En un artículo anterior afirmábamos que Tecnomyl era propiedad de Tranquilo Favero por un error que E’a asume. Tecnomyl no es de Favero y la información errónea que comunicábamos anteriormente no responde a un trasfondo político-ideológico, sino a una imprecisión de datos. Por eso lo asumimos con sinceridad y pedimos perdón a nuestros lectores. Sin embargo, la información de que Tecnomyl contamina el Río Paraguay con sus deshechos de los agroquímicos que fabrica sí lo reafirmamos: Tecnomyl contamina con sus efluentes (residuos) el río de todos los paraguayos y paraguayas.
«Ocuparse de este problema es un compromiso ético», dijo la ministra de Salud, Esperanza Martínez, al anunciar que una Comisión especial integrada por el MSP y otros órganos del estado controlarán los impactos de las fumigaciones con agroquímicos en las más de 2,6 millones de hectáreas de soja que se siembran en el país.
Audiencia pública, informe actualizado sobre el impacto de Chemtec en el barrio Los Naranjos de Ñemby y manifestaciones por el día mundial del no uso de plaguicidas para apurar que el gobierno nuevo decida jugarse por la vida.
Desde el martes 3 de noviembre a la mañana que el presidente de la comisión vecinal «Vida Sana«” de Ñemby, Hugo Céspedes, se declaró en huelga de hambre, hasta tanto se cierre la fábrica Chemtec, ubicada en la comunidad y que es acusada por los vecinos de intoxicarlos. Ahora realiza la medida de fuerza en su vivienda, pero apenas el presidente Fernando Lugo regrese al país, se mudará frente a Mburuvicha Róga. Mientras, varias organizaciones públicas y civiles trabajan arduamente en la finalización de un proyecto de ley de uso y control de plaguicidas para presentar al Parlamento.
Hace un tiempo una fábrica se ubicó en el barrio Los Naranjos de Ñemby, desplegó su infraestructura y habilitó su campo de experimentación a metros de una escuela. Ahí ponen a prueba químicos para el agro como el glifosato, la atrazina y el acefato, que fueron prohibidos en países europeos por ser una amenaza para la salud humana. Después de un tiempo, en las casas empezaron las reacciones y dolencias. Cinco comisiones vecinales convirtieron en su reivindicación en «que se mude», porque aseguran que las cinco muertes, la intoxicación de los vecinos, la muerte de arbustos y la displicencia de las autoridades tienen origen común.
Silvino Talavera: Historia de un niño que murió al ser rociado con plaguicidas.
La multinacional sojera Cargill construye un megapuerto a metros de las tomas de agua que alimentan a más de un millón de personas. ONGs ambientalistas y grupos de vecinos intentan detenerlo mostrando casos de enfermedad y muerte provocados por el impacto de puertos similares.
El desordenado crecimiento demográfico y las industrias sin planificación ni control, están agotando y contaminando una de nuestras más preciadas reservas de agua dulce: el Acuífero Patiño.
Desde el Bañado Sur, reciclado creativo con dignidad
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