Ticio Escobar: Si Roa Bastos, Josefina Plá y Olga Blinder aún viviesen hoy también serían perseguidos por la barbarie

El ex ministro de Cultura descalifica persecución de parte de la actual administración a intelectuales y artistas que trabajaron por el Bicentenario. Dice que dieron más de lo requerido por sus honorarios simbólicos. «La campaña culturicida llevada a cabo por el gobierno saliente, bajo el encabezamiento de la ministra Graciela Bartolozzi, está llegando a extremos que, si no serían tan graves, podrían ser calificados de grotescos».

Ticio Escobar. Fuente: Artenuevo.blogspot.com

El ex ministro de Cultura Ticio Escobar descalificó la actual persecusión llevada a cabo por la administración de Graciela Bartolozzi contra intelectuales y artistas que trabajaron durante el Bicentenario. A los mismos se los quiere ligar a hechos de corrupción por supuestamente no presentar informes. Escobar argumenta que los mismos «trabajaron muchísimo más tiempo que el requerido por los honorarios simbólicos que se les pagaban. Produjeron documentos fundamentales para el Bicentenario, generaron pensamiento, promovieron relecturas de la historia. Todos estuvieron en el mismo nivel: todos cumplieron con los mismos requisitos y entregaron con generosidad mucho más de lo que les correspondía hacer». Pidió asi mismo que se detenga la persecusión, y que las actuales autoridades terminen de irse.

Ticio Escobar dio a conocer su posición por medio de un texto escrito que hizo público:

PERSECUCIÓN A LA CULTURA EN EL PARAGUAY

Por Ticio Escobar, 5 de julio de 2013 

La campaña culturicida llevada a cabo por el gobierno saliente, bajo el encabezamiento de la ministra Graciela Bartolozzi, está llegando a extremos que, si no serían tan graves, podrían ser calificados de grotescos. Ahora, según me entero por el Diario Última Hora,  los asesores del Bicentenario están denunciados de corrupción por, supuestamente, no haber presentado informes. Dichos asesores son grandes y respetables creadores, historiadores e intelectuales: Guido Rodríguez Alcalá, Mabel Causarano, el Padre Bartomeu Meliá, Víctor Jacinto Flecha, Margarita Durán y Line Bareiro. Ellos trabajaron muchísimo más tiempo que el requerido por los honorarios simbólicos que se les pagaban. Produjeron documentos fundamentales para el Bicentenario, generaron pensamiento, promovieron relecturas de la historia. Todos estuvieron en el mismo nivel: todos cumplieron con los mismos requisitos y entregaron con generosidad mucho más de lo que les correspondía hacer. Lo hicieron no sólo movidos por pasión personal, sino impulsados por el interés en que las celebraciones del Bicentenario densifiquen sus conceptos y complejicen las miradas históricas vueltas sobre 200 años de Independencia.

Pensaba que se trataba de una persecución política. Pero ahora creo que, por encima de ella, se trata de una persecución cultural. Natalia Antola, la insustituible impulsora de las reformas de los museos nacionales en todo el país, así como de la Biblioteca y el Archivo, también está acusada (se habrá olvidado de sellar algún documento…). Ella era el brazo derecho de Carlos Colombino. Pero el propio Colombino, que recientemente falleciera para desgracia de este país, también fue acusado penalmente por la ministra Bartolozzi. Si Roa Bastos, Josefina Plá y Olga Blinder aún viviesen, hubieran trabajado por el Bicentenario: quizá hoy también serían perseguidos por la barbarie, como lo fueron durante la dictadura de Stroessner.

Quienes quieren empañar la reciente celebración del Bicentenario por considerar este acontecimiento un gran logro del gobierno de Lugo, deberían saber que mucho más que mérito del presidente anterior, mucho más que mérito mío o de Margarita Morselli, las glorias del Bicentenario se deben a la pasión de la ciudadanía, del pueblo, de la gente. A la convicción, la alegría y el entusiasmo que conmovió a las multitudes para celebrar lo mejor de su memoria. Si quieren demandar a los actores del Bicentenario tendrían que demandar a los paraguayos y paraguayas que empujaron sus bríos, que llenaron las calles y demostraron una cohesión excepcional, hoy perdida lamentablemente.

Por favor, señores/a agentes de esta persecución, ¡deténganse!: ya se están retirando, falta poco para el 15 de agosto más esperado por los sectores culturales (posiblemente por otros también) en toda la historia reciente. Terminen de irse y dejen ya de causar daño aun desde el umbral de la estrecha puerta del fondo que les entreabre la historia. Váyanse con su oscurantismo, su ignorancia y sus toxinas a otro lado, lejos de esta escena que todavía tiene esperanzas.

Una oscura causalidad (que, como toda causalidad, insinúa señales en el aire turbio): desde que se inició este gobierno murieron más artistas e intelectuales que en varios años. Valgan como ejemplo sólo los nombres de Margarita Pildayn, Emilio Pérez Chávez, César Cataldo, Beto Ayala, Palito Miranda, Carlos Colombino, Lázaro Medina, los hermanos Saúl y Alfredo González Ortigoza, Chester Swann. Muchos de ellos quizá hubieran sido perseguidos hoy por las razias del oscurantismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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