Una red binacional de organizaciones buscará defender a los ayoreos en aislamiento voluntario

Avistamientos, huellas, rastros y otras señales registradas tanto en territorio paraguayo como boliviano, dan cuenta de grupos de indígenas ayoreos en aislamiento voluntario en el sector norte del Gran Chaco sudamericano, en la frontera que separa Paraguay y Bolivia.

Vista del Cerro León, Alto Paraguay, sobre el territorio Ayoreo Totobiegosode. Foto: Ever Román.

Las evidencias aseguran que se trata de grupos nómades de ayoreos que transitan en la región transfronteriza, y fueron reportadas en el Seminario Internacional de Organizaciones Indígenas de Bolivia y Paraguay, que tuvo lugar en Asunción los días 15 y 16 de abril, para abordar la situación de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y específicamente de los grupos Ayoreos.

Carlos Picanerai, de la Unión de Nativos Ayoreo de Paraguay (UNAP), presentó los reportes que su organización recibió entre el 2011 y 2012,  sobre la presencia de grupos Ayoreos “no contactados” en el Chaco.

Tres grupos

Tres de estos grupos viven de manera transfronteriza, en territorio que se extiende indistintamente en ambos lados de una frontera que es invisible para ellos, puesto que el territorio ancestral de la etnia Ayoreo ocupa históricamente una extensión de alrededor de 32 millones de hectáreas, desde el Chaco Central en Paraguay hasta las serranías de la Chiquitanía en Bolivia.

La parte central del territorio ancestral constituye el último reducto de monte virgen y originario del Gran Chaco sudamericano que, según los reportes de la UNAP, es el área por donde transitan los indígenas aislados.

Durante el encuentro internacional en el que participaron representantes de la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), Unión de Nativos Ayoreo de Paraguay  (UNAP), Organización Payipie  Ichadie Totobiegosode (OPIT), y Central Ayorea Nativa del Oriente Boliviano (CANOB), con apoyo técnico de organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, se acordó una cooperación transfronteriza para la salvaguardia de los grupos ayoreo en estado de aislamiento voluntario.

Dicha cooperación tendrá que expresarse inicialmente en la constitución de una Red para la protección de los derechos de los pueblos indígenas altamente vulnerables, puesto que “Las leyes están en los papeles, no se cumplen, la articulación es la única forma, la única manera para lograr el respeto a los pueblos indígenas y para confrontar legalmente a quienes vulneran nuestros derechos”, según aseguró el presidente de la FAPI, Hipólito Acevei.

El propósito es  establecer líneas de coordinación y una red internacional para llamar la atención sobre las condiciones de vida y las amenazas que puedan poner en riesgo a los pueblos en aislamiento  que son, entre todos los pueblos indígenas,  los de mayor vulnerabilidad.

Acuerdos anteriores

No es la primera vez que los Ayoreos ahora separados por las líneas fronterizas de Bolivia y Paraguay, se reúnen para armar una agenda común.  La ciudad de Santa Cruz, fue sede de dos encuentros previos, en marzo de 2009 y enero de 2012, en los que dirigentes, líderes de asentamientos y ancianos y ancianas de ambos países firmaron el compromiso de adoptar medidas urgentes para la protección de los aislados y fortalecer su lucha para que los gobiernos de ambos países, resguarden a los grupos que todavía no han tenido contacto con la sociedad dominante.

En Asunción, se retomaron los acuerdos y se constató que no hubo muchos avances, al contrario, hay señales que alertan sobre eventuales retrocesos.

Aunque con cautela, las organizaciones indígenas no dejaron de expresar su preocupación por que no se avanzó en la agenda previamente acordada.  En el caso de Bolivia, alertaron sobre el impacto que pudiera tener  el Decreto Supremo 1286, aprobado por el gobierno del presidente Evo Morales el 4 de julio de 2012.

