Urge cambiar el modelo económico

Energía, agronegocios y obras públicas, elementos clave en la estructura económica

Energía, agronegocios y obras públicas, elementos
clave en la estructura económica | Foto: Juan Britos

Administrar pobreza o distribuir la riqueza es la disyuntiva para el presidente Fernando Lugo y su equipo de gobierno que están sentados sobre un Estado diseñado para lo primero. Se puede cambiar, usar parte de las reservas para un plan de incentivo de la producción y el empleo. Fortalecer las empresas públicas y crear nuevas para administrar el potencial energético del país. Es necesario superar la visión de un mero país rural que impone la oligarquía desde siempre y del que es expresión el patético tractorazo sojero.

Este Estado, hijo de la anr, sostiene un modelo económico latifundista y agroexportador que expulsa a miles de campesinos por año hacia los grandes centros urbanos del país y hacia el exterior y que permite el contrabando, la importación y triangulación de productos, el tráfico de drogas y otras lindezas que hacen que la economía informal casi se equipare a la formal.

El presupuesto nacional es de sólo 6 mil millones de dólares anuales y se alimenta en casi la totalidad de impuestos regresivos como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que tiene una cuota del 10%.

En Paraguay, al contrario de lo que dice la oligarquía, el Estado es pequeño, la mayoría de los chicos apenas termina la primaria, no hay programas de vivienda, la obra pública es escasa, no hay créditos para la pequeña y mediana industria, entre otros elementos que configuran un cuadro que debe cambiarse.

Lo primero es el esquema financiero

Dionisio Borda fue designado Ministro de Hacienda en base al diseño que hizo para el gobierno de Nicanor Duarte Frutos de una política financiera de dudosa conveniencia pero que tiene el aval de «los mercados». El economista acordó los términos para que Paraguay pague año a año alrededor de 150 millones de dólares de deuda externa al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial con el argumento de tener habilitados los préstamos del sistema crediticio internacional.

Vale exponer el resultado de esa política durante el año pasado. «Paraguay recibió 40,5 millones de dólares, en tanto que remitió al exterior, en concepto de pagos de cuotas de capital e intereses, 158 millones de dólares. El resultado contable fue una «transferencia neta negativa» de 118,2 millones de dólares», refiere un informe de la Presidencia de agosto pasado.

El otro elemento acordado fue el incremento de las reservas internacionales hasta poder respaldar el monto de la deuda externa. A mayo de 2008 las Reservas Monetarias Internacionales Netas (RIN) llegaron a us$ 3.040 millones, «un nivel nunca antes alcanzado en la historia del Paraguay», en tanto que la deuda externa, merced a los pagos fue decreciendo de 2.478 millones de dólares en el 2003 hasta 2.216 millones de dólares, luego de pagar 262 millones de dólares.

Plantear otra posición con respecto a la deuda externa, usar al menos parte de los 3 mil millones de dólares de reserva para planes que incentiven la producción y el empleo, pueden comenzar a ser una respuesta para una población que votó esperanzada un cambio de este modelo, no su persistencia como pretende el pool sojero que al cierre de estas líneas protagoniza un patético tractorazo en su defensa.

Otras acciones

La energía será el elemento clave del siglo XXI, por ello son fundamentales las negociaciones por percibir precios de mercado de la energía que se vende en Itaipú y Yacyretá, pero lo es también, prepararse para transportar la energía que al Paraguay le corresponde.

Todos los analistas coinciden en que después de mucho pelear, inclusive en tribunales internacionales, Brasil puede acordar un nuevo precio; en cambio, el Tratado habilita a usar la energía propia.
Para ello hacen falta obras que demandan inversiones superiores a los 500 millones de dólares para que la Administración de Electricidad (Ande) esté en condiciones de transportar al menos una tercera parte de los 60 millones de Megavatios/Hora (Mw/h) de los que es dueño Paraguay.

