¿Unidad para dónde?

Desde un fantasioso lugar basado en meros significantes o etiquetas, se habla de unidad. Como si desde la mera consigna; desde la sumatoria de emblemas se estuviera contribuyendo a reforzar un proyecto alternativo.

Las separaciones, en este caso, el desprendimiento de una fracción de un frente, además de responder a pugnas de poder, responden explícita y implícitamente a proyectos diferenciados. Y siendo así, resulta políticamente más saludable que esos proyectos diferenciados tengan sus identidades propias. Eso en política es legítimo, y sobre todo honesto.

En torno a esa fantasiosa unidad se tejieron y siguen tejiendo múltiples vericuetos retóricos, para tratar de salvar el desliz en que incurrieron quienes sobrepasados por la ansiedad, quisieron imponer candidaturas presidenciales y parlamentarias, amenazando con lo que más tarde cumplieron: su desprendimiento del Frente Guazu, pero con el presupuesto fallido de llevar consigo la credencial electoral del liderazgo de Lugo, tanto que le ofrecieron el primer lugar en la lista de senadores( lo que dicho sea de paso, desmiente a quien hace poco dijera que Lugo se refugió en el Frente Guasú para asegurar su candidatura a senador).Al no lograrse el propósito, quienes sobresalieron en su incondicionalidad hacia Lugo hasta no hace mucho, desde el despecho, se dedicaron a despotricar contra el mismo y reclamar una forzada unidad. Toda esta pequeña historia, no sería más que la expresión de proyectos diferenciados que fundamentan la separación. Y más vale que así sea porque se estaría dignificando la política.

En realidad, si se tuviera que pensar en unidad y en función a ello , convocar a las fuerzas realmente progresistas y patrióticas, la misma debe hacerse  en torno a un proyecto alternativo. Salvo que el único móvil sea la repartija de bancas. Es imperativo por tanto, transparentar la esencia de las compulsas y asumir la posibilidad legítima de la existencia  de varios emblemas o fórmulas que representan líneas diferentes.  Es ahí donde debemos buscar las razones de los desprendimientos y no en impulsos emocionales. Si así no fuera, más que política, estaríamos haciendo testimonio.  Hablar de unidad de la izquierda por tanto no basta. Corresponde hablar de proyectos afines con definiciones claras.

Definiciones precisas y claras exigidas por la coyuntura

Los márgenes claros de definición exigidos por la coyuntura, tienen que ver con una cuestión fundamental, y esa cuestión fundamental es  soberanía. Soberanía local y regional. La primera para consolidar nuestra autonomía local, y la segunda para la consolidación de la autonomía regional respecto a los designios imperiales en un momento de crisis de la economía mayor del mundo.

Por eso el momento actual exige definiciones a la hora de pensar en proyectos alternativos. Ese es el móvil de la propuesta del Frente Guasú, que por consiguiente, no se agota en lo meramente electoral.

Cuál es la línea que marca la diferencia

Vista las manifestaciones públicas, la definición política a la que apunta el Frente Guasu tiene que ver con el escenario inédito que vive Latinoamérica. Una región que intenta por primera vez  en su historia, una política autónoma libre de tutelas imperiales, siendo la impronta de la actual coyuntura , la emergencia de bloques articulados que promueven un desarrollo regional a través de proyectos de integración.

La historia de Paraguay tuvo desde su constitución como republica, la singularidad de un modelo independiente del gran capital-en aquel entonces británico- periodo en que alcanzó una situación ejemplar en el hemisferio, y que duró hasta la guerra grande.

La situación para nuestro país en el presente, nos ubica en una situación diametralmente opuesta a la de aquella esplendorosa época. Mientras la región avanza en términos de integración, Paraguay separado de ese conjunto, se constituye en un coto al servicio del gran capital transnacional,

No se puede negar que asistimos a una recomposición de fuerzas inédita en nuestro continente. EEUU con índices deficitarios crecientes, ya no tiene el control absoluto de su tradicional patio trasero, como cuando contaba con gobiernos homogeneizados a la medida de sus intereses, y desde su situación deficitaria debe esparcirse en términos de recursos principalmente hacia medio oriente, lo que posibilita la emergencia autonomista latinoamericana.

En ese escenario, de inseguridad de un imperio y del otro lado, un bloque de poder autonomista, nuestro país corre el  peligroso riesgo de convertirse en el epicentro de una tensión hemisférica inédita de consecuencias impredecibles. Ello porque seriamos una cuña apretada, entre esos dos polos de poder, sobre todo porque padecemos de una oligarquía que todavía sigue con la anacrónica política de incondicionalidad hacia EEUU .  Es difícil pensar que Brasil desde el polo autonomista, se quede indiferente ante los pataleos norteamericanos.

Nuestro destino por tanto tiene como elemento de relevancia histórica, el de tratar de liberarse de esa situación que concentra la tensión, situación que será perjudicial para todo el espectro social, incluyendo nuestro empresariado. Pero también de relevancia para el destino de Latinoamérica  En ese sentido, un proyecto que puede dar una orientación alternativa de liberación, es el que reivindica la soberanía local y regional. La primera preservando nuestros recursos autóctonos de la voracidad predadora de las multinacionales, como el proyecto Rio Tinto Alcan, que requiere de posiciones firmes. Y la otra, la promoción de los proyectos de integración regional.

En el primer punto, estamos viendo que si bien existe casi consenso cuestionador hacia el proyecto, los sectores conservadores que aparecen en el escenario electoral, no hacen sino cuestionar la forma de negociación y no el carácter de por si perjudicial del mismo. Atendiendo a que sin haber ventaja comparativa que no sea la energía hidroeléctrica abundante, y el historial macabro de la multinacional, son elementos más que suficientes para el rechazo, independientemente de la forma de negociación. Cabe agregar a propósito de gran capital, la gran expoliación del negocio transgénico, en que resaltan los nombres de las multinacionales, Monsanto y Cargill.

El otro tema tiene que ver con la adhesión clara a los proyectos de integración en A,Latina, como Mercosur, Unasur, CELAC, ALBA etc, y de apoyo definido hacia los gobiernos progresistas más significativos de América Latina como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba.

En ese sentido hasta ahora vemos que esos  ejes, marcan la impronta del Frente Guasu que les diferencia no solo de los grupos conservadores en disputa, sino de los otros signos que se proclaman de izquierda.

 

Comentarios

Publicá tu comentario