El referido decreto autoriza la realización de un Estudio Técnico Multidisciplinario  para identificar la presencia de grupos de ayoreos en situación de aislamiento voluntario y sus áreas de ocupación y tránsito (campamentos, sendas, sitios de cacería, pesca y otros)  en los parques nacionales Kaa-Iya del Gran Chaco (zona Sur) y Otuquis, en el Departamento de Santa Cruz, precisamente en su límite con la República de Paraguay.

Petróleo

Lo que preocupa del Decreto es que se autoriza a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos – YPFB a intervenir directamente en el estudio, y se recomienda que mientras dure el mismo no se realicen actividades de exploración o explotación dentro las Áreas de Interés de Reserva y Adjudicación Hidrocarburífera a favor de YPFB que comprende una superficie aproximada de 358.000 hectáreas.

Por lo anotado, resolvieron solicitar al Estado boliviano que informe si YPFB está realizando o no alguna actividad en el área de intervención del futuro estudio y, en segundo lugar, que la estatal petrolera no participe en el estudio para que el mismo sea objetivo y no esté condicionado a sus intereses.

Hay mucha expectativa entre los pueblos indígenas del Paraguay sobre lo que el gobierno del Presidente Evo Morales puede hacer en defensa de sus derechos.  Apelando a su memoria oral aseguran que el ex presidente del Paraguay, Fernando Lugo, pidió expresamente a su colega boliviano que actúe en defensa del pueblo ayoreo y, específicamente, de los grupos en estado de aislamiento voluntario.

Aunque este dato no pudo ser confirmado en ninguna fuente documentada,  se dice que en junio de 2009, durante los actos de recordación de la firma de Paz del Chaco, en Mariscal Estigarribia, Paraguay, Lugo pidió a Morales que siente soberanía en territorio del Chaco y que evite el avasallamiento de los ayoreos en estado de aislamiento que eran “corridos” y/o expulsados desde Paraguay hacia Bolivia por parte de las megaempresas soyeras y por otras incursiones privadas interesadas en explotar las inmensas riquezas de los territorios vírgenes del Chaco.

Los dirigentes indígenas paraguayos recuerdan que en su alocución Morales puso de relieve el papel de los pueblos indígenas y originarios en la vida colectiva de Bolivia y Paraguay, su dignidad y la vida en armonía con la naturaleza y la Madre Tierra, advirtiendo que “Si no salvamos a la Madre Tierra no estamos salvando a la humanidad”.

¿Qué podemos hacer juntos?, fue la pregunta que se formularon las organizaciones indígenas de Bolivia y Paraguay, en el encuentro de Asunción.  Y acordaron, establecer canales de comunicación permanentes para socializar información; trabajar de manera coordinada para preparar acciones jurídicas de protección y; posicionar el tema de los pueblos indígenas en estado de aislamiento voluntario a nivel internacional.

Asumieron que la existencia y vida actual de los grupos aislados Ayoreo del norte del Chaco, como también la protección de su vida y sus derechos, deben ser analizadas y encaradas desde una visión transfronteriza.

Denunciar que la expansión de la frontera agrícola, mediante desmontes masivos nuevos, que en muchos casos viola la legislación ambiental, y la formación de nuevas estancias ganaderas es sin duda la principal amenaza.  La penetración a los territorios en uso por los grupos aislados, está también asociada  al robo y tráfico ilegal de maderas preciosas (palo santo), al tráfico y exportación ilegal de animales silvestres y especies nativas. Además, el número de nuevos pobladores precarios y la presencia de cazadores ocasionales y deportivos, va en aumento. La existencia de concesiones de exploración y explotación de recursos del subsuelo –principalmente hidrocarburos– es otra amenaza.

La fragilidad de estos pueblos ante las enfermedades, ante los cambios producidos en sus hábitats naturales o ante cualquier tipo de contacto no deseado, los sitúa en una situación de extrema vulnerabilidad y de emergencia, por lo que se debe poner en acción las garantías de sus derechos humanos para asegurar su supervivencia y la aplicación de un régimen jurídico especial para los pueblos en estado de aislamiento.

Fuente: FOBOMADE

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