Tava Guaraní queda aproximadamente a 370 km de Asunción, en el departamento de San Pedro, ciudad de Santa Rosa del Aguaraÿ, hecho municipio en el gobierno del pintoresco Luis González Macchi. Viajar al norte puede ser toda una odisea: el pasaje hasta el cruce de Santa Rosa del Aguaray es de cuarenta y cinco mil guaraníes y la parada, obligatoria puesto que no existe ningún transporte que vaya directamente hasta nuestro destino. De allí se toma otro que pasa por Tava Guaraní hasta el último de los trece asentamientos campesinos de la zona. El costo es de catorce mil guaraníes y tres horas de viaje.
Trabajando en Tava Guaraní
Hoy día van tres colectivos hacia los asentamientos. Aproximadamente a las nueve de la mañana, a las doce del mediodía y a las dos y media de la tarde. Después, solo queda esperar que llegue el siguiente día. Los domingos el único es el de las dos y media. Si la mala suerte nos acompaña y nos deja el último de los últimos colectivos, nos sobra hospedarnos en algún hotel. En promedio, cuncuenta cincuenta mil guaraníes la noche, hasta el mediodía siguiente.
En Santa Rosa del Aguaraÿ se tiene la impresión de estar en un gran mercado. Un caos pintoresco y ágil se desenvuelve alrededor de uno. Pero una vez entrado al camino que nos lleva a Tava se acaba el cemento y el asfalto y comienzan a verse las grandes extensiones de bosques (los que quedan) intercalados con enormes plantaciones de granos, propiedad en su mayoría de brasileños.
Desde el cruce de Santa Rosa hasta Tava Guaraní, esos 80 km. se sortean subiendo puentesitos puentecitos que parecen que están por desplomarse en cualquier segundo. Al costado del camino existen otras nuevas familias ocupando pequeños pedazos de tierra en sus chozas de hule negro. Todo ese recorrido de polvo era hecho a pie en un viaje de siete a ocho días por los primeros pobladores de la zona, actuales pobladores de Tava Guaraní.
Esos 80 km eran 100, porque antes, en los noventa, cuando fundaron recién lo que hoy es Tava Guaraní no existía camino alguno. Debían cruzar el inmenso kaœaguÿ, saltar alambradas y atravesar estancias para poder comprar los insumos que necesitaban para subsistir en medio de la fecunda agresividad de la naturaleza. En esas condiciones era más que prohibido enfermarse. O no se enfermaban o morían por el camino.
Aquellas inmensas dificultades parecieran hoy que nunca existieron o que desaparecieron igual que las hectáreas de robustos árboles, o quedaron ocultas bajo el polvo que levantan los colectivos y las motocicletas. Y si en algo se parecen los asentamientos con el centro urbano de Santa Rosa es en la ruidosa cantidad de motocicletas que surcan como moscas los caminos. Esa característica casi típica lo comparten con el resto de las ciudades del interior del país. Sin embargo, algo único, diferenciador, hace que Tava Guaraní se distinga de los otros asentamientos. Lo primero que uno ve al llegar al asentamiento son los rostros de Francia y de los López pintados en una pared y el del Che Guevara en una de las paredes de La Escuela de la Libertad.
Así se llama la escuela que fundaron los pobladores y que la levantaron gracias a las horas y horas de lucha y manifestaciones, muertes y torturas. Pues, como dicen tanto los dirigentes como cualquier persona que se nos cruce por el camino, «todo lo que se tiene es fruto de nuestra lucha y no de la voluntad del los gobiernos».
En la escuela enseñan diez profesores. Algunos son habitantes de Tava Guaraní; otros vienen de los asentamientos cercanos o de Santa Rosa del Aguaraÿ. Del primer grado al tercer año de la media a los niños y jóvenes se les enseña lo que a cualquier otro de cualquier parte del país. Pero en Tava la enseñanza va también por otros rumbos. Adaptan el contenido a su propia realidad y a sus necesidades.
El equipo de fútbol de Tava Guaraní.
En el cuaderno del pequeño Guzmán, de segundo grado, hijo de Ursulina Díaz, conocida por todos como Loli, y de Samuel Mallorquín, se puede leer a modo de lección de caligrafía la palabra «luchar» repetida varias veces, como se hace desde siempre. Tres columnas con la misma palabra parecieran evocar el espíritu que hizo que este asentamiento prospere en medio de las más variopintas adversidades. Pues «acá la tierra no es el único problema que tenemos, heta mbaœe ko ñaikotevæ», nos cuenta Loli.
La concentración de la tierra en el país en pocas manos, el horroroso legado de la dictadura, las formas de gobiernos posibles, la historia social y política del Paraguay enfocada desde el punto de vista campesino es algo común en las aulas de la Escuela de la Libertad. Los profesores, los jóvenes y los niños se saben de memoria los problemas de la comunidad y saben también que para combatir las adversidades es importantísima la organización. Para reforzar esta certeza cada tanto se hacen talleres de liderazgo y de dirigencia de base. El mismo Ernesto Benítez, también docente, imparte estos talleres ayudado por compañeros de otras organizaciones sociales.
