Un análisis de la diglosia en Paraguay: matices para una política lingüística eficiente

La escritura se asocia directamente al desarrollo tecnológico de las lenguas, y por tanto, al prestigio y al estatus de ellas. Ello, obviamente, sin descontar la oralidad, que es uno de los pilares de la conservación de todas las lenguas.

Fuente: clasipar.paraguay.com

La vitalidad etnolingüística

Los especialistas llaman así a un conjunto de factores que influyen en el mantenimiento y desarrollo de una lengua. Estos elementos son tres: el estatus, el peso demográfico y el apoyo institucional (Appel y Muysken, 1996: 52). En el presente artículo analizamos la vitalidad etnolingüística, sobre todo en el factor estatus, aplicada a la realidad sociolingüística de Paraguay, un país que tiene un bilingüismo castellano-guaraní diglósico, es decir, la lengua guaraní se utiliza solo en determinados ámbitos de la vida social (cf. Ferguson, 1959). Desde esta realidad, a veces ambivalente, presentamos una descripción de algunos matices relacionados con el estatus y la diglosia de la lengua guaraní, que quizá científicamente sean obvios, pero es importante resaltarlos para revisar y madurar acciones políticas en pro de la conservación y el desarrollo de esta lengua, y por qué no, de los de otras que viven en condiciones parecidas.

Como vemos, el estatus se sitúa en primer lugar entre los factores de conservación de una lengua; sin embargo, dicho elemento se compone de actitudes sociales nacidas de creencias de los individuos hacia determinadas lenguas o usos lingüísticos dentro de una misma lengua (Moreno Fernández, 2008: 177-190), y esa condición subjetiva hace al prestigio muy difícil de demostrarse intrínsecamente. Lo que sí es demostrable son sus efectos en el uso de una lengua.

Sobre la cuestión del estatus del guaraní en Paraguay hay opiniones muy dispares, que ya ha sido abordado por mí en un trabajo reciente, Bilingüismo paraguayo por dentro (Aguilera Jiménez, 2011: 57-62). Hay autores que defienden la igualdad de estatus entre castellano y guaraní, y otros que la niegan. A partir de estos trabajos se puede hablar de una fuerte lealtad de los hablantes del guaraní hacia su lengua, valor que, sin embargo, no se traduce en un uso generalizado del idioma en todos los ámbitos de la vida social. 

La escritura y el estatus

La escritura se asocia directamente al desarrollo tecnológico de las lenguas (Ong, 1997), y por tanto, al prestigio y al estatus de ellas. Ello, obviamente, sin descontar la oralidad, que es uno de los pilares de la conservación de todas las lenguas. Algunos autores incluso van más lejos y afirman que el Estado moderno es una creación de la lengua escrita (Clanchy, 1999).

En Paraguay tradicionalmente escribimos una lengua que casi no hablamos y hablamos una lengua que casi no escribimos. Así podemos resumir, de manera muy superficial por cierto, la situación histórica del castellano y del guaraní. La lengua local se ha mantenido eminentemente a nivel oral hasta tiempos muy recientes, mientras que el castellano ha sido la lengua de la cultura y la educación per se. Esta realidad ilustra el hecho de que, por ejemplo, entre el primer diccionario de la lengua guaraní, escrito por el sacerdote Antonio Ruiz de Montoya y publicado en 1639, haya un vacío de publicaciones importantes de casi 300 años, hasta el siglo XX. Efectivamente, la mayoría de las crónicas refieren que a lo largo de la colonia española no se escribía nada en la lengua del indio (Cardiel, 1900: 389, apud Melià, 1988b: 41). Sin embargo, esta realidad ha comenzado a cambiar desde el inicio del siglo pasado, gracias a varias generaciones de autores de fuste en la lengua guaraní, en los distintos géneros de literatura.

A nivel de la Secretaría de Políticas Lingüísticas hemos comenzado la tarea de que el guaraní, hablado y escrito, se afiance como una de las lenguas oficiales, junto al castellano, en la administración del Estado.

