Una plática sobre los hechos en Tacuatí

Torturas en Tacuati El doctor Joel Filártiga examinó nuevamente a los torturados,
luego de que el forense de Concepción, Oscar Mieres, haya
afirmado que no existían rastros de maltrato.

Seis campesinos denunciaron, hace unos días, haber sido torturados por efectivos militares, en Tacuatí-San Pedro, militarizada luego de que dos hombres hayan quemado un puesto militar, ubicado en la estancia de Mary Llorens. Además fue asesinado el dirigente campesino y director de la director de la Radio Comunitaria Hugua Ñandu FM. Esta nota revela el testimonio de un militar que se encuentra en la zona.

Aclaración: Se omiten los nombres para salvaguardar tanto al entrevistado como al periodista.

Indignado por la ineptitud del gobierno, su inacción y acción, si hablamos de tortura, tomé el teléfono y llamé a un militar, ligado a mi, para preguntarle qué estaban haciendo ¿están torturando a los campesinos?, le recriminé. Respondió que el día anterior habían capturado a seis sospechosos y que los habían interrogado durante todo el día

«¿Qué querés que hagamos? Eran sospechosos, no tenían cédulas y nosotros no sabemos quién es quién acá. Cumplimos órdenes», se justificó. Oí sus palabras respirando profundamente para poder seguir la plática. «Escuchame», continué, «no pueden agarrar indiscriminadamente a cualquiera y torturarlo, esa es gente pobre e inocente. Te pregunto, ¿crees que tienen algo que ver con el EPP y el puestito que fue quemado? Espera, mejor te cambio la pregunta, ¿crees que existe el EPP?».

«No”, contestó sin dudar. Para el uniformado, el EPP no existe y si existe son uno pocos sin poder de fuego real. Agregó también que a parte de la población le gusta que haya seguridad en el norte. Relató que una señora le contó que a su hijo lo asesinaron, lo castraron, le arrancaron el corazón y lo dejaron para que todos vean. Un crimen de tipo aleccionador perpetrado por la mafia.

A partir de esa anécdota las ideas fueron hilándose mejor. Entonces le pedí que me diga qué cree él que pasó con el puesto quemado en Tacuatí. Dijo que pudo bien haber sido la mafia de la zona. Esa misma mafia que trae y lleva sicarios, que tiene enfrentamientos y mata tranquilamente. Me recordó que la caseta quemada está en la estancia de Mary Llorens y que lo que los militares hacen ahí es cuidar las vacas de los terratenientes.

«Yo te voy a decir algo, nosotros no queremos estar acá. Ahora tenemos información de que nos vamos a quedar tres meses. ¿Vos crees que da gusto?», comentó. Para este militar, el robo de los fusiles y todo el terror en la zona norte es cosa de la mafia.

El dato más fuerte: indicó que las fuerzas armadas habían ido para ser la seguridad de la fuerza policial. Cuando llegaron a Tacuatí se dieron cuenta que tanto fiscales como policías están metidos hasta el cuello en la mafia. Ahora los militares trabajan por su cuenta. Patrullan por su cuenta e interrogan por su cuenta. Tal es así, que él cree que la muerte de Martín Ocampos fue perpetrada por dos policías. «¿Y quiénes van a ser?», reflexionó.

«Vamos comenzar por ahí y dejen de interrogar a gente que no tiene nada que ver», seguí con la charla. «O acaso creen que esta gente de los asentamientos es peligrosa».

Posterior a esta primera parte de la conversación me pidió –pregunta sorprendente- que le explique qué es lo que realmente está pasado. «Contame bien para qué estamos acá», refirió. Traté de lanzar mi interpretación de los hechos: «El puesto fue quemado y el hecho utilizado para militarizar la zona, para anular y/o aplastar a los movimientos sociales, para que cualquier posibilidad de cambio quede muerta. Por eso Abc Color trató directamente como alto miembro del EPP a Martín Ocampo, director de la Radio Comunitaria Hugua Ñandu FM, justificando un homicidio. Allá están defendiendo las tierras de los poderosos y nada más. Están haciendo de policías para que el campesinado no pueda abrir la boca. A partir de la quema de esa caseta, la derecha comenzó una campaña para avanzar sobre los movimientos sociales y arrasar con ellos. Lo que ustedes están haciendo: torturar y militarizar, para lo único que sirve es para que las tierras no puedan ser distribuidas, y lo que es peor, para que el campesinado ni siquiera pueda movilizarse».

«¿Por qué la izquierda, los movimientos sociales no presionan para que nos saquen de acá? Nosotros no queremos quedarnos», me dijo.

«A esas protestas van a enviarlos a ustedes para volver a reprimir. Esa es la verdadera razón de esta movida. Anular a los movimientos que piden el cambio», le dije.

Al momento de mencionarle al «Diario de mayor circulación del país» me consultó por qué un cronista tiene tantos privilegios. Relató que el enviado especial de Abc, Roque González Vera, ingresa como si fuera uno más en la zona militar, se pasea en helicóptero y hace lo que quiere. El militar insinuó que este diario esté tirando algo de dinero en el operativo.

Le respondí: «Porque a ABC le conviene que los movimientos populares estén callados, que desaparezcan, porque así defiende sus intereses y el de los demás oligarcas: los terratenientes, empresarios, explotadores». Este diario utiliza al periodista más fiel a la línea de Aldo Zuccolillo para que cubra todo lo que acontece en Tacuatí, y releva al corresponsal.

En lo que tiene que ver directamente a los recursos con que cuenta la milicia en el operativo, el militar informó que una buena parte de los efectivos tienen problemas estomacales: vómitos, diarrea, por haber consumido alimentos vencidos. Comida que el gobierno les entregó. «La gente de la Fuerza Aérea ni jabón tienen. Nos queremos ir», repitió el oficial.

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