 45% de áreas de desmonte, seguido por Argentina con 26% y Bolivia con 29%”, consignó la Ong Guyrá Paraguay, que hace un seguimiento de los desmontes en el país9.

“Paraguay es el campeón en deforestación de sus bosques en toda América en los últimos 25 años, es decir, entre los años 1990 y 2015, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO-ONU). Se reveló que en la Región Oriental quedan menos de 4.000 hectáreas de bosques de las 9.000 de esa época. En cuanto a la Región Occidental, eran 18.000 ha, de las cuales hoy día escasamente quedan 11.000 ha.”, reportó la prensa10. La deforestación en nuestro país sorprendió al mundo cuando en mayo pasado la Agencia Espacial de los Estados Unidos (NASA, su sigla en inglés), publicara una impresionante imagen satelital que registra el despiadado avance de las topadoras en el Chaco11.

El avance del agronegocio también impacta duramente en las aguas, como ejemplo vale señalar la expansión arrocera, donde incluso se llega a desviar ríos como el Yhaguy y a incumplir planes ambientales de manera sistemática12. Las cantidades de glifosato que van a parar a los cursos de agua es otro elemento a señalar para comprender que la formalidad de hacer crecer el ente estatal es sólo de nombre ya que no se verificaron durante el gobierno saliente acciones que indiquen alguna preocupación en la preservación del medio ambiente13. La minería también viene haciendo lo propio de acuerdo a las denuncias de pobladores de zonas afectas como Paso Yobai, recopiladas por la prensa. Mercurio y Cianuro, ya estarían llegando a los cursos de agua de la zona14. Lo triste es que es difícil que el panorama se revierta en la nueva gestión.

Mensajes contradictorios

De acuerdo a lo adelantado Denis Lichi Ayala, será el próximo ministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y en sus primeras intervenciones indicó: “Vamos a trabajar con los pequeños productores. Apuntar a la agricultura familiar. Tratar de llegar al campo15”. Vale recordar que sólo el 6% de las tierras cultivables están en poder de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) y allí se produce el 60% de las frutas, verduras y hortalizas que el país consume.

Entre 2005 y 2010, Lichi fue intendente de Arroyos y Esteros, por lo que recordó que durante su gestión organizó una asociación de productores y trabajó especialmente con mujeres. “Vamos a armar una red de trabajo con los intendentes, con los gobernadores”, añadió.

Vale consignar que la Contraloría General de la República (CGR) lo tuvo bajo la mira tras la detección de un faltante de unos G. 500 millones en los años 2005-2006 durante su gestión al frente de la citada municipalidad. Siguiendo con su perfil, dijo en estos días previo a su asunción: “Vivo en el campo, soy granjero, tengo producción avícola, caña de azúcar, planto mamón, banana, hice soja, trabajé en ganadería, fui presidente de la Asociación de Productores de Leche”, señaló mostrándose cercano a los pequeños y medianos productores16.

Sin embargo, nada dijo sobre la actual estructura del MAG que es funcional al agronegocio, es decir la producción de cereales y la ganadería de exportación como elementos principales de la ocupación de los planes, los técnicos y los recursos del estado. El MAG tiene apenas poco más de 600 mil millones de guaraníes, unos 111 millones de dólares, de presupuesto que se ejecutaron en sólo un poco más de 45% durante 2017 hasta mediados de noviembre de acuerdo a datos oficiales.

El líder de la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI), Jorge Galeano, estimó el porcentaje de ejecución final para ese año del presupuesto en apenas un 52%17. Entonces es fácil colegir cuál es el desempeño de los 20 Centros de Desarrollo Agropecuario y 184 Agencias Locales de Asistencia Técnica, destinados a brindar en todo el país apoyo a la Agricultura Familiar Campesina.

Comprender que una cosa es el discurso de apoyo a los pequeños y medianos productores y otra la realidad es fundamental. Aquí vale señalar que el presupuesto del 2017 para el MAG ascendía a G. 612.334.185.326 (USD 111 millones), y los diputados llegaron a bajarlo a 450.099.106.595 (USD 82 millones)18. Como se recordará por las peleas internas del oficialismo colorado ese presupuesto se repitió para este 2018 aunque no se tienen datos de su nivel de ejecución a mediados de año.

