También existen mundos sin mundial

Una fugaz crónica sobre la “vergüenza” brasileña. De cómo la gente habla con la tele. Y cómo, en ese mundo aparentemente totalizante, hay gentes que solo piensan en la merienda de sus hijos.


-Cómo está el partido, pregunta un secretario de Justicia al guardia.

 -Brasil pierde 5 a 0-, responde el guardia, enfático y nervioso.

-No, vos me estás mintiendo

El guardia de seguridad le dice: “marã pio che romojaputa. Brasil operde ha’éma ndéve”.

El oficial de Justicia se acerca al aparato de televisión. Es una Tokio antigua, de colores mucho más difusos que los emitidos por las plasmas.  

-Juan, ahí dice 5-0. No puede ser. No puede ser. Esto es increíble.

Se retiran. “Vamos a ver el segundo tiempo. Estará bueno”.

Refresca algo. Los rayos del sol se esconden detrás de los edificios de Sajonia. Las oficinas del Edificio Parque empiezan a despoblarse.

El guardia, un muchacho de no más de 25, siente muchísimo. “Qué vergüenza esto. Yo quería que Brasil gane a los alemanes, yo quería”, se repite. Y despotrica contra su hombre maldecido: Hulk. “Ese Hulk luego no hace nada. Miralena. No hace nada. Sin Neymar, este equipo no existe”.

Concuerda con cada frase en la tele de Roberto Cabañas que no termina de ponderar la preparación de los alemanes y de ahondar en la vergüenza de los brasileños.

“Es vergonzoso que en tu propia casa te hagan esto. No pue che ra’y”.  

El guardia asiente. “Cierto, no solo vos pensás así”, le responde a Cabañas a través de la pantalla.

“Algo de vergüenza re guerekórõ resê va’erã re hechauka ko’ãga. Por lo menos la vergüenza”, repite Cabañas.

“Cierto, cierto la eréa”, responde el guardia, en tanto le abre, con un botón, la puerta a Raquel, que terminaba su labor de limpieza con la cabeza en llegar lo más rápido posible al campamento de inundados en 25 y Estados Unidos. Raquel se va a esperar el colectivo que lo lleve al rancho lo más rápido posible para preparar la merienda para sus criaturas.

Al cierre de esta nota, Brasil llevaba 7-1-. En contra. También existen mundos sin Mundial.

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