Urgen buscar alternativas en políticas públicas sobre drogas

En seminario advierten que política prohibicionista y represiva ha generado muchos daños mientras la oferta y la producción de drogas sigue aumentando.

El pasado 14 de julio se llevó a cabo el Primer Seminario Nacional “Consumos recreativos, conflictivos y problemáticos. Consecuencias en la salud y en las políticas sociales”. La actividad, que se realizó en el Aula Magna de la Universidad Católica de Asunción, fue organizada por Enfoque Territorial y la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames).

Expertos en diversas áreas de la medicina, salud mental y reducción de daños en consumidores de drogas presentaron  sus respectivas conceptualizaciones en materia de adicciones tanto a sustancias ilícitas como a alimentos, juegos de azar, nuevas tecnologías y tabaco. Ante un auditorio colmado de participantes, hubo un intenso intercambio de posiciones y experiencias respecto a las políticas de drogas y cómo tratar las conductas problemáticas.

Durante el primer panel, el doctor Manuel Fresco, el Lic. Federico González Martínez, el Lic. Rodrigo Rojas Cameroni, la Dra. Raquel Samudio, y el Dr. Rodrigo Ramalho iniciaron la discusión con presentaciones que giraron en torno paradigmas, conceptos, y abordajes en adicciones. A través de experiencias nacionales e internacionales, estas presentaciones enfatizaron la necesidad de disolver la dicotomía abstinencia versus reducción de daños. De esta manera precisaron que no se trata de abordajes excluyentes, puesto que la abstinencia es una forma de reducción de daños y, en última instancia, la reducción de daños tiende a la abstinencia.

El doctor Fresco expresó que la medicina es reducción de daños desde los tiempos de Hipócrates y que buscando el abstencionismo a toda costa se ha provocado más daño encerrando en las cárceles o atando a las personas a las camas. En tanto, González Martínez subrayó que, tomando en cuenta que la droga es una mercancía más en el mercado, será difícil superar el problema dentro del sistema mercantilista.

Posteriormente, la doctora Samudio subrayó la falta de política de drogas existiendo en nuestro medio solo un plan estratégico de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) que no hace más que satanizar la droga. De hecho, existe un presupuesto multimillonario para la represión, pero prácticamente nada para la atención. Esto se refleja en los números que arrojan que, tomando el año 2013 como dato más reciente, a las cárceles se han destinado 12 millones de dólares, a la Senad 8 millones de dólares y a la prevención solo poco más de 1 millón de dólares.

A pesar de la diversidad de ángulos y abordajes, los expositores convergieron en que son necesarias acciones que superen las políticas punitivas y penitenciarías de manera de anteponer el bienestar de las personas y resaltando que el encierro no hace más que agravar el problema.

El segundo panel se enfocó en las adicciones a las tecnologías, juegos de azar, comida y tabaco. La doctora Carol Maggi se refirió al caso de las tecnologías y los juegos de azar resaltando que la adicción puede llegar a un punto en que el objetivo ya no es ganar, sino el solo hecho de jugar. El doctor Miguel Ángel Cuellar habló sobre el uso problemático de las drogas de síntesis y la combinación con otras sustancias como la cocaína. Además de que se trata de sustancias de fabricación clandestina que no tienen control de calidad y provocan problemas como la depresión al terminar el efecto, señaló que también producen conductas sexuales riesgosas por la desinhibición.

Luego, la doctora Claudia Parodi disertó sobre si es posible ser adicto a la comida llegando a la conclusión de que no es correcto buscar patologizar todas las conductas humanas, más aún teniendo en cuenta que los alimentos son reforzadores naturales para recobrar las energías del cuerpo. De su lado, el Dr. Rodrigo Ramalho y el Dr. Luis Fernando Gómez abordaron la problemática de la adicción al tabaco como indicadores de inequidad social y del cigarrillo electrónico como una trampa para captar nuevos consumidores, respectivamente. Uno de los planteamientos centrales fue la necesidad de prohibir la publicidad, pues la mayoría de los adolescentes se inician en el tabaco inducidos por el bombardeo de la publicidad por todos los medios y lugares.

El tercer panel estuvo integrado por el Dr. Daniel Cantero, el Dr. Agustín Barúa Caffarena y el Dr. Miguel Ángel Velázquez Blanco, quienes expusieron sobre el cannabis y sus usos recreativos, problemáticos y terapéuticos. El Dr. Cantero habló sobre los efectos negativos del cannabis sobre el sistema neurológico y los efectos negativos como la sicosis y la depresión. En tanto, Velázquez Blanco, del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, habló sobre la implementación del cannabis de uso medicinal en Paraguay. En este sentido sostuvo que el cannabis no cura, pero mejora altamente la calidad de vida de los pacientes en los tratamientos paliativos para combatir el dolor en las personas que padecen cáncer y disminuye notablemente los ataques epilépticos.

Por último, el doctor Barúa señaló que la actual “política garrotera” solo aumenta la desconfianza social y el encierro, una escalada de la violencia y la ficción de eliminar “el problema de raíz”. Entre sus conclusiones indicó que la política prohibicionista solo busca deshumanizar y negar la condición de personas a determinados colectivos. Como ejemplo mencionó que el expresidente norteamericano Richard Nixon inició la guerra contra las drogas teniendo como objetivo combatir a los grupos hippies que se opusieron a la Guerra de Vietnam. “Mostrame una droga a ser perseguida y te muestro una población a perseguir”, finalizó.

Como resumen de la jornada puede expresarse que el consumo de sustancias y conductas forman parte del quehacer diario de las vidas humanas y representan formas de construir y expresar la identidad. Sin embargo, estos variados consumos pueden estar acompañados de riesgos de dañar no solo a la persona, sino también a la sociedad. Por ello, son estos riesgos que acompañan a los consumos los que deberían ser el foco de toda acción a nivel individual y poblacional teniendo como fin la salud y el bienestar de todas las personas.

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