“Una preciosa caja de herramientas para pensar el problema de la tierra”

El Programa de Democratización y Construcción de la Paz (DCP) presentó el pasado miércoles, en el aula magna de la Universidad Católica de Asunción, el libro “La tierra en el Paraguay: de la desigualdad al ejercicio de derechos”.

Ramón Corvalán, Patricio Dobrée y Ramón Fogel, durante la presentación del libro “La tierra en el Paraguay: de la desigualdad al ejercicio de derechos”.

El material reúne siete artículos que abordan la problemática de la tierra desde distintas ópticas y grupos sociales como el de los derechos humanos, sectores campesinos, indígenas, urbanos, juventud y mujeres. Se refirieron a la obra los Ramones Corvalán y Fogel.

El acto se inició con la intervención del compilador de la obra, Patricio Dobrée, quien en primer lugar recordó y dedicó la presentación a Bachi Montiel, fallecida en la víspera y quien tuviera activa participación en el desarrollo del programa.

Posteriormente, explicó el proceso de elaboración del libro con la serie de talleres que se llevaron a cabo en universidades y que tuvo por fin discutir el modelo de desarrollo así como la temática de la tierra, factor fundamental para el ejercicio de los derechos humanos y la estructuración de las relaciones sociales en Paraguay. Dobrée es autor del texto que abre el libro, «El derecho a la tierra. Perspectivas para el análisis».

Luego se refirió a la obra Ramón Corvalán, de Serpaj-Py, quien en primer término definió al libro como “una preciosa caja de herramientas para pensar el problema de la tierra”. En este sentido, Corvalán afirmó que en la actual coyuntura de capitalismo autoritario escribir sobre la tierra implica hacerlo en el fragor de la lucha y, a pesar del contexto de guerra y destrucción, el libro propone alternativas superadoras.

Así, reseñó el texto “Derecho a la tierra y derechos humanos: la puesta en tensión de un paradigma”, de la abogada Milena Pereira Fukuoka, quien analiza la configuración jurídica de tensión entre el Estado liberal, máximo garante de la acumulación capitalista, y la perspectiva de los derechos humanos, que precisa de acciones estatales afirmativas incluso para recomponer el sentido de la competencia, dados los niveles extremos de concentración y desigualdad amparados en nombre de un supuesto libre mercado.

Asimismo, se remitió al trabajo de Quintín Riquelme, “El derecho a la tierra desde la concepción de los movimientos campesinos”, que encara el problema de la concentración de la tierra desde la crítica a un sistema en el que hay gente que sobra. El autor también destaca que para los campesinos la tierra no es solo una mercancía transable en el mercado, sino un lugar para vivir y tejer sus relaciones con el medio y las personas.

Corvalán fue transcurriendo sobre los textos de Óscar Ayala, “El derecho al desagravio como forma del derecho a un espacio propio y autónomo”, quien estudia la situación de los indígenas, un sujeto que sistemáticamente viene siendo destruido, en su relación con el territorio; y el de Lilian Soto, “Las mujeres y la tierra en Paraguay”, que analiza una problemática casi inexplorada, la privación del acceso a la tierra y su vínculo con las inequidades de género.

Miradas novedosas

Entretanto, Ramón Fogel sostuvo que la compilación aglutina miradas novedosas a un viejo problema y muestra cómo se fortalecen los territorios excluyentes del agronegocio, muy beneficiado con los dos últimos gobiernos. Entre las medidas gubernamentales para estimular este modelo citó la anulación de leyes ambientales vía decreto, la represión, la protección a los que violan las leyes ambientales, exoneraciones impositivas y reducción del presupuesto del organismo estatal en materia agraria, el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert).

Fogel precisó que existen varios derechos a la tierra, no solo el de disponer de ella o contar con una titulación, puesto que los venenos utilizados en los cultivos transgénicos destruyen los cultivos permanentes y los animales de los campesinos, lo cual también implica una violación a los derechos humanos.

El investigador también refirió que este modelo ha generado que por primera vez en la historia la población urbana supere a la rural, aunque la población de origen campesino está volviendo al campo, donde se encuentran con tierras pulverizadas, que han perdido la fertilidad y deben vivir bajo carpas.

Finalmente, el libro cierra con los artículos de Luis Caputo, “Juventudes rurales y tierra en Paraguay: la dimensión simbólica y sus implicancias decisivas en la desposesión, y de Víctor Imas, “Derecho a la tierra, urbanización y migración”.

Caputo presta especial atención a qué es lo que quieren los jóvenes rurales, entre cuyos principales reclamos figuran la reforma agraria y la escolarización, pero la pedagogía urbanizante y autoritaria no tiene en cuenta sus expectativas de permanecer y producir en el campo. En este sentido sostiene que los jóvenes rurales quieren un nuevo tipo de educación que valore la identidad campesina y respete sus proyectos de vida.

En tanto, Imas aborda el problema del acceso a la tierra urbana y la migración desde el marco generado por el carácter expulsivo de las actividades económicas en el medio rural y el bajo desarrollo de las fuerzas productivas en las ciudades.

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