Una mañana muy fría

Luego de los fragores de las batallas políticas para definir las autoridades que guiarían al país durante los próximos cinco años; de las cuales las elecciones del 21 de abril fueron simplemente un eslabón en la cadena de sucesos que nos trajeron hasta este día en que Paraguay da el primer paso del ¨nuevo rumbo¨. ¿Todo termina en una mañana muy fría?

Imagen del perfil de Facebook de Horacio Cartes

Desde los días previos ya se auguraba que este traspaso de mando presidencial se desarrollaría en una mañana muy fría.

Los pronósticos de meteorología indicaban que podría ser el día más frío del año. Y no se equivocaron, fue el día más frío, pero no sólo del año y no sólo hablando del clima.
En esta pronosticada mañana fría acontecería uno de los eventos de mayor intensidad (y calor) nacional en cualquier país del mundo. Sin embargo hubo frío, mucho frío.

Atrás quedaron la Masacre de Kuruguaty, el ¨Juicio Golpe Político Parlamentario¨ con el que se truncó el ancestral anhelo de cambio del Pueblo paraguayo que había prometido materializar Fernando Lugo. Atrás quedaron también los despidos masivos en la gestión pública, las luchas de los empleados públicos por preservar su fuente de trabajo y el mantenimiento de planes sociales que insinuaban transformarse en políticas de Estado para construir la siempre reclamada ¨justicia social¨. Atrás quedaban muchas apasionadas jornadas de lucha contra los transgénicos, contra Río Tinto, contra la privatización de la ANDE, etc.

Atrás quedaban, en ese momento, la firme determinación del MERCOSUR y la UNASUR cuestionadora de los mecanismos para la destitución de Lugo, la suspensión posterior de Paraguay de esos organismos, y la casi unánime actitud internacional de no reconocimiento a Federico y su gobierno. Salvo ¨honrosas excepciones¨ claro, como la de Taiwán que hoy estuvo presente, a través de su presidente, en el palco oficial saludando a Horacio Cartes. O como el Estado Vaticano que en aquel momento todavía no experimentaba su propio proceso de cambios, que inició luego con la llegada de Francisco.

Atrás quedaba el fuego cruzado de las denuncias de corrupción contra el gobierno de Federico y el contra ataque de denuncias de pasados oscuros que construyeron las enormes fortunas de quienes proponían nuevo rumbo en la campaña electoral. Atrás quedaron las ejemplares y definitorias elecciones, con sus manipulaciones mediáticas y las fortunas (del Estado y las privadas de oscuros orígenes) volcadas al libre mercado de los votos en aquella ¨histórica¨ jornada del 21 de abril que definió el Nuevo Rumbo del Paraguay.

En definitiva, atrás quedaban los 14 meses de Federico y atrás quedaba finalmente el propio Federico.

Pero todo ese calor de confrontaciones sociales, políticas nacionales e internacionales se congeló abruptamente con esta breve ola de frío polar, que nos deja el tradicional breve invierno paraguayo, junto a un nuevo rumbo para el país tras el efímero gobierno de Federico el Breve.
Y nuevamente las complejidades de nuestro querido Paraguay. ¿Cómo explicar semejante frío en un país subtropical? Es que en el acto de juramento de Horacio Cartes, confluyeron varias frialdades. Además de la temperatura ambiente.

Uno de ellos, el frío trato protocolar entre mandatarios de la región. Los del MERCOSUR que
habían definido la fecha de hoy, con la asunción del nuevo presidente, como el límite de la suspensión y por tanto esperaban posicionarse en el papel de quienes reciben a un hermano ausente que retorna para estrecharlo calurosamente entre sus brazos. La postura de Cartes respecto a la no aceptación de la Presidencia Pro-témpore de Venezuela del bloque y la no invitación al Presidente Maduro, que motivó la inasistencia de Evo y Correa, pulverizó el anhelo de los mandatarios de la región, transformando el esperado caluroso abrazo en un frío y protocolar apretón de manos.

Otro factor que convergió para acrecentar el frío político de esta mañana ya de por si fría en lo climático, fue el enorme espacio vacío dejado por los casi mil invitados ausentes en el sector de sillas blancas frente a palco oficial. Ausencias que, luego se confirmó, se debían a la disconformidad de los referentes políticos del partido colorado a causa de la designación inconsulta por parte de Cartes de un gabinete de tecnócratas. Referentes colorados confirmaron luego que esas ausencias eran una forma de manifestar el descontento partidario. Claro que de un tipo de manifestación distinta a la de los docentes y otros sectores que hacían lo suyo fuera de ámbito del evento protocolar.

Todo fue frío esta mañana. La falta de carisma y de efusividad para un discurso recitado por parte del nuevo presidente, más la lentitud del protocolo para las firmas necesarias para poner en funciones al nuevo gabinete, le agregaron a la jornada una sensación térmica aún más baja que la temperatura real.

Quizás todos estos factores sumados fueron la causa de que los y las ciudadanos y ciudadanas no acudieran a presenciar la asunción del nuevo presidente. (Ro’yetereima voí niko).

Los pocos que acudieron por sus propios medios y con recursos propios lo hicieron para ¨despedir¨ a Frauderico, pero no ingresaron a la explanada del palacio donde se desarrolló la asunción de Cartes. Los otros pocos que sí accedieron al evento protocolar fueron los que vinieron en camiones y micros desde el interior de país, principalmente colorados de Itapúa simpatizantes del flamante Vice presidente Juan Eudes Afara Maciel, oriundo de esa zona del país.
Y si hablamos de fríos y ausencias, la mínima que se registró en la jornada, sin dudas, fue la causada por la falta de presencia y calor popular, en este momento que se pretende bisagra de nuestro destino nacional.

Lo que está por verse, es si Horacio Cartes, que da el primer paso de su nuevo rumbo en este día, el más frío del año, es capaz de ganar voluntades populares suficientes como para generar una base social que empuje al país en la dirección del nuevo rumbo que él propone.
Lo que sí es seguro, es que en Paraguay, como en todo país subtropical, el frío dura muy poco.
Si el gobierno de Horacio Cartes no logra imprimirle calor popular a sus propuestas, lo más probable es que la temperatura vuelva a cambiar. Pero esta vez pasando del frío de la indiferencia al calor de la oposición a sus proyectos.

A partir de hoy él es el nuevo capitán del barco llamado Paraguay. Si su nuevo rumbo nos lleva al frío polar o al calor ecuatorial, dependerá de la habilidad que desarrolle para pilotear esta nave y nos haga llegar a ese destino «bonito» que enunció en su primer discurso como presidente.
Por el bien de todos, esperemos que, al menos él, tenga claro el nuevo rumbo.

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