Una visión sobre la objetividad: “6, 7, 8”, Lanata y el periodismo en TV

“6, 7, 8” y “PPT” forman parte de una disputa política e ideológica encarnizada, pero a la vez importantísima para la sociedad argentina.

Jorge Lanata (de "PPT"), y "6, 7, 8".

No sólo es imposible ser maniqueo, sino que el simple hecho de querer serlo es poco sano y obstructivo para la formación de opinión. La verdad, el crecimiento y la construcción incluyen errores y desaciertos. Hace ya tres años el programa televisivo “6, 7, 8” provoca debate. Tiene defensores acérrimos y detractores a muerte.

La crítica: no es un programa objetivo; es propaganda del gobierno argentino, etc. La defensa: desnuda la hipocresía de los medios; opera como un observatorio para las incoherencias mediáticas.

Ni uno ni otro, uno y otro, ambos y ninguno

Horacio Verbitzky, uno de los más grandes referentes del periodismo de investigación de la Argentina, opina que “6, 7, 8” no es un programa periodístico sino de propaganda. “Es un espectáculo, es un show sobre temas políticos. Es un show informativo sobre temas políticos. Lo que hacen no es periodismo; es propaganda política.”, refirió en una entrevista publicada en el blog: Puedecolaborar.

Vertbisky no descalifica con sus palabras a “6, 7, 8”. Al contrario, afirma que su labor es válida. Es interesante hablar sobre el valor de programas de este tipo y la mentira siempre latente sobre la objetividad periodística.

Alejandro Dolina dio, en junio de 2010, una opinión interesante sobre “6, 7, 8”. Algunos dicen que no es un programa objetivo, apuntó el escritor. “Claro que no. No hay programas objetivos. ¿En qué consiste ser objetivo? En despojarse de todo interés. No existe eso”.

Los que critican “6, 7, 8” promueven la estación en el punto medio, como si el que informara o realizase una labor periodística debiera mantener un estado de asepsia. A los futboleros nos cuesta mirar un partido Islas Fiji vs.Samoa y no tomar partido. Imaginen lo que ocurre con cualquier persona al tocar temas sociales, políticos y/o económicos.

Al decir de Dolina lo que existe es la veracidad y el talento, la inteligencia: “más que acusar a uno porque sirve a determinados intereses mejor es ver cómo los sirve: si los sirve legítimamente o si miente, si los sirve con inteligencia o lo hace con torpeza o si sirve y dice no servirlo. El programa “6, 7, 8” sirve a los intereses de una posición política ante el gobierno. Es un programa que está a favor del gobierno, pero su metodología es interesante”.

Que “6, 7, 8” sea de propaganda, como dice Vertbizky, o que esté a favor del gobierno de Cristina Fernández, no lo descalifica. No se puede crucificar a nadie por asumir una posición.

A partir de la comprensión de que todo producto periodístico contiene una línea editorial transversal podemos empezar a hablar. Reconocerlo implica que los detractores de “6, 7, 8” tendrán que ser más agudos en sus críticas y que los fanáticos deberán ver al programa como defensor de una posición política.

Para Dolina es interesante observar la metodología usada por “6, 7, 8” ya que no existen antecedentes sobre un programa de esas características, donde lo que se hace es rastrear las publicaciones, los programas, donde se falta a la verdad, se oculta la verdad o se dice un disparate; “o sea, rastrear el desatino, que es la mejor forma de ser cínico. La mejor utilidad que tiene el cinismo es ese rastreo del desatino, encontrarlo y mostrarlo. Eso está bien. Después podemos hablar de muchas cosas: que a veces la realidad no es sinecdótica podemos decir si usted elige un costado de la realidad y lo muestra, por ahí elige el costado que más le conviene y no los costados que no le convienen”.

Al final de su opinión Dolina lanza un ejemplo muy claro. Si alguien compra el diario Clarín por 500 millones de dólares no lo hará para después sacar una edición contraria a sus intereses. Es ilógico. Lo que sí se debe ver, recalca, es si los defiende mintiendo o diciendo la verdad.

PPT, un adversario de alta definición 

“Periodismo Para Todos (PPT)”, conducido por Jorge Lanata, no es precisamente un rival para “6, 7, 8” por el horario ni la metodología. Tampoco por tocar los mismos temas, pero sí por representar la más dura y afilada crítica al gobierno de Cristina.

A Lanata lo critican por trabajar ahora para el Grupo Clarín, contra el que antes apuntó sus dardos.

“PPT” no embiste contra el gobierno de la manera tradicional y torpe de la derecha argentina, como cuando Clarín atacaba con un discurso abiertamente político y se defendía utilizando la “libertad de prensa”. Lanata se ubica en una posición donde tiene a los sectores más poderosos al mismo nivel y en disputa. “PPT” apunta desde ahí a los militantes K, sus agentes del gobierno y las denuncias de corrupción, etc. Así como con “6, 7, 8”, es importante ver a “PPT” asumiendo lo que es: un programa de franca oposición al gobierno de Cristina Fernández.

El 20 de mayo, el fundador de Página 12 alcanzó 19.4 puntos de rating. Un pico altísimo para el periodismo en la TV.

Los montajes de Cristina en las teleconferencias, las acusaciones de enriquecimiento ilícito contra el vicepresidente Amado Boudou, la falsa entrega de una “súpervaca” al pueblo de Álgona y el pasado menemista y privatista de Nestor Kirchner son sólo algunos temas que toca “PPT”. Es un programa con un gran despliegue de producción y abundante material documental –como parte de investigaciones periodísticas–.

Al inicio de su ciclo Lanata dijo que no hablaría de “6, 7, 8”. “Si aparecen en un informe de archivo, bueno… pero no quiero hacer periodismo de periodistas. No es ése el eje. Sería darle identidad a algo que no lo tiene, ¡que se la hagan ellos!”, había señalado.

Finalmente terminó haciéndolo, así como “6, 7, 8” se ocupó de “PPT”. Orlando Barone, uno de los panelistas K, fue el blanco mejor puesto para Lanata. Apuntó su trabajo en Clarín durante toda la dictadura y su labor como periodista en La Nación. “Toda la dictadura chupando Barone, toda la dictadura chupando Barone”, repitió.

La calidad de la disputa 

“6, 7, 8” y “PPT” forman parte de una disputa política e ideológica encarnizada, pero a la vez importantísima para la sociedad argentina. Desde acá se los ve con envidia por ser productos televisivos lejanos, dado el nivel subterráneo de la televisión paraguaya.

Aparentemente y por algún tiempo tendremos que seguir soportando programas radiales filmados con poca producción y ningún despliegue, sin mucho material documental y poca inversión.

Esperemos que pronto abandonemos esa manía de copiar burdamente a Tinelli y a sus imitadores, y podamos jugarnos por una televisión que pueda ofrecer ideas, recursos, investigación y periodismo para la formación de una opinión crítica que supere las barreras que impone ignorar la realidad.

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