Khan eligió un templo cristiano, la catedral de Southwark, junto al río Támesis, para asumir la gobernación de la ciudad en sustitución del conservador Boris Johnson, y se convirtió en el tercer alcalde electo de la ciudad de Londres, capital del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RU) y el histórico, durante siglos, centro mundial de las finanzas, posición compartida desde hace varias décadas con la estadounidense Nueva York.

Según la etimología, Sadiq Khan significa “príncipe justo” y en la historia personal del nuevo alcalde surge que proviene de un origen humilde y es militante del Partido Laborista.

Su condición de alcalde musulmán constituye una contradicción en sí dado que mientras para el RU su principal actividad económica es la captación de dinero y su préstamo a mayor interés, el fundador del islamismo, Abu’l-asim Mohammed Ibn Abd Allah (Mahoma), en los escritos datados entre 610 y 632, que constituyeron el Corán, rechazó los intereses monetarios, el comercio abusivo y reclamó aportes solidarios.

EL RU al 31 de diciembre de 2014 contaba con un dinero estricto equivalente a 106.400 millones de dólares estadounidenses mientras que su sistema financiero manejaba 3,567 billones, es decir casi 33,53 veces la primera cifra mencionada, y había otorgado préstamos por 3,366 billones, a una tasa del orden del 4,45% anual, lo que implica una rentabilidad de casi 150.000 millones para el mercado londinense.

Esa cifra implicó 6% de los u$s 2.594 billones que conforman el Producto Interno Bruto (PIB) de todo el RU, frente a algo menos del 20% de la industria y cerca del 0,5% de la agricultura, con lo cual el 80% corresponde a los diferentes servicios, incluyendo los financieros, los que, en conjunto, dieron lugar al 83,5% del empleo, contra el 1,3% de la agricultura y el 15,2% de la industria, mientras el desempleo se situaba en el 6,3% y las inversiones alrededor del 17%.

Si bien varios estados musulmanes apostaron, en particular Arabia Saudita, apostaron al negocio financiero contradiciendo las enseñanzas de su profeta Mahoma, en los últimos años se ha incrementado la aparición de la banca islámica que opera sin cobrar intereses desde que en 1963 Ahmad El Najjar crease el Mit Ghamr, seguido en 1972 por el Banco Social Nasr y en 1975 por el Dubai Islamic Bank, al que siguieron otros.

Otros países, incluso no musulmanes, entre ellos Arabia Saudita, Kazajistán, Malasia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Marruecos, Turquía, Alemania, Egipto, Uzbekistán, Pakistán, Surinam, Nigeria, Albania, Irak y Senegal, acordaron la creación del Banco Islámico de Desarrollo destinado a impulsar el avance de estados musulmanes más atrasados y para eso se aplica el criterio de los préstamos sin interés.

La victoria del musulmán Sadiq Khan sobre su contrincante conservador Zac Goldsmith, de origen judío, por el 57% contra el 43% de los votos emitidos por los londinenses, genera una serie de interrogantes en las circunstancias actuales económicas, políticas y sociales que atraviesan el mundo y de las cuales la serie de problemas que afectan a la Unión Europea (UE) es de las más delicadas.

Los islámicos en el RU constituyen el 4,4% de la población total y son una parte importante del 4,2% de la de origen indo-pakistaní-bengalí y del 3% de la comunidad afrobritánica, precisamente en momentos en que estos últimos se han constituido en una causa de conflictos muy serios para buena parte del continente europeo por lo que implica social y económicamente la llegada masiva de refugiados que cruzan el Mar Mediterráneo.

Khan, de 46 años, es descendiente de paquistaníes, hijo de un conductor de ómnibus, criado en una vivienda provista por el erario público en los tiempos del “estado de bienestar” previo a la gestión de Margaret Thatcher, y educado en una escuela pública, mientras que su derrotado Goldsmith, de 41 años, pertenece a una familia multimillonaria de banqueros judíos, lo que los presentó como contracaras de una sociedad multiétnica.

Con su victoria Khan da nuevos aires a la izquierda laborista, mal parada en Gales y Escocia, al tiempo que su victoria sobre Goldsmith, islamófobo y antieuropeo, también favorece la postura en pro de la permanencia del RU en la UE frente al próximo referéndum en el que debe decidirse la misma y frena las posturas anti musulmanas que se han venido desarrollando en buena parte de Europa y en los propios Estados Unidos de América.

Como otro hecho anecdótico, el triunfo de este descendiente de un chofer de ómnibus tal vez haya puesto contento al acorralado presidente venezolano Nicolás Maduro, quién fuera él mismo conductor de ómnibus, y tampoco hay que olvidar que otro laborista de izquierda, Kenneth Robert Livingstone, el primer alcalde de Londres, entre 2000 y 2008, fue el creador del peaje urbano que generó recursos para el municipio y disminuyó la circulación vehicular.