Una lectura de «Arribeño. Guarania, el camino», obra teatral inspirada en José Asunción Flores

Por Mirna Robles Armoa

La figura del arribeño aparece como una imagen casi mítica en la historia popular de nuestro país. Una mezcla de romanticismo, nostalgia, expresiones de amor a la tierra de origen (país, pueblo) configuran al personaje del arribeño, un ser que vaga de un valle a otro, desarraigado, desconocido por los compueblanos de cada lugar como un igual.

Sin duda, las melodías clásicas de la guarania trasladan a un tiempo en que distanciarse de la tierra nativa significaba una situación trágica, generando en el arribeño (caracterizado siempre varón) una fuerte sensación de despojo, y en las demás personas que lo veían llegar o pasar, expresiones de desprecio, estampas que hoy en día se ven tal vez como una exageración, en el tiempo actual en el que el destierro (como migración interna y como emigración) desconfiguró el mapa social de nuestro país, destierro que es hoy un relato silenciado de tragedia colectiva, no ya individual.

También, la figura del arribeño es una figura representativa del tiempo en que José Asunción Flores se sumergió en la labor de dar a luz a un nuevo género musical. En ‘Arribeño. Guarania, el camino’, obra dirigida por Ever Enciso, el transitar del arribeño se iguala al tránsito del proceso creativo. A partir de un personaje de estilo picaresco, con evocaciones similares a los personajes de los cuentos Hogar o Pirulí de Augusto Roa Bastos, el joven Magín Fullaondo retrata a un infante Flores que vaga entre lugares e impresiones íntimas en medio de su realidad de niño pobre que asume diferentes tareas con el fin de sortear la sobrevivencia. Se presenta una tensión entre una figura omnipresente, primero como figura maternal, que en el transcurso de la obra parece transformarse en el espíritu de la creación, interpretado por Lorena Céspedes.

Se presentan dos momentos diferenciados en la obra, el de la presentación del personaje, único que emite palabra, y el de la representación de la búsqueda y el desarrollo creativo. Es destacable el trabajo de coreografía y dramaturgia corporal a cargo de Sergio Núñez, con un impecable desempeño corporal de Fullaondo y Céspedes. Del cuadro picaresco se pasa luego a momentos de representación intensa de aires existenciales, extáticos, de angustia y de plenitudes pasajeras. El acompañamiento musical en vivo por parte de los músicos Gabriel Cáceres (cello y composición original de la música), Derlis Ferreira (violín) y Mathías Florentín (teclados) se pasea por ritmos de guarania y confiere el soporte más preciso para apreciar el muy logrado trabajo corporal de los intérpretes.

La propuesta de Enciso no es la de una representación biográfica del creador de la guarania, sino la de una interpretación escénica del proceso creativo donde la figura de Flores sirve de imagen e inspiración. Teniendo en cuenta esta aclaración es posible apreciar la obra como una puesta de notable fuerza interpretativa, aunque parezca necesitar de un mayor desarrollo argumentativo. Una vez más, el destacable trabajo interpretativo de Fullaondo y Céspedes y el acompañamiento musical merecen ser apreciados.

Las funciones serán en la Sala La Correa (Gral. Díaz 1163 c/ Don Bosco), los días viernes 27 y sábado 28 a las 21hs, domingo 29 a las 20hs (3 únicas funciones).

Reservas (0983) 386-166

Entrada general: Gs 50mil.

Ficha técnica

Intérpretes: Magín Fullaondo, Lorena Céspedes.

Músicos en vivo: Gabriel Cáceres, Derlis Ferreira y Mathías Florentín.

Coreografía y dramaturgia corporal: Sergio Núñez.

Textos: Nataly Valenzuela y Ever Enciso.

Diseño de Luces: Martín Pizzichini.

Música original: Gabriel Cáceres.

Fotografía y diseño gráfico: Dani González.

Producción: Roberto Cardozo.

Idea original y dirección: Ever Enciso.

 

La obra cuenta con el apoyo de los Fondos de Cultura para Proyectos Ciudadanos de la Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay.

 

 

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