Universidad privada aplicaría multas ilegales y usurarias a sus alumnos (1ra. Parte)

El sueño de ir a la universidad en Paraguay cuesta caro. De eso no cabe duda, no es casual el hecho de que sólo el  3 % de los paraguayos y paraguayas tienen posibilidades de acceder a él. Muchas paradojas se presentan en torno a este asunto. Como hongos, brotan universidades privadas con lógica empresarial, es decir,  el estímulo para que existan es el lucro y para lograrlo tienen a su disposición un abundante y ávido “target” de jóvenes, en su mayoría de clase media baja a los que se le metió el pánico al “rebote” en la UNA y a los que convencen a que opten por la “seguridad” que les ofrecen las privadas. Pagás, entrás. Como bien decía E’a12 en su nota de investigación “La descontrolada venta de la educación universitaria”, esta lógica esquiva el concepto de la educación como derecho humano, declarado por la UNESCO, y se concentra en la ganancia.

El mecanismo de incorporación se podría comparar a la estrategia que describió Rafael Barrett cuando habló en su momento de la explotación en los yerbales. El gancho suele ser la “gratuidad” de la matriculación lo que hace que el alumno se entregue de lleno con sus expectativas a cuestas, a las aparentes facilidades y beneficios. Cuando se percata de los abusos en los cobros, suele ser tarde, pues llega un punto en que no hay vuelta atrás. El dinero y los años invertidos, pesan. La usura y el abuso están a la orden del día. El hecho puntual que viene a continuación, puede resultar un caso más entre tantos, pero enterémonos y pongámoslo en contexto más allá de la anécdota.

Multa desproporcional y leonina

M. G. cursa el 6to semestre de la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad Americana. Como ya era costumbre, se acercó a renovar su contrato de inscripción para el semestre que le tocaba. Sí, el documento se denomina “Contrato de prestación de servicios educacionales”.

El trámite implicaba firmar el documento de renovación y pagar la cuota correspondiente del mes, G. 575.000. Ese monto, como una herida que se abre mes a mes en el mismo lugar, lo desembolsa penosamente de su salario mínimo. Tenía tiempo hasta un sábado de hacer este pago sin la multa correspondiente. Asumió esto y un día después, lunes (pues domingo no se cuenta como día hábil) fue a pagar consciente de que sería pasible de un monto extra por mora. Pero grande fue su sorpresa cuando el cajero le anuncia que inesperadamente la multa se infló a G. 300.000, más del 50% de lo que vale su cuota mensual y sólo un día después de la fecha tope.

Estipular montos  a puro antojo, es ilegal

Al menos 2 testimonios más de indignación se agolparon luego de este primero. La Universidad tiene un perfil en el facebook. En el sitio público un alumno, Jorge Collar, pregunta “la razón del alto monto de la multa por inscripción después del sábado 14 de agosto…”

A esa pregunta frontal el comunity manager responde en un tono de excesiva amabilidad “El criterio que tenemos para poner ese monto es que los alumnos puedan dimensionar los costos que para nosotros como institución significan las inscripciones tardías. Deseamos que todos los alumnos se inscriban en tiempo y formapara evitar una serie de inconvenientes, desde la acumulación de gente en las cajas y en las oficinas de Atención al Estudiante, hasta las listas que se generan para la asistencia a clase de todos los profesores. El hecho de haber subido el monto de la multa generó que como nunca antes los alumnos pudiesen inscribirse en tiempo y forma, dado que anteriormente se manejaba un monto relativamente bajo, en contrapartida nosotros como institución podemos ofrecer un mejor servicio a nuestros alumnos.”

Luego se genera un intercambio más en que el alumno cuestiona la calidad de los servicios.

La usura, ilegalidad que implica aprovecharse de la necesidad o inexperiencia de otro

 

Al ser consultada sobre el hecho, la abogada Milena Pereira arrimó a E’a algunos elementos jurídicos que sostienen su análisis de que existe un hecho ilegal.

 

El Código Civil Paraguayo, en su Art. 671, para toda forma de contrato prohíbe la lesión de los principios de buena fe y de equilibrio en las prestaciones, afirmando que cuando la desproporción entre las prestaciones es notable, hace presumir la explotación, salvo prueba en contrario y probar lo contrario le toca a la empresa o institución demandada. El mismo cuerpo legal, en sus artículos 714 y 175, ordena el cumplimiento y la interpretación de todo contrato conforme con la buena fe.

 

Así también, tratándose de contratos de adhesión, el Código Civil confiere expresamente a la parte afectada por una cláusula de carácter leonino el derecho a ser dispensada de cumplirla, o a solicitar a un juez su modificación. Esto lo dice expresamente en su artículo 691.

 

Por otra parte, el Código Penal vigente, en su artículo 193, identifica como hecho a ser sancionado la usura, delito que implica aprovechamiento de la necesidad, ligereza o inexperiencia de otro, para hacerse otorgar una contraprestación que es evidentemente desproporcionada con relación a la prestación.

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