“Una vida sin violencia es una vida con derechos”

En el marco del Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres, el pasado 25 de noviembre las trabajadores domésticas reclamaron al Estado que garantice sus derechos y las proteja contra el abuso que sufren diariamente.

 

Marciana Santander (2ª izq.), de la Asociación de Empleadas del Servicio Doméstico del Paraguay (ADESP), y Miriam Agüero (1ª der.), del Sindicato de Trabajadoras Domésticas del Paraguay (SINTRADOP). Fuente: internet

Las trabajadoras domésticas son uno de los sectores más vulnerables y que mayor precariedad laboral sufren, ya que la propia ley las trata de manera discriminatoria al establecer que solo tienen derecho al 40% del salario mínimo. Además, la fiscalización del Estado se dificulta al ser el hogar, su lugar de trabajo, un “ámbito inviolable”, lo cual levanta una cortina de hierro en torno a un escenario pleno de abusos contra las mujeres.

“Nosotras, trabajadoras domésticas remuneradas, provenientes de diversos lugares de Paraguay, nos dirigimos a la opinión pública a fin llamar la atención sobre cómo la violencia contra las mujeres y las niñas nos afecta de manera particular en nuestra condición de mujeres y trabajadoras. Señalamos que las mujeres en el trabajo doméstico estamos expuestas y sufrimos diferentes formas de violencia, como el acoso y abuso sexual, o el maltrato físico, psicológico y económico, y exigimos respuestas firmes del Estado a este grave problema de violación de derechos humanos”, refiere el comunicado, titulado “Una vida sin violencia es una vida con derechos”.

El manifiesto fue pronunciado durante el taller “Los cambios normativos para el trabajo doméstico remunerado en Paraguay. Situación actual y demandas de las mujeres trabajadoras domésticas”, realizado el pasado domingo 25 de noviembre en la Central Nacional de Trabajadores (CNT).

Para las trabajadoras domésticas –prosigue el documento– una vida libre de violencia implica:

-“No ser víctimas de violaciones y ataques sexuales ni en nuestro espacio de trabajo ni en ningún otro espacio.

-Que ya no existan tratos crueles, inhumanos y degradantes hacia las trabajadoras domésticas, y que el Estado castigue ejemplarmente a quienes no respetan nuestros derechos humanos.

-Que ya no se admita la existencia de niñas tratadas como criaditas, situación que afecta principalmente a campesinas e indígenas que, empujadas por condiciones de pobreza, sufren una situación de explotación que pone en peligro su desarrollo integral y las expone a todo tipo de violencia.

-Que el Estado paraguayo vigile efectivamente el cumplimiento de nuestros derechos por parte de todas las personas empleadoras y de quienes forman parte de los hogares donde trabajamos.

-Que la ley laboral no nos discrimine y contemple para nosotras los mismos derechos que para las demás personas trabajadoras, adecuándose a lo establecido en el Convenio 189 dela OITsobre Trabajo Decente para las Trabajadoras y Trabajadores Domésticos, recientemente sancionado como ley en el Paraguay. Hasta ahora, nuestro trabajo es legalmente discriminado, pues tenemos derecho a recibir sólo el 40% del salario mínimo en efectivo, no se nos reconoce la jornada máxima de ocho horas, ni tenemos igual derecho a la seguridad social”.

Asimismo, el texto explica que “la violencia hacia las mujeres se fundamenta en la desigualdad entre mujeres y hombres, vigente y aceptada como natural. Para las trabajadoras domésticas, este problema se cruza con el de la desigualdad socioeconómica o de clase. Queremos que la sociedad tome conciencia sobre la violencia contra las mujeres y las niñas en el trabajo doméstico, y que se adopten medidas efectivas para que este problema deje de ser invisible, tolerado y naturalizado. Para ello, es necesario que nuestro trabajo sea valorado y considerado como un aporte imprescindible para los hogares y para la sociedad toda”.

Finalmente, la organización que agrupa a las trabajadoras domésticas insta a las compañeras a denunciar los distintos tipos violación de sus derechos al Centro de Atención a las Trabajadoras Domésticas (CATD) del Ministerio de Justicia y Trabajo (Paraguarí esquina Herrera, 3er. Piso, Asunción. Tel.: 021-451245 int. 2323 o 0984-502500), o en las Oficinas de Empleo, en la capital y en el interior del país (Línea gratis: 0800116300 de 7:00 a 15:00).

Contactos:

Marciana Santander, de la Asociación de Empleadas del Servicio Doméstico del Paraguay (ADESP). Teléfono: 0981-719770.

Miriam Agüero, del Sindicato de Trabajadoras Domésticas del Paraguay (SINTRADOP). Teléfono: 0982-209069.

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