Un “Vacío” en la Manzana de la Rivera

Exposición de la artista plástica Leticia Casati. ¿Un talento en bruto o un bruto talento?

Autorretrato de Leticia Casati.

Autorretrato de Leticia Casati.

El pasado miércoles se inauguró la exposición titulada “Vacío”, de la artista plástica Leticia Casati, en el espacio Miguel Acevedo del  Centro Cultural de la Ciudad “Carlos Colombino” Manzana de la Rivera. La misma forma parte de proyecto “Espacios Emergentes” y estará abierta al público hasta el 15 de junio. Se puede visitar de lunes a viernes, de 8:00 a 20:00 hs., sábados de 8:00 a 18:00 hs.; domingos de 9:00 a 18:00 hs.

La exposición incluye dibujos realizados con  rapidograf, tinta china y pintura a base de temple de huevo.

El  profesor y dibujante Gabriel Brizuela Santomé refiere sobre las tonalidades sombrías empleadas por la artista que nos lleva a contemplar un arcoíris melancólico, pero que termina por conquistar al espectador.

“La sensibilidad de Leticia para captar la esencia de las formas, del color sin color, porque los somete a su gusto personal, los lleva hasta la bicromía o incluso a la monocromía rescatando lo necesario para agregar una dosis de dramatismo tan peculiar, presente en la mayoría de sus obras. Ella transporta la realidad cromática a una composición rancia, aun cuando nos encontremos con todos los colores del arco iris, su arcoíris será opaco, melancólico, como si cargara una tristeza pesada, conmovedora, encantadora, mágica y seductora que termina conquistando al espectador hasta convertir sus emociones en una sonrisa cómplice de aprobación y agrado”.

Luego se pregunta: ¿qué tienen las obras de Leticia Casati que pueden provocar esas sensaciones tan contradictorias? Brizuela Santomé destaca la buena técnica, el trazo preciso, seguro, firme, cargado de expresividad. “En la pincelada, el gesto rápido, la contención medida para que esos salpicones de color nos dejen crear a nosotros también los límites de cuanto queremos ver, más allá de lo que nos está mostrando”, señala.

unnamed 42En las obras de la artista también se observa la intención de captar la esencia de las cosas más allá de su expresión aparente y apelando a una economía de recursos.

“Sus figuras tienen la síntesis del boceto, del sketch, de la instantánea robada de la vida. En cada obra de Leticia hay una carga dramática considerable, sus retratos no son figuras que quieran ‘parecerse’ al modelo, son punzantes trazos que hurgan en su interior para desnudar sensaciones escondidas… ¿de quién? ¿Del modelo o de Leticia? Qué importa… Lo que importa es la emoción, porque no siempre se consigue decir tanto con la maravillosa austeridad con que la artista nos cuenta estas historias.

Cuando asistimos a los primeros pasos de los audaces aventureros del arte siempre resulta más fácil y conservador decir que estamos ante un talento en bruto. Yo me atrevo a afirmar con total convencimiento que, el de Leticia, es un bruto talento”, concluye Brizuela Santomé.

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