Surge necesario impulsar un plan que establezca a Paraguay como eje de la interconexión eléctrica de Mercosur, lo que le permitiría a su vez desarrolllar una industria propia. «Debemos propulsar la radicación de agroindustrias e industrias de autopartes, que agregan valor y generan empleos de calidad. No debemos exportar más materias primas, sino productos industrializados», plantea Ricardo Canese, diputado del Parlasur y negociador del gobierno en las hidroeléctricas.

Paraguay puede construir un modelo diferente

Basta verlo en las ofertas que vienen del sistema financiero internacional para que Paraguay ponga todo lo que le queda en venta a través de privatizaciones.

El grupo chino Crown Americ Developmet Corp, promete invertir en ferrocarriles, petróleo y cemento unos 19.000 millones de dólares que se expresarían «en proyectos como fábricas de aluminio, tabacalera, de cemento, una red ferroviaria y exploración y explotación de pozos petrolíferos, entre otros planes», según contó La Nación.

Quieren la Industria Nacional del Cemento (INC), la refinería de Petropar y Alex Schlessingerman, presidente de la corporación dijo que «los suelos –donde se presume hay petróleo– están todos concesionados y se mantiene todo parado para que el Paraguay no crezca».

Volverán en enero a reunirse con el Ministro de Industria, Martín Heisecke, así que habrá que estar atentos, porque también hay capitalistas árabes, estadounidenses, europeos, latinoamericanos, etc., interesados en lo mismo.
El Estado puede conseguir financiación para hacer todo lo que esta gente promete teniendo en claro que este momento histórico reclama el fortalecimiento de las existentes y la creación de nuevas empresas públicas.

No hay por qué regalar nada

Energía eléctrica, gas, petróleo, e inclusive el uranio que se prospecciona en Yuty, pueden ser la base de la estructuración de un modelo energético que cambie la suerte del país, porque los recursos son del pueblo y a él deben volver.

Demandas sociales

Reactivación
No se definió una política de reactivación económica», reclamó Bernardo Rojas, secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores Auténtica (Cut-A) al evaluar los primeros 100 días del nuevo gobierno. El sindicalista dijo que el sector trabaja una propuesta para usar al menos 100 millones de los 600 millones de dólares de los fondos previsionales del Instituto de Previsión Social (IPS) para reactivar la construcción y que todavía se estudia un monto para destinarlo a la industria. «No queremos que la plata vaya a los sojeros y ganaderos, sino a la producción», indicó señalando que «el gobierno debe implementar medidas urgentes para resolver el problema del empleo».
Rojas reclamó la creación de un Ministerio de Trabajo y Seguridad Social porque «los derechos laborales siguen siendo conculcados, se despide a dirigentes por intentar sindicalizarse, no se respetan la 8 horas, ni la contratación colectiva, ni el salario mínimo, ni la seguridad social y esto es en parte por la ineficacia del actual Ministerio y de las debilidades de las propias organizaciones sindicales», indicó.

En tres años
«No tenemos plazos pero tenemos metas, estamos convencidos de que todo lo que planteamos se puede hacer en tres años», expuso Eladio Flecha, de la Federación Nacional Campesina (FNC) al hacer entrega al presidente Fernando Lugo de las conclusiones del congreso Un País para la Mayoría que desarrollaron las fuerzas del sector en la Plaza Uruguaya en septiembre pasado.

Asentar a 100 mil campesinos «en un nuevo modelo de asentamiento» es el objetivo principal que el sector pretende para los próximos tres años en el marco de un plan integral que prevé el aumento de la superficie de algodón hasta las 300 mil Ha, la industrialización del mismo en parques industriales que agreguen valor, mayor inversión en educación y salud, entre otros elementos que se señalaron.
Los delegados hicieron especial hincapié en la necesidad de contar con un servicio universal de agua potable y en que la tarifa social de la energía eléctrica se amplíe hasta los que consumen 300 kilovatios por mes.

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