Abdo Benítez defenestra a su canciller y a los promotores del Acta Acuerdo entreguista

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Apremiado por las movilizaciones populares y la presión del Congreso, el presidente Mario Abdo Benítez aceptó el 29/7 las renuncias de quienes promovieron e hicieron firmar un Acta Acuerdo que renuncia a derechos adquiridos y provoca importantes perjuicios a Paraguay en el acceso a la energía de la represa de Itaipú, que tiene en copropiedad por Brasil.

El jefe de estado aceptó las dimisiones de su canciller, Luis Castiglioni; del director de la binacional Itaipú, José Alberto Alderete; del presidente de la Administración de Electricidad (Ande) y del embajador paraguayo en Brasil, Hugo Saguier Caballero, este último, el que estampó su firma en el acuerdo que llegó a ser calificado como “una traición a la patria” por voceros de la oposición.

La situación motivó la suspensión de la sesión extraordinaria que se desarrollaba al comenzar la tarde en la Cámara de Senadores que buscaba interpelar a los renunciantes y también al ministro de Obras Públicas, Arnoldo Wiens sobre los pormenores del Acta Acuerdo negociada y firmada casi “en secreto” por el gobierno de Abdo Benítez, ya que se la conoció la semana pasada, recien dos meses después de concretada.

Castiglioni había anunciado el 28/7 que había solicitado al Brasil que se anule el documento para lo que se convoco a la reunión del cuerpo especial que trata las divergencias en el gobierno de la represa que está integrado por técnicos y diplomáticos de ambos países.

De acuerdo a especialistas será dificil que Brasil retroceda así como así a una situación ventajosa, pero el presidente brasileño Jair Bolsonaro podría entender que se trata de un salvavidas para su aliado Abdo Benítez que ha quedado en debilidad extrema al punto que se llegó a hablar de la necesidad de un juicio político para removerlo.

La pérdida de confianza de la oposición en la capacidad del gobierno para renegociar el acuerdo que rige la actividad de la represa en el 2023 será otro tema de la agenda de aquí en adelante, ya que el episodio está lejos de concluir.

Los senadores aprobaron el 29/7 por mayoría el proyecto de declaración que rechaza el Acta e instaron a conformar equipos serios para la renegociación convocando a reconocidos expertos en el tema.

Fondos

Itaipú tiene 20 turbinas de las que Paraguay usa 2, la energía de las 8 restantes se las debe vender obligatoriamente a Brasil a precio poco mayor al de costo, lo que es considerado “leonino” desde siempre.

Si Paraguay pudiese vender la energía a precio de mercado al Brasil, tendría al menos 1500 millones de dólares anuales de ingresos extras que contribuirían al desarrollo del país.

Brasil siempre se negó a aceptar siquiera esta posibilidad, aunque, en la época en que Lula Da Silva estaba al frente del ejecutivo, acordó con Fernando Lugo triplicar la “compensación” que pagaba por esta injusticia de décadas de 120 millones a 360 millones de dólares anuales.

Justo cuando se conmemoraban 10 añós del acuerdo Lugo/Lula, el jueves 25/7 pasado, se conoció el “Acta” signada por el embajador Hugo Saguier Caballero y Pedro Miguel da Costa e Silva, secretario de Negociaciones Bilaterales y Regionales en las Américas del Brasil provocando la inmediata reacción de todo el arco opositor al gobierno.

El Sindicato de Trabajadores de la Administración de Electricidad (Sitrande) explicó que la “primera consecuencia ocasionará a la Ande una pérdida de 250 millones de dólares por año hasta el 2022. En términos sencillos y prácticos, este acuerdo representa una reducción de los precios de la energía para Brasil y un aumento para el Paraguay”, indicó.

Las dificultades para conseguir que Brasil pague el precio de mercado movieron a que Paraguay venga intentando, usar su parte de la energía promoviendo la instalación de industrias electrointensivas.

Para ello necesita obras de infraestructura para transportarla y la certeza de que tendrá la provisión suficiente de megtavatios hora (Mv/H).

Esto último es el elemento central de lo que puso en juego el “Acta Acuerdo” al establecer un cronograma de contrataciones con aumentos muy exiguos del consumo eléctrico año a año que aparecían como un renunciamiento a la posibilidad del uso industrial.

Lo curioso del caso es que el entonces presidente de la Ande, Pedro Ferreira, hace apenas una semana intentaba negociar radicaciones industriales con empresarios extranjeros en el marco de las ruedas de negocios de la Expo, la más importante muestra del agro, la industria y el comercio del país. Por ello, al conocer el contenido del Acta y ser presionado por el jefe del Ejecutivo para firmarla, se vio forzado a renunciar en una carta manuscrita.

Por ese acto, se conoció la existencia de este acuerdo que puso al filo de la caída al gobierno de Mario Abdo Benítez.

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