“Usen y abusen” del fútbol

Contrasentidos, omisiones e improvisaciones hicieron al programa que pretendió premiar a “los mejores del año”, desarrollado en medio de las deficiencias con que transcurrió la temporada, con más penas que glorias, como nos tiene acostumbrados nuestra dirigencia. Ni más ni menos, aquel acto reflejó el desatino con que se conducen las riendas del devaluado fútbol paraguayo.

Una incongruencia fue contratar a una dupla mixta de presentadores argentinos, del imperio Fox Sport, para distinguir a los destacados de nuestro fútbol. ¿Serán estas cosas impuestas por los contratos solapados que siempre existieron, de los cuales no se rinden cuentas ni se dan a conocer al público? Vaya uno a saber, lo cierto es que el hecho conlleva un desprecio por los profesionales compatriotas que hubieran hecho lucir mucho más un acto de esta naturaleza.

Se cierra otro año en que la decadencia del fútbol local ha sido notoria, por la incapacidad organizativa de quienes se pasan congratulándose por acceder a cargos relevantes en el plano local e internacional, sin méritos visibles. Un año mundialista en el cual no figuramos, pero la selección siguió siendo víctima del manoseo dirigencial y las exposiciones al fracaso.

La “novela” de la búsqueda del técnico para la Albirroja terminó conociéndose al verdadero protagonista principal, o sea el actual presidente de la República, Horacio Cartes, extitular del club Libertad y exdirector de selecciones. “Heredó” dicha función a Alejandro Domínguez, recientemente puesto al frente de la APF y manteniendo su cargo en la selección, de tal forma que HC siga manejando los asuntos futboleros a control remoto. En entrevistas radiales, Alejandro Domínguez se pasó “peloteando” a los medios con incógnitas y mentiras en torno a los candidatos a dirigir la selección, hasta hallar la “luz divina” que lo orientó hacia el técnico argentino Ramón Díaz, cuyo “perfil” convenció a los sesudos dirigentes de la Asociación.

Pero ¿cómo llegó Ramón Díaz al país para arreglar su vinculación con la APF, un día antes de ser presentado a los medios como el nuevo seleccionador? Lo hizo al mejor estilo de una serie colombiana que recientemente acaparó la teleplatea: En un avión particular del presidente Cartes, que aterrizó en su hangar privado y desde allí fue trasladado a la residencia del Mandatario, donde todo se finiquitó en medio de una recepción. Díaz no vino a encontrarse con Domínguez, vino al llamado del Presidente paraguayo, quien sigue influyendo tanto en su club como en la APF, como si la situación del país y de la mayoría de su población le permitiese distraer su atención en aspectos que nada tienen que ver con su función de gobernante.

Uno de los motivos esgrimidos por Domínguez en cuanto a la contratación de Ramón Díaz fue que el técnico que venga a la selección debe tener “hambre” de triunfos. Sin embargo, luego indicó que la Copa América que se disputará el año próximo en Chile no es importante “porque no clasifica para el Mundial”. Entonces, ¿para qué queremos un técnico con “hambre”, si nuestros dirigentes están muy satisfechos con la mediocridad del fútbol paraguayo? Si para la dirigencia no es importante ganar un título sudamericano, que solo ganamos dos veces en nuestra historia y muchos no vivieron esos momentos, deberían irse todos a su casa. Pero se aferran a los cargos “sin fines de lucro”, algo poco creíble en realidad.

En el acto señalado, los dirigentes “oficiales” recientemente ungidos en la asamblea de la APF ignoraron olímpicamente al goleador de la temporada 2014 Fernando Fernández, de Guaraní, quien se retiró indignado de la reunión a la que había sido invitado solo esa tarde para pasar inadvertido. Pero días antes se anunciaba que entre los “galardonados” estarían dos miembros del periodismo deportivo de nuestro medio.

Ni hace falta entrar a tallar en los merecimientos ni en la trayectoria de los colegas elegidos para ser distinguidos, ni en por qué serían estos los mejores del año en nuestra profesión, porque lisa y llanamente estas cosas no corresponden a la dirigencia. Los periodistas no hacemos, o al menos no deberíamos hacer otra cosa, que cumplir con nuestra función de informar con objetividad, para lo cual lo único que necesitamos es el libre acceso a las fuentes de información y a los sitios en donde está la noticia, sin restricciones ni humillaciones como a menudo pasan por ejemplo nuestros colegas radiales en las coberturas deportivas. Lo que esperamos los periodistas es que exista una mayor ejecutividad organizativa por parte de la dirigencia, capaz de programar al menos las fechas del campeonato con raciocinio y sentido común y no alterando sobre la marcha días y horarios de los partidos. Esperamos, los periodistas, que en algún momento la dirigencia de la APF aclare el alcance real del contrato existente con la organización televisiva, cuyas decisiones son las que prevalecen y no la de los clubes. ¿Qué exactamente es lo que se le ha vendido a la TV? Porque evidentemente lo que ostenta no es solo el derecho de televisar los partidos, sino la misma organización del campeonato paraguayo. ¿Se ha “privatizado” el fútbol paraguayo? ¿Los dirigentes no son sino muñequitos que ocupan sillas desde las cuales no sale ni una sola decisión independiente? Esto no es raro teniendo en cuenta que más que nunca existe una conexión estrecha entre el Gobierno nacional y el comando del fútbol, algo que se ha dado en época de la dictadura stronista –de la que Cartes es férreo admirador– y que no apunta a mejorar o restaurar lo mal hecho. En esferas nacionales y deportivas, se vive la era del “nuevo rumbo” y del “usen y abusen”, en este caso, del fútbol nacional.

 

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