Uno de los sobrevivientes de la masacre de Curuguaty sale de alta

Y de otro hermano que, dejado en un matorral, ya inconsciente, sobrevivió en una de las historias más extraordinarias de aquella tragedia del 15 de junio de 2015.

A Néstor Castro se lo siente de buen ánimo. Su papá, Mariano, vino a acompañarlo en su retorno a Ybypyta. El tiene arresto domiciliario. Este arresto docimiciliario lo había conseguido el año pasado luego de 60 días de huelga de hambre junto a sus demás compañeros de celda en Tacumbu.

De la masacre de Curuguaty solo están acusados los campesinos. Néstor Castro sobrevivió con la mandíbula destrozada con balas de fusil amentrallador utilizadas por el Grupo de Operaciones Especiales. Ya casi al borde de la agonía habían logrado sacarlo del bosque en que estaban refugiados para llevárselo a un centro de salud. De allí lo tomaron preso, pero nunca se le practicó una operación que correspondiera a la gravedad de su caso. Mucho tiempo se alimentó por sonda, luego por pajitas. Nada sólido.  Luego se embarcó en la huelga de hambre junto con sus demás compañeros.

El es hermano de Adolfo Castro, ejecutado, según diversos testimonios, cuando con las manos en el alto se entregaba a los policías al ver que su hijo, de tres años, quedara al desamparo.

A su hermano Adalberto Castro se lo dejó tumbado en un sojal, luego de golpes de culatas en la cabeza, pensándose que ya estaba muerto.

Nunca se supo muy bien cómo logró sobrevivir, aunque él asegura que en ese mundo casi ido, de nublada conciencia, escuchó murmullos en portugués, indicando que fuera rescatado por trabajadores brasileros de la zona.

Así logró Adalberto ser la primera persona sobreviviente auxiliada hasta el hospital de Curuguaty.

 

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