La equidad no es suficiente

Curiosamente, en una lengua de menos prestigio algunos fenómenos lingüísticos naturales a todas las lenguas producen efectos completamente distintos. Por ejemplo, los préstamos entre las lenguas. Este es un fenómeno del que ya se hablaba en la clásica obra Crátilo de Platón, escrita hacia el año 364 antes de Jesucristo (Gómez Capuz, 1998: 104). Se trata de un fenómeno inherente a la historia y evolución de cualquier lengua. Lo prueba el castellano mismo, o el inglés, que cada día acrecientan su léxico con los préstamos lingüísticos que incorporan en toda su geografía. Sin embargo, en una lengua de poco prestigio, este mismo fenómeno tiene connotaciones negativas. La mayoría de los especialistas en lengua guaraní, por ejemplo, consideran señal de decadencia que la lengua incorpore nuevos préstamos, sobre todo del español.

Igualmente, una lengua de poco estatus, aun en la equidad completa frente a otra de mayor prestigio, no tiene las mismas ventajas que esta, debido a que no posee los mismos valores agregados -hablando en términos de las ciencias económicas-. En este sentido, declarar la enseñanza optativa de la lengua guaraní o de otras lenguas indígenas en el sistema público es una decisión que requiere mayor atención institucional. Pues debido a las cuestiones del estatus las lenguas autóctonas no pueden competir en igualdad de condiciones con las demás lenguas internacionalizadas, pues aquellas son poco elegibles frente a estas. Igual análisis podemos aplicar a la bilingüización generalizada de la población, muy plausible en un entorno bilingüe paritario, pero debido al desnivel del estatus puede significar, en la práctica, un abandono progresivo de la lengua autóctona.

Estas son algunas de las cuestiones que ponemos sobre la mesa para pensar qué haremos con nuestras lenguas en el presente y en el futuro en Paraguay. De lo que sí estamos seguros es que el bilingüismo paraguayo, o más precisamente, la lengua guaraní en contacto con el español y las demás lenguas nacionales, está en un momento de grandes cambios en su ecología tradicional, quizá comparable al paso que dio al dejar de ser lengua indígena y convertirse en idioma de los mestizos paraguayos. Es necesario que conserve sus hablantes tradicionales y gane otros nuevos, en ámbitos no habituales para ella.

Por todos estos factores, la lengua guaraní depende más que nunca de una política lingüística clara, efectiva y sostenible por parte del Estado paraguayo.

 

*Este texto corresponde a la ponencia presentada al Primer Congreso Internacional sobre Patrimonio Cultural Lingüístico, llevado a cabo en Alcalá de Henares, España, entre los días 21 y 22 de junio del presente año.

**Domingo Aguilera es Director General de Investigación Lingüística Secretaría de Políticas Lingüísticas del Paraguay.

 

Referencias bibliográficas

Aguilera Jiménez, Domingo (2011): El bilingüismo paraguayo por dentro. Influencias de la lengua española sobre el guaraní hablado en Paraguay. Asunción: Servilibro-Fundación Tapé Avirú Paraguay.

Appel, René & Muysken, Pieter (1996): Bilingüismo y contacto de lenguas. Barcelona: Ariel.

Clanchy, Michael (1999): La cultura escrita, la ley y el poder del Estado. Universitat de Valéncia. Arché 5: Departament d’Historia de l’Antiguitat i de la Cultura Escrita. U. D. Paleografía.

Ferguson, Charles A. (1959): Diglossia. Word 15: 325-340.

Gómez Capuz, Juan (1998): El préstamo lingüístico. Conceptos, problemas y métodos. Cuadernos de Filología, anejo XXIX. Valencia: Universitat de València.

Meliá, Bartomeu (1988b): Una nación, dos culturas. Asunción: RP-CEPAG.

Montoya, Antonio Ruiz de (2011 [1639]): Tesoro de la lengua guaraní. Asunción: Cepag.

Moreno Fernańdez, Francisco (2008): Principios de sociolingüística y sociología del lenguaje. Barcelona: Ariel.

Ong, Walter J. (1997): Oralidad y Escritura. Tecnologías de la palabra. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina.

 

 


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