UNESCO: 40 % de los países más pobres no pueden apoyar a estudiantes desfavorecidos durante crisis de COVID-19

PARIS, 23 jun (Xinhua) — Durante la pandemia de la COVID-19, alrededor de 40 por ciento de los países de ingresos bajos y bajos-medios no han podido apoyar a los alumnos desfavorecidos durante el cierre temporal de las escuelas, dice el Informe 2020 de Monitorización Global de la Educación (GEM) publicado hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

«Para enfrentar los desafíos de nuestro tiempo, es imperativo avanzar hacia una educación más inclusiva», dijo la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay. «Repensar el futuro de la educación es aún más importante después de la pandemia de la COVID-19, que se amplió aún más y puso el foco en las desigualdades. No actuar obstaculizará el progreso de las sociedades».

El cuarto informe anual de la UNESCO sobre educación global señala que 258 millones de niños y jóvenes estaban completamente excluidos de la educación, y que la pobreza es el principal obstáculo para el acceso.

En los países de ingresos bajos y medios, los adolescentes del 20 por ciento más rico de todos los hogares tenían tres veces más probabilidades de completar la escuela secundaria inferior que los de los hogares más pobres.

Entre los que completaron la educación secundaria inferior, los estudiantes de los hogares más ricos tenían el doble de probabilidades de tener habilidades básicas de lectura y matemáticas que los de los hogares más pobres.

Casi ninguna joven rural pobre termina la escuela secundaria en al menos 20 países, la mayoría de ellos en Africa subsahariana.

El equipo del informe también abrió un sitio web con información sobre leyes y políticas relativas a la inclusión en la educación de cada país del mundo.

El informe también señala que muchos países estaban utilizando enfoques positivos e innovadores para la transición hacia la inclusión, como la creación de centros de recursos para varias escuelas y la habilitación de establecimientos convencionales para acomodar a niños de escuelas especiales, o el uso de maestros itinerantes para llegar a las poblaciones desatendidas.

«La COVID-19 nos ha dado una oportunidad real de pensar de nuevo sobre nuestros sistemas educativos», dijo Manos Antoninis, director del Informe de Monitorización Global de la Educación.

«Pero transitar a un mundo que valore y acoja la diversidad no sucederá de la noche a la mañana. Existe una tensión obvia entre enseñar a todos los niños bajo el mismo techo y crear un ambiente donde los estudiantes aprendan mejor. Pero la COVID-19 nos ha demostrado que existe margen para hacer las cosas de manera diferente si nos lo proponemos».

Comentarios