“Todos los días hasta que renuncie”

Por Paulo López

Una fuerte llovizna caía sobre el barrio Ita Pytã Punta. El ambiente era de fiesta y algarabía. La batucada calentaba el ambiente bajo el grito de “la lluvia no nos para, renunciá decana”. Así se preparaba el cierre de una nueva jornada de protesta de los estudiantes de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) exigiendo la renuncia de la decana, María Angélica González de Lezcano, por presuntas irregularidades administrativas y medidas arbitrarias como la resolución que obliga a contar con permiso para la realización de cualquier actividad gremial o cultural, así como la apertura de sumarios contra alumnos y docentes que critican su gestión.

Los manifestantes también piden la renuncia de la vicedecana, Gladys Ríos, y de todo el Consejo Directivo por apañar los hechos de corrupción y ser partícipes de los manejos autoritarios de la decana. La exigencia incluye la dimisión de los representantes estudiantiles José Osorio y Pamela Acuña, quienes apoyaron la resolución y luego intentaron desentenderse alegando que no habían leído el documento antes de firmarlo.

Hacia las 20:00 horas la marcha inició su avance rumbo a la avenida Carlos Antonio López, bajando luego por la calle Montevideo y recibiendo a su paso el apoyo de los residentes, que saludaban desde sus balcones, ventanas y otros salían hasta la calle para saludar a los jóvenes que desde la universidad encarnan el hartazgo de la ciudadanía ante tanta corrupción imperante.

Los centenares de manifestantes torcieron repentinamente la marcha hacia el Paseo Encarnación, donde en la estrecha callejuela retumbó el cántico que más euforia infundía en la concurrencia: “Todos los días hasta que renuncie”. En esa callecita de la Asunción colonial reside la vicedecana Gladys Ríos, cuya salida también exigen.

“No más seccionales en las facultades”, fue otra de las consignas más coreadas y que representa el rechazo a la política del “nuevo rumbo” de someter, a la vieja usanza, todas las instituciones de la república a los mandatos del partido de gobierno. En una muestra de grosera injerencia, el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Hacienda, forzó la elección de un nuevo rector extorsionando con que no liberaría los fondos para salarios e insumos del Hospital de Clínicas y cortó el proceso de discusión y elección de los mejores perfiles que proponían los estudiantes.

Si algunos de los hilos de la trama para la salida del rector Froilán Peralta fueron tejidos por el presidente Horacio Cartes en su disputa de poder con el senador Juan Carlos Galaverna, ahora como un búmeran la ola estudiantil puede alcanzarlo también a él. “Ahora vamos por vos”, ya le habían advertido.

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