Una mirada a Naranja Tape

Los textos  de Hugo Robles, director de la obra teatral Naranja Tape,  se caracterizan por el puntual abordaje de la problemática femenina, de las relaciones existentes entre  el ser mujer y las estructuras de poder coloniales vigentes.

“La mujer es la esclava de los esclavos”

 John Lennon

Fuente: Luz Saldívar

Gayatri Spivak, filósofa india contemporánea, en Can the Subaltern Speak? plantea lo siguiente, un sujeto subalterno no puede hablar porque no tiene un lugar de enunciación que lo permita  Se entiende por subalterno a aquellos grupos oprimidos y sin voz como son: los campesinos, el proletariado, las  mujeres, las minorías raciales y sexuales, entre otros. Afirma que la mujer  ocupa ese lugar radical por su doble condición de mujer y sujeto colonial

A su vez, la posición  de sujeto colonial es aquella de  no reconocimiento  del otro. Ese otro que se encuentra silenciado, marginado,  que es periférico a quién históricamente se le ha negado la voz y el reconocimiento.

Por consiguiente, se deduce  que  dentro de una sociedad tradicional y machista, la mujer es doblemente silenciada y marginada en su condición de  mujer y de sujeto colonial. La reflexión de  Spivak  remite a una obra   escrita y puesta en escena en el mes de noviembre Naranja Tapé del dramaturgo, actor y director teatral, Hugo Luis Robles. El mismo viene desarrollando un trabajo sistemático de producción de textos en la línea de teatro popular trazada por Julio Correa y sostenida por Moncho Azuaga y Tito Chamorro.

Los textos  de Robles  se caracterizan por el puntual abordaje de la problemática femenina, de las relaciones existentes entre  el ser mujer y las estructuras de poder. La primera de sus obras Comisión de damas trata del moldeado de la mujer a los estereotipos de la sociedad machista; en Gordas el constante sometimiento a los cánones estéticos;  Guapas, es el drama de la mujer trabajadora, en Mercaderas narra el devenir cotidiano de los habitantes del Mercado 4 en especial de las emblemáticas revendedoras.  Finalmente se encuentra Naranja Tapé con certeza la más lograda por el claro planteamiento de los problemas, por la madurez y la profundización de las ideas. Es un  drama realista de un sólo acto.

El punto de partida es la dictadura de Stroessner época muy  oscura sobre todo para aquellas niñas o adolescentes humildes que durante los festejos patrios desfilaban ante el Tirano. Algunas tenían la desgracia de ser seleccionadas  para ser desvirgadas por el entonces  Presidente del Paraguay.

Este ultraje debía ser tomado como una deferencia por las familias de las víctimas ya que con suerte, la niña pobre se transformaría en kuña del déspota y la situación financiera de los parientes mejoraría ostensiblemente.

Las niñas pasaban a ser esclavas sexuales del Dictador hasta que se cansaba de ellas. Generalmente porque eran consideradas viejas. A veces, Stroessner, se mostraba magnánimo. En estas ocasiones  buscaba un novio entre los oficiales del ejército y las casaba. En Naranja Tape, Solange es la protagonista de la historia, una niña campesina que participa de un desfile estudiantil en su pueblo natal.

Despierta la atención de Don Mario,  jerarca stronista que acaba violándola en las instalaciones de  una seccional colorada y luego la traslada a Asunción para convertirla en su puta favorita.  El personaje mediador entre la niña y Don Mario, es  Ña Asu, una madama, encargada de engatusarla con regalos enviados por Don Mario desde Asunción: un uniforme de chirolera y unas botas de Calzados Montgomery. Más adelante será su cuidadora dentro del prostíbulo.

La niña se instala en el burdel de Ña  Asu y traba amistad con un homosexual, Getulio, su único amigo. Él  le coloca  su nuevo nombre, el de puta: Solange. El real nunca será conocido. El lupanar aniquila la identidad de la protagonista.

A medida que transcurre el tiempo, Solange, se vuelve fuerte, fría, astuta. Finalmente, pierde todo escrúpulo y se transforma en un ser abyecto y corrupto. El daño moral infringido  termina degenerándola de tal forma que cuando  tiene  alguna posibilidad,  engaña, abusa y  destruye  a otras mujeres,  así como lo hicieron con ella.

Para Robles, la situación de la mujer no ha mejorado en absoluto y coloca esta lapidaria frase en boca de uno de sus personajes, los gobiernos pasan, dictadura y democracia, los que mandan pasan, pero la situación es la misma, no cambia. Durante  la Dictadura el consumo de mujeres era interno y  en la actualidad  exportamos carne de primera al extranjero sigue diciendo el mismo personaje. Así quedan planteadas las cuestiones y abiertas a la reflexión. Por último cabe señalar que  Naranja Tapé es una obra que presta su lumbre y su voz al sector de las mujeres, doblemente silenciado, históricamente exprimido y desechado como las naranjas del camino.

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