Terrorismo de Estado

Patricio Flores, 26 años, acaba de ser imputado por el fiscal Cristian Bernal de «perturbación a la paz pública» por haber filmado la toma simbólica del Ministerio de Educación y Culto por parte del Fenaes, el 2 de octubre.

La forma de su detención (policías de civil, en camioneta sin logo), el interrogatorio que sufriera el dirigente chileno (quién lo financiaba, si podía identificar a los muchachos del Fenaes…) son evidencias más que contundentes “del retorno de una policía clandestina y de procedimientos clandestinos tan comunes durante la dictadura stronista”, entiende Fabricio Arnella.
También la “orden de captura preventiva” forma parte de este esqueleto inquisitorial. “Preventivo de qué, prevenir de qué”, se pregunta Fabricio.
“Vivimos un agudo proceso de reafirmación del Terrorismo de Estado”, sentencia Fabricio.
Así como en la dictadura, «los padres de los dirigentes del Fenaes (Federación Nacional de Estudiantes) son amedrentados por directores de colegios».
Es la presencia “maccartista en la ciudad, es un terrorismo de Estado que en el campo ya se viene dando con sistematicidad”, reflexiona.
Esta situación, sostiene “nos pone en el desafío de mayor unidad de las fuerzas sociales y políticas. Porque, además, el fiscal Cristian Bernal no solo se anima a imputar a Patricio de perturbación a la paz pública sin ninguna evidencia sino que pide su prisión preventiva”.

 

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