Trabajador echado «a patadas» de Acuarela pide superar el miedo y la humillación

En la churrasquería Acuarela, harto de tanta explotación, Francisco Reyes (24 años) intentó organizarse con sus compañeros. Recibió empujones y escupitajo étnico racial de parte del dueño Valdinarte Cardoso.

A los 13 años, trabajó en el restaurant Taipei. Un poco antes, con su familia, se afincó en la Chacarita. Habían llegado de Tavai, Caazapá, cuando él tenía pocos años. Primero se asentaron en Limpio, pero era muy lejos ya para su madre que laburaba en quehaceres domésticos en la capital.

Cuando intentó organizarse con sus compañeros para demandar horas extras impagas, retención de sueldos, cobro indicresional por llegadas tardías, él ya conocía el ámbito. Ya sabía que era duro y que los derechos se habían pulverizado en la negación y la complicidad estatal.

“En algún momento llegué a trabajar 15 horas”, nos cuenta sin pretensión. En gastronomía pasó por asistencia de cocina, mandados, limpieza y atención al cliente.

A sus 13 años, 11 años atrás, recuerda como si fuera ayer, ganaba G. 180.000 mensuales.  Juntando platita acá, platita allá comían o malcomían con sus hermanos.

De toda la explotación laboral, él cree que los extranjeros son “los peores” porque “tienen estrategia para explotar”

-Cómo es eso

Y sí, te hacen firmar renuncia cuando te contratan, saben cómo manejar planillas en negro, es como si  tuvieran mayor capacidad para explotar a la gente.

Un buen día se hartó del país. Se marchó a Buenos Aires. Allí trabajó en talleres de zapatería, donde casi “todos son paraguayos”. Allí aprendió este oficio.

“Pero yo me decía: debo volver, debo enfrentarme, debo organizarme con la gente. No puedo huir de mi país”.

Esta certeza lo devolvió al país. Retomó de nuevo lo que sabía: trabajar en restaurantes, pero ya con dos hijos a cuestas.

La cosa se había puesto un poco más complicada. En Acuarela se encontró con que debía entrar a las 9, pero registraban su ingreso a las 11.00 y que no había, por las noches, un horario de salida. Le habían prometido pago del 1 al 5, pero se les pagaba (Acuarela cuenta con más de 40 empleados) entre el 15 y 20. Se encontró con que no habría seguridad social (IPS) y con un patrón que es “un animal”, que “maltrata y humilla a la gente”.

“Ya no podíamos aguantar”

Valdinarte (a la derecha) con el director brasileño de Itaipú.

Valdinarte (a la derecha) con el director brasileño de Itaipú.

Junto con tres compañeros realizaron la denuncia en el Ministerio del Trabajo. El patrón recibió la noticia muy enojado. “Me echó a patadas, me empujó…”

Esto ocurría unos días después del audio que se viralizó en internet. Al señor Valdinarte se lo escucha muy exitado, muy prepotente, casi una reencarnación del espíritu de los “coroneles” en los cafetales de Brasil o los reyes del ganado.

Francisco todavía está muy golpeado por el maltrato. Sus ojos, abruptamente, se vuelven lacrimosos. Qué hacer ante estas expresiones de Valdinarte:  “Sos un malagradecido y de la campaña porque no sabés hablar. No sabés pensar. Pensás con tu culo. Que se vaya a buscar su derecho en el culo de la madre”.

La audiencia del Ministerio de Trabajo con la empresa se suspendió para el viernes. Hasta el momento, este organismo no se ha pronunciado ante la evidencia de los maltratos.

Reyes deberá conseguir trabajo. En el sector gastronómico, Valdinarte le ha dicho que tiene influencia. Y allá, en la Chacarita, otra «batalla»: resistir en el territorio. Es que su casita forma parte la franja costera.

 

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