El ministro bocetó una idea de acercar la extensión a los pequeños y medianos productores a través del Proyecto de Desarrollo Rural Sostenible (Proders) y el programa de Extensión Agraria: “El ingeniero debe estar constantemente al lado de ellos y eso es lo que me solicitó el presidente electo y es eso lo que vamos a hacer”, expuso19.

Lichi dijo que el presidente Abdo confía en él por su calidad de productor y de gremialista del sector ya que fue presidente de la Asociación de Productores de Leche del Paraguay, prometió

hacer algo en torno a la importación ilegal de hortalizas, aunque nada precisó y tampoco nada expuso sobre su proyecto de presupuesto que será el verdadero mapa de ruta más allá de las buenas intenciones.

Por ejemplo, a la hora de analizar el sector lechero, que conoce a cabalidad, expuso una clara señal de respaldo al desarrollo del gran capital. Habló de que el mismo está pasando por uno de sus “mejores momentos”, destacando la producción de leche en polvo, realizada por las 2 grandes industrias. “Desde hace tres años la leche se mantiene con un precio muy importante. Por lo cual creo que es una de las cadenas productivas que no se deben descuidar”, aseguró Lichi siempre pensando primeramente en la misma como producto de exportación.

En ese marco es bueno recordar el anuncio de la Cooperativa La Holanda, de la próxima construcción de una nueva planta industrial de leche en polvo en Campo 9, que requerirá 500 mil litros del producto por día.

Podría entenderse que allí habrá una continuidad del modelo de asociación de los pequeños productores para constituirse en proveedores de la gran industria, aunque habrá que atender si esto incluirá un improbable cambio en los términos de esa relación, en general desfavorable a los primeros.

Del lado del capital

Otro dato interesante es que la ingeniera forestal Cristina Goralewski, presidirá el Instituto Forestal Nacional (Infona). La joven mujer de 28 años es directora ejecutiva de la empresa Matelandia SRL y cursa una maestría en gestión de agronegocios. Es miembro de la comisión directiva de la Federación Paraguaya de Madereros (Fepama), de la Unión Industrial (UIP Joven) y del Centro Yerbatero Paraguayo.

Esta designación parece más cercana al cuadro general de no tocar los agronegocios y, cuando es posible, dejar la gestión pública a cargo de los mismos productores, en un escenario donde son claros los conflictos de intereses entre el administrador de la cosa pública y los actores privados del mismo sector.

A pesar de esto, su primera medida anunciada el lunes 20 de agosto fue derogar el Decreto 7702 que había aprobado Cartes para dar vía libre a la deforestación de bosques. “Momentáneamente, vamos a restablecer el Decreto 7031, del año 2017, hasta tanto nosotros presentemos una nueva reglamentación”, expuso Goralewski, en su primera intervención20.

En su presentación en sociedad parece ser el de Abdo Benítez un gobierno colorado clásico, con discurso “agrarista”, pero, como se viene viendo desde 1989 a la fecha, siempre gendarme del agronegocio.

Difícil entonces que encuentre fondos para el necesario subsidio a los campesinos que viene pidiendo la CNI que se movilizó en el 2016 durante 23 días y por 37 días en el 2017 pidiendo la condonación de las deudas de unas 17 mil familias campesinas. A resultas de la primera el gobierno a través del Banco Nacional de Fomento (BNF) compró deudas por valor de G. 4.900 millones, una parte menor de las mismas.

Por eso retornaron en 2017 pidiendo se contemple a la totalidad de una deuda que en promedio alcanza a 2 mil dólares por cada una de las familias para seguir subsistiendo en sus fincas. También pidieron la aprobación de una ley que declare la emergencia nacional campesina y la aprobación de un subsidio para reactivar la agricultura familiar. El Congreso aprobó la llamada Ley de Rehabilitación Financiera de los Pequeños Productores de la Agricultura Familiar Campesina que comprometía en total unos 35 millones de dólares, pero fue vetada de inmediato por Cartes.

