Un amigo es un tesoro

Opinión. Alfredo Stroessner fue elegido “Presidente Honorario de la Cruzada Mundial de la Amistad” en 1957.

El primer cruzado.

En 1957 se festejó el primer Día de la Amistad en Puerto Pinasco, Chaco paraguayo, por iniciativa del médico cirujano y coronel de la nación Ramón Artemio Bracho, quien, mientras ejercía sus funciones como médico rural en Puerto Pinasco durante la época de la dictadura stronista, logró que aquel 30 de julio, industriales tanineros y sus esclavos indígenas, estrecharan las manos simulando su mutua aversión.

Convencido de haber transformado julio en júbilo, nombra al tirano dictador Alfredo Stroessner como “Presidente Honorario de la Cruzada Mundial de la Amistad”, iniciativa que jamás pensó, transformaría por completo el destino de este país.

Aparentemente tal galardón horadó de tal manera la consciencia del dictador, que decidió seguir acumulando méritos hasta convertirse en artífice de la Cruzada de la Amistad, beneficiando a todos sus amigos hasta en las más perjudiciales concesiones. Tan generoso fue, que puso el país a entera disposición de aquellos que hoy proclaman con toda razón e impunidad: “con Stroessner era feliz y no lo sabía”

Los amigos de los amigos del tirano también salían favorecidos, pero en una magnitud menor, que iba descendiendo en la misma proporción en que se alejaban del campo de influencia y así sucesivamente, hasta conformar la primera pirámide Ponzi.
del Paraguay.

Aquellos que por mala fortuna no conseguían participar de este Régimen de la Amistad, quedaban fuera de los beneficios que brindaba el campo magnético influyente. Pero si alguno, por decisión propia rechazaba amistades de este selecto grupo, era debidamente torturado hasta que lo convertían en el verdadero amigo invisible.

Así, este fraternal festejo, gracias a su incansable práctica, ha evolucionado al punto de instalarse, no tanto como tradición sino como parte vital de nuestra cultura que hoy, en el mundo de habla hispana, se conoce con el nombre de “amiguismo”.

La denodada lucha del Dr. Bracho y su afán por la amistad, ha llegado al punto de conseguir su mayor objetivo: que la ONU imponga a todos los demás países del planeta, el 30 de julio como el Día de la Amistad. Gracias a Bracho, a Stroessner, al Paraguay y su bien ganada fama de ser “el país de los amigos”.

Haciéndose eco de este singular logro, un grupo de irreflexivos y generosos ciudadanos no tuvo mejor iniciativa que organizar otro movimiento para proponer al Dr. Artemio Bracho al NOBEL DE LA PAZ, un gran error de rubro, debiera ser en todo caso el de economía, porque en Paraguay, gracias a la institución del amiguismo, “un amigo es un tesoro”.

Fuente: http://miradahorizontal.wordpress.com

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