Universidad privada aplicaría multas ilegales y usurarias a sus alumnos (2da. Parte)

Llamamos a la Universidad Americana para conversar del asunto con la Directora Administrativa. Sí, cómo no, un momento. A punto de olvidar hacer la pregunta de rigor, la voz detrás del teléfono consulta de dónde llamaba y para qué. La intención era escuchar su versión de los criterios por los que se rige la institución para definir los montos de las multas. Me identifiqué como periodista. Repentinamente, la directora no podía atenderme por estar de reunión, que llamara en 30 minutos, cerca del medio día.

Detrás de una aclaración que bien puede ser pública, sin desmedro de quién la solicite, tuve que hacerme pasar por una estudiante. Antes de la media hora, volví a llamar cambiando un poco el guión, pero preguntando lo mismo. Resulta que ya, tal vez de tarde, encuentre a la directora. Pedí ayuda sobre el punto a la secretaria quien me derivó con asuntos estudiantiles. Que mi papá me paga los estudios y me pide explicaciones que no puedo dar con respecto al monto de la multa. Que consulté con una abogada y me afirmó que es una usura total, que en Derecho se estudia lo que se llama Contratos de Adhesión para prever y salvaguardar a los consumidores de servicios de cláusulas leoninas. Además, afirmó categóricamente que estipular multas a puro antojo, es ilegal. Sin responder a la consulta, la funcionaria preguntó de qué semestre era yo, le dije que de sexto, pues es al que perteneces M.G. Su arma poco inteligente fue reclamar que cómo estando en 6to semestre podía yo desconocer que al no pagar en fecha existe una multa. ¿Fue esa la pregunta?

Luego, nuevamente sin poder responder, deriva la consulta a la coordinadora de asuntos estudiantiles. Aparentemente le resultó jocosa la situación pues al pasar la llamada de otro lado se escucha una risa cuando comenta a su superior que era una alumna que habló con un abogado sobre la multa.

La coordinadora fue amable y reclamó el nombre y número de cédula. Le dije que para aclarar una consulta de esa índole, no necesitaba tales datos. Nuevamente no supo responder los criterios para definir tal suma. Sin embargo dijo que por medio de una nota, explicando los motivos de atraso en la inscripción, podía gestionar la exoneración de la multa, como si al hacerlo estuviera haciendo un favor o servicio al alumno.

¿Centro de Estudiantes? ¿Con qué se come eso?

A Jorge Collar se le consultó qué pasa con el Centro de Estudiantes. Aclaró no estar 100% seguro de que su Universidad cuente con uno pues “cuando necesitas algo siempre te derivan o recurrís a Asuntos Estudiantes, dpto. de la universidad”, dijo. Esta es una tarea pendiente de los y las estudiantes, aunque si atendemos que una universidad debiera otorgar una educación integral, su obligación sería la de motivar a su colectivo a que se organice y haga funcionar esta instancia. Y, para hacer extensivo el reclamo, ¿dónde está el Estado, cuál es el órgano que debe controlar el funcionamiento de las universidades privadas? ¿Qué rol le cabe al Viceministerio de la Juventud en un caso como este?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Atendiendo a este breve marco jurídico, la abogada Milena Pereira enfatiza en que la aplicación de multas por mora en el pago de cuotas en universidades no estatales debe tener siempre un carácter proporcionado, no sólo porque el cobro de tasas desproporcionadas de interés no es permitido siquiera a actividades de índole comercial y financiera –considerándose ello un delito penal-, sino que los porcentajes de multa aceptables en el caso de entidades educativas deben ser mínimos, por tratarse de entidades sin fines de lucro y que ofrecen servicios de carácter público, como es la educación.

 

 

 

 

 

 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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