Una parte de la radio muere con Nicolás

Duerme una voz que poblaba las noches en vela de madres que no le encuentran el encanto a los mensajes de textos.

Doña Ursula nos saludó esta madrugada con la información. “Nicolás murió”.

-Quién Nicolás-, preguntó Vicente Páez.

Nicolás Arguello, che memby. Nicolás Arguello, de Radio Ñanduti, che memby. “Nderasore”, atinó Páez, pasando las manos por la cabeza. Hace rato que no lo veía a Páez sin capacidad, por el asombro, de formular una frase.

Nicolás Arguello. Fuente: Radio Ñanduti.

El nombre de Nicolás quedó sonando con esa voz suave y serena que poblaba esas noches en vela de madres que no le encuentran el encanto a los mensajes de textos. Que poblaba el mundo de serenos, guardias privados, kiosqueros, taxistas y personas mayores que hacen de la radio no solo compañía sino canal de quejas mudas, soliloquios, risas y exabruptos.

Un tiempo en que la radio cede ante incontables nuevos medios, a la noche madrugada, con Nicolás Arguello, era “cero stress”, pero gran compromiso social.

-¿Cómo dijo, adelante, cuéntenos la historia?

-Mirá Nicolás, quería comentarte este asunto que me preocupa mucho…

Al otro lado alguien escucha. Nicolás intermedia con repreguntas tranquilas. A la noche madrugada, la radio deja de ser el medio de información urgente, de apuros por posicionarse antes que otros medios en un tema. La radio pasa a ser compañía y hasta cierto punto comunidad de soledades insomnes de madres como Ña Ursula que rondan la casa en la oscuridad a la espera del hijo. De madres como Gloria Barreto que escupen palabrotas por las “idioteces que dice la gente”.

A sus 64 años, Nicolás Arguello ha muerto. “Ha muerto una persona solidaria, defensora de los derechos de los trabajadores, de la gente más humilde”, nos cuenta el periodista y dirigente sindical Eduardo Coco Arce.

En Ñemby, su pueblo, mantenía una escuelita de música para criaturas y una biblioteca. Su aporte esencial. Esas ganas de seguir haciendo cosas, lo llevó a candidatarse en las últimas elecciones municipales a intendente. No le fue bien. “Una cosa son las elecciones y otra la coherencia de vida”, me dijo un día Jorge Buman, un señor que encontró en la biblioteca de Nicolás un buen refugio para seguir formulando preguntas a un mundo cada vez más vacío de respuestas.

Cada uno a su modo y sus intereses, “tal vez Nicolás y Humberto Rubín sean las personas más significativas de Radio Ñanduti”, nos comenta Coco.

En los últimos tiempos, yo no escucho radio. Por eso es importante la palabra de un oyente, las palabras de Francisco Olmedo: “Nicolás se jugó por los niños de Ñemby. Primero con su escuelita de fútbol, después un conservatorio de música, después un colegio. Ahora lo vamos a extrañar en las noche de radio Ñanduti. Desde el cielo, con Sergio Araujo van a recodar sus anécdotas”.

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