“Un Estado laico es el único que puede garantizar la libertad religiosa”

En esta entrevista con Rosa Posa, del grupo por los derechos de las lesbianas Aireana, la activista nos habla sobre las implicancias de que un Estado laico adopte en la práctica una religión como la “oficial”. 

Rosa Posa, del grupo de defensa del derechos de las lesbianas Aireana. Foto:

Rosa Posa, del grupo de defensa del derechos de las lesbianas Aireana. Foto: Lorena Espinoza Peña.

Posa observa que el catolicismo sigue enraizado en las instancias gubernamentales, que adoptan sus símbolos, y que solo un Estado laico puede garantizar la plena libertad religiosa. También advierte sobre la persistencia de una moral sexual propia de la Inquisición que coarta la libertad, principalmente de las mujeres.

–¿Qué implicancias tiene para la vigencia de un Estado laico que este adopte feriados religiosos como la Semana Santa. 

–El catolicismo sigue formando parte del Estado. Los feriados religiosos son un detalle más.

Independientemente de la religión, todas las personas pueden aprovechar los feriados. En Uruguay se llama la «Semana del Turismo», no tiene contenido religioso, y las personas le dan el sentido que le quieran dar.

Hay personas que confunden Estado laico con Estado ateo. Un Estado laico, aconfesional, como dice nuestra Constitución, es el único que puede garantizar la libertad religiosa. Ahora estamos todavía lejos de eso. En muchas instituciones de Estado hay símbolos de una sola religión, y lo que es peor un pensamiento único empapa las políticas públicas, las leyes. Pero no siempre, no en todas las políticas.

–Y bajo la coartada de que son un grupo “mayoritario”, el Estado adopta de hecho el catolicismo como la religión oficial.

–Cuando se argumenta que se trata de una religión mayoritaria, justamente debe pesarnos como ciudadanía el respeto profundo a las llamadas «minorías». En el Paraguay hay grupos judíos, islámicos, umbandistas, Bah’ai, y varios grupos evangélicos y además hay otras llamadas minorías como los pueblos indígenas, y eso que dicen «minorías sexuales». La palabra minoría siempre es relativa porque todas las minorías sumadas somos mayoría. Lo que ya no podemos escuchar es cuando a alguien se le ocurre decir que las mujeres somos minoría.

–¿Cómo se podría avanzar hacia la plena vigencia del Estado laico?

–Para avanzar hacia el Estado laico debemos dar pasos en este sentido, entender que la pluralidad pasa por que una sola religión abandone el dominio, esto es lo que cuesta. Pero no para que sea ocupado por otras, sino por el Estado, eso abre y permite una pluralidad no marginal.

No hay que confundir lo religioso con lo fundamentalista, extremista, integrista (tiene muchos nombres). La religión católica tiene mucha diversidad de pensamiento. Aunque la jerarquía lo pretenda, el pensamiento no es único. Mirá, por ejemplo, que el sector de la Iglesia que apoya a los presos políticos de Curuguaty y el de esas manifestaciones «quiero papa y mamá» no es la misma gente.

Entonces ese sector fundamentalista que solo se preocupa por mantener una especie de moral sexual propia de la Inquisición, ataca sistemáticamente cualquier programa, política, proyecto de ley que tenga que ver con la sexualidad, con la salud, la educación, el acceso a la información y, sobre todo, la libertad de las mujeres, que les molesta mucho.

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