Los hombres de Tava Guaraní están curtidos en la tierra. Son fornidos y tienen un semblante severo pero amable. Las mujeres están hechas del mismo material que los hombres, cordiales y hospitalarias. Todos tienen sus tareas definidas sin ser demasiado estrictos. Como a las cinco y media, todos y todas se levantan a preparar el mate y la tortilla. Luego del desayuno, casi la totalidad de los hombres, junto con unas pocas mujeres, van al kokue que rodea el espacio urbano. Van en sus motos para preparar la tierra en donde cosechan diferentes tipos de granos, mandioca o piña según la estación. Los que quedan en el asentamiento, de diez mil metros cuadrados, se encargan de los niños, de las labores de la casa, de cuidar la huerta de autoconsumo y de los animales para luego llevar el almuerzo a los que están en el kokue. Toda la vida gira apaciblemente alrededor de la agricultura.
Al volver del trabajo se dispersan jugando al fútbol, volviendo simplemente a sus familias o, si la ocasión lo amerita, haciendo reuniones en donde discuten sobre los problemas que aquejan a la comunidad.
El asentamiento Tava Guaraní descansa bajo el inmenso cielo estrellado después de una larga jornada que se repetirá el día siguiente y el siguiente. Sin embargo, el curso que parece más que natural en la vida cotidiana puede verse interrumpido si sienten que se les está robando o violentando. Y no tendrán dudas de volver a las rutas.
Tava Guarani y Aguierito son los asentamientos insignias de la Coordinadora de Productores Agrícolas San Pedro Norte. Tienen un sistema de organización que les permitió sobrevivir a la adversidad geográfica y política y ahora vivir como comunidad con su sistema de producción. Hay cuestiones discutibles de la experiencia, pero indudablemente es un ejemplo interesante y digno de estudio el modelo de asentamientos que han construido.
Me interesa mucho el tema y al respecto estooy relizando un trabajo de tesis referente a la soja y su relación con la migración en san pedro y cualquier información sera de mucha utilidad
http://www.elcomercial.com.ar/secciones/opinion/notas/n1.asp
DiarioClorinda.com
La Verdad Sin Ataduras
http://www.diarioclorinda.com/
Lunes, 15 de junio de 2009
ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE
Compuertas abiertas para el desarrollo paraguayo
Por José Yorg
“Cómo debemos mantener la paz interna; cómo debemos fomentar la pública prosperidad y el bienestar de todos los habitantes del Paraguay”.
Dr. Gaspar Rodríguez de Francia
Desde la asunción al gobierno de la República del Paraguay por parte de don Fernando Lugo se ha acelerado el ritmo de un proceso inevitable, cual es el de destrabar aquellas estructuras y legislación obsoletas a las necesarias transformaciones que claman por emerger.
Desde luego que el advenimiento del presente gobierno es la prueba más acabada de ese proceso en marcha de transformación, que ahora deviene como vehiculo y necesario impulsor.
Las sociedades son escenarios de muchas disputas en virtud a los diferentes intereses en pugna, y en esa circunstancia, el Estado republicano debe mediar acorde a derecho socialmente aceptados y cumplidos, pero es que el problema mayúsculo se presenta precisamente allí, ya que los reclamos de los campesinos sin tierra es un síntoma de que el cuerpo jurídico está enfermo y desfasado, puesto que no garantiza un derecho constitucional a cada paraguayo de acceder a un pedazo de tierra.
Y no se trata sólo de cuestiones de ideologías y políticas, sino más precisamente de entender y comprender procesos económicos, que en el caso paraguayo, ya a todas luces, agotado, no va más, se finí. Claro que no va más… para la inmensa mayoría. ¿No es que la mayoría en democracia debe ser atendida y respetada?
El esquema productivo actual del paraguay está asentado en esquemas perimidos, obsoletos, feudal diríamos, puesto que el latifundio (aniquilado en los EE.UU. en el S. XIX) impide el propio desarrollo del capitalismo, por eso Paraguay es un país subdesarrollado.
Se trata de discernimiento económico, pero también de moral, justicia social y soberanía política.
La actual constitución, entonces deviene en una traba a los potentes torrentes de fuerzas productivas encerrados en sus contrapuestos articulados, no dejan que la renovación económica se produzca a partir de la incorporación de nuevos y vigorosos agentes productivos que aniquilarían el desempleo, la improductividad, el analfabetismo y la corruptela.
Son las necesidades las que marcan las decisiones a adoptar y ellas claman por decisiones de carácter innovador y acorde a la realidad económica-social, no tan solo del Paraguay, sino del mundo que marcha hacia otros modelos de desarrollo más incluyentes y equitativos.
