Asamblea de estudiantes de la UNA.

UNA democracia urgente y necesaria

Por Orlando Inocencio Aguirre Martínez (1)

En el “check list” de las cosas que eran necesarias para fortalecer la democracia paraguaya, el día viernes se ha dado se ha dado un paso importante con la renuncia del rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Enrique Froilán Peralta.

A raíz de las presiones y movilizaciones que empezaron el día de la juventud e inicio de la primavera, 21 de septiembre, el entonces rector que había pedido permiso, se vió obligado a renunciar luego de que se emitiera su orden de captura y fuera imputado por fiscalía por hechos de corrupción y así como el intento de ocultar evidencias de su gestión en momentos en que los estudiantes materializaban la toma de la UNA.

La chispa de la medida de fuerza fue iniciada por los estudiantes de secundaria, que el día viernes 18 de septiembre organizaron una multitudinaria marcha por reclamos de mejor educación con calidad, cobertura e inversión mínima del PIB en dicho rubro. Se puede considerar que sin el despertar del movimiento estudiantil, lo que ocurrió ésta semana no tendría tanto eco.
Ahora bien, ¿Cuáles son las cuestiones de fondo que rodean a ésta gesta?. A continuación se presentan algunos factores, a modo de propuesta, para comprender las motivaciones subyacentes de la acción social, de la lucha.

En primer lugar, se encuentra el/la estudiante de la UNA que asiste regularmente a clase, rinde con los trabajos y que posee su posición dentro de la Población Económicamente Activa (PEA) con padres que tienen recursos tendientes de clase media. Es ese actor desconfiado de la política local y de los frutos de ella, que por aquellos actos de corrupción gubernamental se indigna y genera descontento con esos actos. En segundo lugar, está el actor “politizado”, el que ya tiene una militancia política en un partido y que sigue a los caudillos que gobiernan el país y que es estudiante. También en la segunda categoría están los actores del poder político que se han metido en esta puja desde el nombramiento del rector Peralta hasta los amedrentamientos de los fiscales cuando la toma del rectorado comenzaba.

Los dos bandos pueden ser identificados como lo quiera llamar, los “comunes” frente a los “lores”, “los de abajo” frente a “los de arriba”, el “pueblo” frente a la “oligarquía”, como mejor le parezca. Lo que ha quedado demostrado desde la movilización de los estudiantes de secundaria y universitarios es que existe una sociedad dividida de manera invisible entre los que buscan un “cambio” y los que defienden la discrecionalidad del manejo de los recursos inspirados en una tendencia autoritaritaria.

Aunque el autoritarismo actual ya tenga dos nombres, “stronismo clásico-tradicional” y “stronismo liberal-elitista” (ver artículo “Reconstrucciones políticas en Paraguay, breviario basado en el pasado con impacto presente”), esos matices se enfrentaron ante la generación de estudiantes nacidos a mediados de los noventa que son los que tuvieron más destaque durante los últimos días.

Éste enfrentamiento generacional y de clase fue respaldado por los medios de prensa con transmisiones ininterrumpidas y empresas que acercaron donativos para las y los alumnos movilizados. La ciudadanía se sintió conmovida y comenzó a acudir en masa a ayudar a los jóvenes hasta lograr el objetivo. ¿Era ese el sentido?¿La renuncia y la prisión del rector?.

El costumbrismo mesiánico que subyace en la sociedad paraguaya o el atribuir cualidades únicas y superiores al líder, que indica que cortando la cabeza el cuerpo se arregla, sale a aflorar en éstas situaciones y se erige en el peor enemigo de ésta oportunidad de cambio. Con la partida del rector que respondía al ala del stronismo clásico-tradicional, se crea la ilusión efímera de que los problemas están solucionados y que todo será mejor en la UNA. Esto no es cierto. La asamblea universitaria del martes 29 de septiembre debe ser la madre de todas las batallas, pues si es que los últimos bornes del stronismo no se rompen, los que vengan después repetirán el mismo patrón siempre tentados por la corrupción.

Aunque la ciudadanía pueda estar celebrando con los estudiantes la renuncia y la prisión de Froilán Peralta, es necesario entender que los cambios profundos y necesarios para la educación terciaria en el país deben materializarse a través de la asamblea del día martes con una modificación del estatuto de la UNA antes de la intervención de la CONES. La universidad paraguaya debe encaminarse a ser una casa de estudios del Siglo XXI en la que existan rubros docentes para profesores investigadores de tiempo completo en todas las disciplinas, que accedan a esas plazas bajo concurso público como dicta la ley (en igualdad de condiciones), que esté gobernada por académicos de renombre (que los tiene) y no por operadores políticos ni con injerencia de los políticos de derecha o izquierda. No es casualidad que la presencia de la UNA entre las más prestigiosas de América Latina se desvaneció, se desmayó, se durmió.

El camino a la modificación de la realidad debe seguir siendo acompañado por el estudiante de la UNA que dio su grito hacia la impunidad y la corrupción, aunque tiene que aprender otras lecciones importantes: que pertenece a una clase privilegiada, que la ciudadanía sostuvo su lucha y que como estudiante de una universidad pública se debe a la gente que está por fuera del sistema educativo y que su finalidad es producir conocimiento y ciencia para mejorar las condiciones de vida de los que no están dentro del sistema. El estudiante de la UNA de cualquier carrera en la actualidad es un completo ignorante de esto.

La lucha de las y los estudiantes acompañada por la ciudadanía tendrá un final feliz si es que se realizan estos cambios el día martes. La función de la intervención del CONES debería ser darle respaldo a estos cambios, si la comunidad universitaria así lo decidiera. Lo que sí se puede definir es que ese día, en esa asamblea, se dará la decisión más importante de la democracia paraguaya y está en manos de las autoridades de la UNA, no en los políticos de los tres poderes del Estado. Ese día se decidirá si seguimos alimentando la bestia autoritaria que produzca más bestias o si entramos en sintonía con el resto del mundo fomentando valores democráticos tan necesarios en estos tiempos tan difíciles.

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1- Sociólogo por la Universidad Católica de Asunción. Candidato a Maestro en Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), México. Diplomado Superior en Desarrollo, Políticas Públicas e Integración Regional por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Argentina.

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