Pese a las persecusiones, hoy la comunidad está arrarigada y es reconocida a nivel nacional.
Quisieron criminalizarlos al vincularlos con las armas de utilería de un grupo de niños de Itá.
Al principio fue el modo. Otorgar subsidio a los productores de sésamo a través de una fundación ligada con la gente de Tekojoja. Un festín para la crítica. Al revertirse el mecanismo, la histeria disparó por otros y todos lados, ubicándose en los medios de comunicación de masas a los nuevos malos: Elvio Benítez, José Pacova y Sixto Pereira.
En 1991, un puñado de hombres y mujeres desafió el destierro y se hizo cargo de la historia. Desde San Pedro, donde Fernando Lugo se creó la fama de «obispo de los pobres», rescatamos la historia del asentamiento Tava Guaraní: sentido y símbolo de la lucha por la tierra y la vida en Paraguay.