Pero, debemos decirlo sin rodeos, el propio Lugo es una personalidad creada por las circunstancias históricas, es más, pudo haber sido otro, por tanto, si él no cumplimenta positivamente esa necesidad, otro lo hará, sin dudas.
La República del Paraguay es un pequeño país demorado económicamente, y mantenido en el retraso, pese a poseer recursos naturales y energéticos, por tanto, esa contradicción intolerable requiere para superarla de mecanismos acordes y no de ortodoxos lineamientos filosóficos ancados en privilegios que fosilizan desigualdades opresoras.
A los que así juzgan la vida, desde el privilegio y el mantenimiento de las desiguales, es menester recordarles que el hombre oprimido buscará siempre su redención mientras no se instaure una sociedad de iguales en derecho y oportunidades verdaderas y no ficticias. ¿QUÉ CLASE DE DEMOCRACIA ES ESTA QUE ACOTA Y ESTRANGULA LA POTENCIALIDAD PRODUCTIVA DEL PUEBLO? ¿NO ES ACASO QUE LA DEMOCRACIA ES EL GOBIERNO DEL PUEBLO POR EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO?
La constituyente nacional es una necesidad histórica irrefutable del pueblo, no resiste en su contra argumentos endebles y hasta risibles sino fueran por lo reaccionario y conservador que expresan intereses mezquinos y ciegos al legado de los prohombres que fundaron una Nación independiente, exactamente como afirmara el Karaì Guazú “El Paraguay no es patrimonio de España, ni provincia de Buenos Aires. El Paraguay es independiente y república”.
Se trata también, y en suma utilidad, de perturbarse y discernir desde cómo nació el Paraguay como nación, de restañar sus heridas que sangran todavía, de continuar la construcción del Paraguay que quieren propios y ajenos.
Lo diverso y lo nuevo no debe asustar cuando existe el debate y el consenso es posible en la búsqueda de una Constitución que sea el reflejo de la equidad y la justicia social, tan necesarios para forjar un desarrollo que eleve el nivel de vida del paraguayo.
El Dr. Gaspar Rodríguez de Francia dotó al Paraguay de una ley fundante y sobre ella edificó una Nación vigorosa, respetada y admirada ante el mundo porque sentó las bases sólidas de un modelo de desarrollo económico-social equitativo y científico-tecnológico de primer nivel, aun no alcanzado hasta hoy por el propio Paraguay pese al transcurso del tiempo. La estrategia integracionista latinoamericana por él definida fue corroborada por los hechos históricos en irrefutable constatación.
Ese formidable legado interpela con impiedad y apresura en términos perentorios a realizar la obra fundacional de un nuevo tiempo que tiene mucho de redención social y económica ante el sufrimiento real de la inmensa mayoría.
En esa faena colectiva y sin exclusiones políticas, ideológicas, religiosas, etc., otros legados se asoman prestos: el jopoi y el oñondibepà, formas autóctonas de cooperativismo.
La reforma agraria debe ser con base cooperativa y que la pretendida Constitución debe contenerla expresamente por razones ya expuestas en otro artículo publicado, pero lo replico porque considero pertinente a partir de los siguientes interrogantes:
¿Qué expresan las movilizaciones campesinas en procura de la anhelada tierra?
¿Es concebible-desde la ciencia económica-un campesino sin tierra?
¿Social y políticamente analizado la cuestión, es viable un país con una creciente contradicción?
“La mejor política para controlar y eventualmente evitar las invasiones de tierra por parte de los campesinos, constituye el impulso a priorizar la Reforma Agraria con Base Cooperativa, asumiendo posturas prudentes en los primeros pasos para la organización campesina, facilitándoles un papel protagónico en ese proceso a través de recursos para la capacitación y el asesoramiento que aseguren rentabilidad y sustentabilidad”.
“Al plantear la Reforma Agraria con Base Cooperativa se parte desde un enfoque realista, moderno y prudente, toda vez que se reconoce la escasez del factor tierra para adjudicar la cantidad optima e individualmente a cada campesino, adosándole la ventaja empresarial que otorgará la cooperativa, tendiente a garantizar la necesaria rentabilidad y dignificación social y económica del labriego”.
“La Patria soñada será construida por hombres y mujeres imbuidos de conocimientos, valores y sentimientos que tengan que ver con ese pasado glorioso del Paraguay cuyo proceso agroindustrial fuera interrumpido por intereses mezquinos externos”.
“Esta posición proclamada por un cooperante con visión latinoamericanista, enfatiza en particular, el método de la práctica de la cooperativización voluntaria y gradual, ¡¡ jamás de manera impuesta!!”
¡La constituyente nacional es una necesidad histórica que puede y debe acopiar la participación más amplia y democrática jamás soñada y forjada al calor de lo nuevo y venturoso!
¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!
*jyorg@argentina.com
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