Todo indica que este año la CNI volverá a la carga y que la necesidad de fondos será mayor, de hecho no es descabellado hablar de unos 50 millones de dólares.

Por el lado de la Federación Nacional Campesina (FNC) además del permanente reclamo sobre el contrabando de hortalizas, también seguirán buscando respuestas a sus planes estructurales para un cambio del agro paraguayo. En las presentes protestas siguen recordando que el estado no reaccionó a la propuesta que hicieran sobre la necesidad de una planificación de la producción frutihortícola con semillas, insumos, asistencia técnica e infraestructura. La idea de producir todo el año para satisfacer el mercado interno no es una cuestión utópica si existe la inversión y el acompañamiento técnico adecuado.

Lo concreto es que todos los planes gubernamentales buscan vincular la producción con los grandes supermercados, que en general, serían responsables de las oleadas importadoras, ya por cuenta propia, ya utilizando el ejército de contrabandistas hormigas que se moviliza desde las fronteras argentinas y brasileñas para proveerles.

Siguiendo con la FNC, desde 1991 conquistó más de 300 mil hectáreas y levantó 40 asentamientos campesinos21 y desde hace 25 años marcha sobre Asunción reclamando la Reforma Agraria Integral.

Hasta días cercanos al cierre de este artículo, viene reuniéndose con el gobierno para lograr acuerdos que permitan implementar su anhelado plan algodonero. Así lo resumió Marcial Gómez: “Cien mil hectáreas de cultivo en rama de algodón necesitamos para producir y satisfacer el mercado interno de productos derivados de textil, eso significa más de 70 millones de dólares de plata para que quede en nuestro país y más de veinte mil fuentes de trabajo en el sector industrial”22.

En el año 2011 se llegaron a producir 3 mil hectáreas (Há) de las que 2.500 Há. pertenecían a campesinos de la FNC que usaban la semilla nacional IAN-425 de alto rendimiento y resistencia a nuestro clima. No es imposible reeditar ese escenario.

El tiempo dirá cuán lejos de esta visión están los nuevos ocupantes de un poder que le hace la guerra a los campesinos y favorece al agronegocio y el contrabando de hortalizas como mandato del modelo latifundista y excluyente que rige en el país desde terminada la Guerra de la Triple Alianza.

Foto de Abc Color. El presidente pasea en la Expo Santa Rita 2018 rodeado de los principales empresarios del agronegocio local.

*Articulo publicado en el informe Con la Soja al Cuello 2018 editado por Base de Investigaciones Sociales (Base IS) Click aquí para verlo completo

Escenario

  • El MAG tiene apenas poco más de 600 mil millones de guaraníes de presupuesto que se ejecutaron durante 2017 en sólo un poco más de 45% hasta mediados de noviembre del mismo año según datos oficiales23.
  • El presupuesto del 2017 para el MAG ascendía a G. 612.334.185.326 (USD 111 millones), y los diputados llegaron a bajarlo a 450.099.106.595 (USD 82 millones). Estudiando el detalle queda claro que hay aumentos en salarios, servicios no personales e inversión física, mientras que sufrieron reducciones las transferencias directas.
  • El MAG cuenta con 20 Centros de Desarrollo Agropecuario y 184 Agencias Locales de Asistencia Técnica en todo el país, destinados a brindar asistencia eficaz y eficiente a los productores de la Agricultura Familiar.
  • Se necesitarán entre 35 y 50 millones de dólares para el subsidio que reclaman los campesinos nucleados en la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI)
  • De acuerdo a la Federación Nacional Campesina la puesta en marcha de su Plan Algodonero generaría 70 millones de dólares para el sector.

2 Idem

3 Ver los informes “Con la Soja al Cuello”, Base de Investigaciones Sociales (Base IS)

7 Se puede consultar el informe aquí http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/1143494/

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