Un reformista moderado llega a la presidencia de Irán

Hassan Rohani, declarado ganador en las elecciones presidenciales de este fin de semana en Irán, es el único clérigo y el único considerado moderado de los seis candidatos que se postularon para suceder a Mahmoud Ahmadinejad.

Rohani. Foto: AP

El clérigo reformista obtuvo 18 millones de votos, lo que le otorgó una ventaja de más de 50%, lo suficiente para ganar en la primera vuelta y muy por delante de los dos candidatos considerados favoritos por sus apoyos entre los sectores conservadores que controlan los hilos del poder, Mohamed Qalibaf y Said Jalil.

Seis eran los candidatos para suceder a Mahmud Ahmadineyad, quien tras dos mandatos quedó sin chances para un tercero, según la Constitución islamita.

Los analistas consideran que la alta participación en las elecciones -72,2%- fue clave para el buen resultado del moderado Rohani. Ocho candidatos lograron atravesar el riguroso proceso de selección que eliminó a 678 aspirantes, aunque dos de esos ocho luego se retiraron.

En su página web, el Ministerio de Interior agradeció la «participación masiva del pueblo iraní, que siguiendo las directrices del líder supremo (ayatolá Ali Jamenei) está creando una epopeya política».

El ayatolá Jamenei ya felicitó a Rohani por su victoria, que será ratificada el próximo 3 de agosto en el parlamento, mientras que Estados Unidos ya ha dicho que «está listo para involucrarse directamente» con Irán, y en especial con su controversial programa nuclear.

Otros países como Francia y Reino Unido también han expresado sus deseos de trabajar con el nuevo líder.

¿Quien es Rohani?

Rohani, 64 años, ha ocupado diversos cargos parlamentarios y se desempeñó como jefe negociador nuclear. Ha sabido llegar a los reformistas en los últimos días.

Habla con soltura inglés, alemán, francés, ruso y árabe, y tiene un doctorado en leyes de la Universidad Caledonian de Glasgow (Escocia).

La oleada de apoyo que gozó le llegó después de que Mohammad Reza Aref, el único candidato reformista, anunciara el martes pasado que se retiraba de la carrera por consejo del expresidente reformista Mohamed Jatamí, que entonces decantó su apoyo hacia Rohani.

También tiene el respaldo del expresidente Akbar Hashemi Rafsanjani, quien representa a otros islamistas moderados y al que se le prohibió participar como candidato en las elecciones.

Rohani aglutinó a grandes multitudes dondequiera que fue durante la campaña electoral, hablando de reformas, prometiendo liberar a los presos políticos, garantizando la defensa de los derechos civiles y prometiendo devolverle «dignidad a la nación».

En los debates televisados planteó temas tabú, como el enfrentamiento con las potencias mundiales por el programa nuclear, las sanciones internacionales, el estado calamitoso de la economía y el extremo aislamiento de Irán en la comunidad internacional.

También se compromeió a restablecer las relaciones diplomáticas con el viejo enemigo de Irán, Estados Unidos, que cortó las relaciones con el país a raíz de la toma de la embajada de EE.UU. en Teherán por estudiantes islámicos en1979.

Rohani instó a los iraníes a votar, diciendo que la línea dura «no quieren que voten, quieren ganar el voto sin desafíos».

Figura clave

El clérigo es una figura clave en la política iraní. Ocupó diversos cargos parlamentarios como vicepresidente y representante del líder supremo ayatolá Ali Jamenei en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

Rohani fue jefe negociador nuclear de Irán bajo Jatamí, y actualmente dirige el Centro de Investigación Estratégica del Consejo de Conveniencia (el consejo es un órgano asesor del líder supremo).

Durante las manifestaciones estudiantiles contra el cierre de un periódico reformista en 1999 adoptó una postura firme y no titubeó en decir que los detenidos por el sabotaje y la destrucción de bienes del Estado enfrentarían a la pena de muerte si eran hallados culpables.

Pero más recientemente, apoyó las manifestaciones que estallaron tras las elecciones de 2009 y criticó al gobierno por oponerse a lo que según él es el derecho del pueblo a protestar pacíficamente.

Además ha criticado abiertamente el presidente saliente Mahmoud Ahmadinejad diciendo que sus «observaciones descuidadas, no calculados y no estudiadas» le han costado muy caro al país.

Fuente: BBC

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